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Sáenz y la Deontología y Mística Militar 

La Otra Cara

DEONTOLOGIA MILITAR

La deontología militar es el conjunto de deberes y principios éticos que rigen la conducta de los miembros de las Fuerzas Armadas. Se basa en valores como el honor, la disciplina, el compañerismo, el patriotismo y el sacrificio, y se traduce en normas y reglas de conducta específicas para guiar las acciones del militar. Su objetivo es asegurar que los militares actúen con rectitud moral en el desempeño de sus funciones, ya sea en tiempo de paz o de guerra.

Componentes principales de la deontología militar:

  1. Valores: Son los principios fundamentales que definen la profesión militar, como el amor a la Patria, el sacrificio, la excelencia profesional y el honor.
  2. Deberes: Son las reglas de conducta que se derivan de los valores y que orientan la acción del militar en diversas situaciones. 

Estos incluyen: 

  • Lealtad: Compromiso con los superiores, subalternos, y compañeros. 
  • Desinterés y abnegación: Priorizar el servicio público sobre el interés personal. 
  • Valor y audacia: Actuar con valentía ante el peligro. 
  • Legitimidad: Es fundamental para determinar los criterios de subordinación y convicción que hacen que la fuerza sea legítima.
  • Moral del soldado: La deontología contribuye a la moral de la Fuerza (personal de alta) y es un factor decisivo en el éxito o fracaso en combate, ya que influye en la disciplina, el valor y la voluntad de lucha. 

MÍSTICA MILITAR

La mística militar es el conjunto de valores, creencias, costumbres y tradiciones que dan identidad y fortalecen la unidad de las Fuerzas Armadas, promoviendo el sentido de pertenencia, el orgullo por los símbolos patrios y el compromiso con la misión institucional. Se manifiesta en la disciplina, el honor, el coraje y el sentido de sacrificio, y es fundamental para el liderazgo y la moral de sus miembros. 

Componentes principales:

  1. Valores y principios: Se basa en la disciplina, el honor, la lealtad y la valentía, que guían la conducta ética y profesional del militar. 
  2. Identidad y pertenencia: Fomenta un fuerte sentido de unidad y pertenencia a la Institución, así como orgullo y espíritu de cuerpo.
  3. Compromiso y sacrificio: entrega y dedicación absoluta a la misión común, a menudo implicando la renuncia a intereses personales por un ideal más grande. 
  4. Formación y tradición: Se inculca a través de ceremonias, símbolos (como el uniforme) y un proceso de formación que moldea al militar como líder y profesional. 

El General Pedro Zamora Castellanos, a mi juicio uno de los mejores historiadores militares guatemaltecos hasta el presente, en la década de los 30s del siglo XX durante su discurso de aniversario efectuó una breve sinopsis de las glorias de la Academia Militar a los cadetes; que resumo en forma abreviada: “Reseñada a grandes rasgos la vida militar del establecimiento es natural que de este centro surjan los hombres que deben sostener con su lealtad y disciplina los derechos del pueblo, y las instituciones del Estado. Si en mala hora surgieran o han surgido de estas aulas algunos malos hijos que con sus actos han borrado toda idea del honor; nuevos elementos surgirán que con su conducta e ilustración deben comprobar que la bandera lleve en sus pliegues como divisa las palabras: Deber, Lealtad, Ciencia y Honor. ¡Caballeros Cadetes: Honrad siempre el uniforme que lleváis. Es el mismo que vistieron muchos otros que han sabido sacrificarse por la Patria! Las glorias de la Escuela son glorias vuestras. 

LIDERAZGO MILITAR POSITIVO: 

El liderazgo militar positivo se basa en liderar con el ejemplo, inspirar confianza y respeto, y centrarse en el bienestar y el desarrollo de los subordinados para lograr el éxito de la misión y la cohesión del equipo. Se caracteriza por la ética, la autenticidad y la capacidad de motivación, fomentando un ambiente de apoyo mutuo y crecimiento profesional, incluso en las condiciones más exigentes. 

Principios clave:

  1. Liderar con el ejemplo: Demostrar integridad, valentía y dedicación en el cumplimiento de las responsabilidades para ganarse la confianza y el respeto de los subordinados.
  2. Apoyo al subordinado: Invertir tiempo y energía en enseñar y guiar a los miembros de las Fuerzas Armadas ayudándoles a desarrollar su potencial y a crecer tanto profesional como personalmente. 
  3. Crear un ambiente de apoyo: Priorizar el bienestar de los subordinados, para mejorar la moral, el rendimiento y la cohesión del equipo.
  4. Responsabilidad: Asumir la responsabilidad de las acciones propias y las del equipo, tanto en los éxitos como en los fracasos. 

