
A BEATRIZ, HISTORIA DE AMOR
Parece que fue ayer
cuando te vi aquella tarde en primavera
parece que fue ayer
cuando las manos te tomé por vez
primera.
Armando Manzanero
“La vida consiste hoy en una serie inacabable de nuevos comienzos”. Son las palabras del insigne filósofo Zygmunt Bauman, con quien estoy totalmente de acuerdo. Fue el que nos legó brillantes y rebeldes escritos para comprender de una mejor manera nuestro entorno y la comunicación entre persona y persona. Nos sensibiliza y abre nuestros ojos para ser amorosos, respetuosos y tolerantes.
Hoy, debo recordar como lo dijo el cantante mexicano Armando Manzanero “parece que fue ayer”. Porque sucedió una tarde llena de celajes en casa de una amiga quien nos reunió para celebrar el gusto por la vida. Nuestra presencia fue con amigos entrañables y Jalima Mondol, psicóloga y profesora universitaria la persona que maravillosamente hizo el milagro de acercarnos a ese encuentro con la mujer qué con el paso del tiempo, hemos caminado una buena cantidad de años. Esa tarde noche inolvidable bailamos y platicamos alrededor de bocaditos de queso, aceitunas, jamoncitos y sorbos de vino tinto. Fue el feliz momento que me hizo olvidar los dolores del alma. De aquellos amores que no lograron cuajar en otros tiempos, pero ahora en lontananza, están presentes sin remordimientos en los dulces y cariñosos recuerdos.
Con Beatriz, procreamos con el devenir de nuestro caminar, un hijo maravilloso, Ignacio que hoy es fuente para ella y para mi de profundas y enormes inspiraciones. Fuimos dos almas que afortunadamente nos convertimos en docentes en la Universidad Nacional de Heredia, Costa Rica. Ella se distinguió como una excelente mujer en el campo de la investigación de las ciencias sociales. Por mi lado, dedicado a la filosofía, enseñando, aprendiendo, escribiendo y publicando. Luchamos contra las injusticias sociales para alcanzar una sociedad en donde prevaleciera la dignidad de la persona humana. Marchamos por las calles con el grito en la garganta exigiendo un mejor presupuesto para las universidades públicas.
Conforme pasaron los años, fuimos viajantes en las alas de la academia a encuentros, congresos, estudio y pasantías en algunas universidades latinoamericanas, de las cuales tenemos grandes recuerdos de nuestra estadía en la Universidad de Maringá, Brasil y visita a la Argentina a compartir con filósofos como Hugo Biagini acerca de la educación, cultura y pensamiento filosófico en la región. O bien a la Universidad de la Habana, en la cual hicimos estudios especializados, Beatriz en población y yo en relaciones internacionales, junto a distinguidos docentes e investigadores de universidades de América Latina. Aprendimos a debatir sobre la base del respeto y la tolerancia. Un gran aprendizaje, para los que nos dedicamos a la academia.
Después de un largo recorrido como docentes e investigadores en la Universidad Nacional, llegó el momento de pensionarnos. Tomamos la decisión de compartir experiencias y conocimientos en Guatemala, porque se presentó la oportunidad que uno de sus rectores el Ingeniero Efraín Medina, me ofreciera un espacio de trabajo en rectoría. Desde la segunda mitad del año 1998 en adelante, fueron tiempos de agitaciones, y afortunadamente nos correspondió participar en múltiples grupos de dialogo para contribuir a fortalecer la paz, después de los acuerdos entre el Estado y el movimiento insurgente. Beatriz, se enfiló por la defensa de la nutrición alimentaria, así como a estudiar la identidad de los pueblos originarios y en mi caso, centré mi atención en la educación y la cultura. Toda esta experiencia maravillosa y por nuestra vocación de aprender, logramos exponer ideas y pensamientos a través de conferencias, artículos, libros, así como convertirnos en columnistas del periódico El Siglo.
Por nuestro esfuerzo de estudio en torno a temas universitarios, nos delegaron a participar en eventos internacionales como las conferencias mundiales acerca de la educación superior, convocado por Unesco en la ciudad de Paris, así como con otras instituciones regionales a nivel centroamericano y latinoamericano, analizando y debatiendo acerca del quehacer de las universidades. Beatriz siempre me acompañó, con sus intervenciones agudas en los diferentes debates internacionales.
Hoy, a tantos años de nuestro paso por las universidades de América Latina, está presente como si “fuera ayer”, la edición y publicaciones de libros y artículos científicos, Así como el recuerdo de encuentros para debatir el destino de nuestra patria latinoamericana. En este caminar por los senderos de la academia y de afectos con nuestro hijo, llegaron también las adversidades con algunos quebrantos de salud, de los que gracias a Dios salimos con más energía y creatividad que antes, y como el ave Fénix, que cruza las nubes hasta tocar los árboles, arranca desde abajo con más fuerza hacia los cielos. Por eso me cae como anillo al dedo, la profunda expresión de Bauman que dice “la vida consiste hoy en una serie inacabable de nuevos comienzos”. De ahí que hemos dado a conocer dos libros acerca de la educación en los últimos años, el primero de Beatriz titulado Educación y Libertad.Prologado por el poeta laureado costarricense, Alfonso Chase. El otro el mío, que titulé Senderos de la Educación, con la invaluable cooperación de la Universidad Regional de Guatemala, particularmente su rector doctor Mynor Cordón y su vicerrector Ingeniero Alvaro Folgar. Los dos libros publicados impecablemente por la Editorial Oscar de León Palacios.
Felizmente está en prensa y pronto a su presentación pública con el apoyo de la Fundación Acción Positiva que dirige el destacado médico y empresario, Doctor Francisco Arredondo, y del rector de la Universidad Leonardo Da Vince, doctor Cyrano Ruiz Herrarte y su director editorial Dr. José