Este marco moral, ético, místico, de amor y compromiso con la Profesión Militar, que no debe ser jamás vista como una oportunidad laboral sino un verdadero sacerdocio castrense, va dirigido como un recordatorio a los excelentes oficiales, especialistas y soldados de todos los grados del glorioso Ejército de Guatemala en esta coyuntura en la cual se les ha impuesto a los soldados de alta, a los veteranos militares, a la familia militar y la sociedad en su conjunto, un pequeño grupo de uniformados apadrinados por el impuesto Bernardo Arévalo y sus intereses espurios, a la cabeza del cual se encuentra en forma visible aunque no únicamente, el burócrata Henry Sáenz, emulo de Alfonzo Martínez Estévez, Rogelio Cruz Wer y Jaime Rosenberg, -incondicionales de Jacobo Árbenz-, que están muy lejos de coincidir con el marco conceptual y moral que precede este articulo pues son burócratas con uniforme, pero jamás serán soldados.

Henry Sáenz, y sus compinches se han dedicado a intentar posesionar la idea que se preocupan por la Institución Militar, pero con la evidente intención de enriquecerse mediante el presupuesto del Ministerio de la Defensa impulsando proyectos de obra gris (construcciones militares, difíciles de fiscalizar). En fecha reciente Sáenz propuso públicamente a su cómplice y jefe de Gavilla, Bernardo Arévalo la construcción de una cárcel de alta seguridad por parte del Cuerpo de Ingenieros del Ejército -que el Cuerpo de Ingenieros Militares puede construir con la misma calidad que históricamente lo precede en la construcción de obras estratégicas que permanecen sirviendo a los guatemaltecos a través del tiempo-, pero no es el momento idóneo pues el Ministerio de la Defensa esta dirigido por un burócrata sin escrúpulos acompañado por una pequeña gavilla de leales a sus intereses, y no los de la Patria y la Institución Armada. 

Existe un documento en las redes sociales producto de una investigación del prestigioso medio de comunicación estadounidense IMPUNITY OBSERVER, el cual evidencia con la firma de Sáenz, que ordeno sobrevalorar con aproximadamente 50 millones de quetzales la compra de unos aviones fumigadores, transacción a realizarse en territorio de los Estados Unidos, -con la connotación que ello implica legalmente-. Es una prueba documental y por lo tanto prueba reina como evidencia. Su carrera marcada por la burocracia en unidades administrativas y financieras ha dado pié a otras investigaciones en curso, por ese y otros medios de investigación estadounidenses, preocupados ante lo evidente. 

La aun fresca fuga de Francisco Jiménez ex Ministro de Gobernación con la protección de funcionarios de la Secretaria de Asuntos Administrativos y de Seguridad de la Presidencia –SAAS- según fotografías publicadas por medios de prensa, evidencia la complicidad de Arévalo en la fuga de los terroristas pandilleros y de su compinche Jiménez. 

La sustracción de una gran cantidad de armamento en una Base Aérea Militar con antecedentes anteriores, ubicada en una área fronteriza en donde se han posesionado las actividades de grupos de narcotraficantes declarados como terroristas por el Presidente Donald Trump, a pesar de existir mecanismos, procedimientos y herramientas de seguridad propios del ámbito militar, y ser comandada por un hombre de confianza de Sáenz evidencia su  tacita complicidad y responsabilidad al igual que la del Impuesto Bernardo Arévalo; refuerza y evidencia sus nexos con estructuras de crimen organizado como ha sucedido en México con su aliada Claudia Sheinbaum y los terroristas colombianos Gustavo Petro (Comandante Aureliano) e Iván Velásquez. 

Henry Sáenz debe ser destituido y procesado por la sustracción de este arsenal militar. El descontento de la oficialidad responsable, honesta y profesional del Ejército de Guatemala, -que es la mayoría en la institución-, es creciente, pues no puede manchar esta ilegal cúpula, impuesta, la trayectoria histórica y el sacrificio de nuestros héroes militares que defendieron a Guatemala durante el Enfrentamiento Armado Interno, en contra de los “compañeros ideológicos de Bernardo Arévalo”.

Las recientes destituciones y traslados ordenadas por  Sáenz a través de sus cómplices ilegales, son una medida cosmética para ganar tiempo y una burla para el pueblo de Guatemala y también hacia la valiente lucha del Presidente Donald Trump declarada como política pública en contra los terroristas de la región, terrorismo que tanto daño hace a la sociedad estadounidense y guatemalteca. 

Veremos si la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia, que ha protegido en forma espuria durante los dos últimos años a Bernardo Arévalo se desliga de su evidente y descarada protección al impuesto, y cumple con sus funciones y responsabilidad histórica, ante la incredulidad, espaviento y desazón generado por estos escándalos producidos en el seno mismo del sistema nacional de Seguridad y Defensa y son observados por la crítica internacional

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Oscar Platero

Historiador y escritor, Analista y docente de Inteligencia. Geopolítica, Seguridad y Defensa. Director del Instituto de Estudios Estratégicos IEE

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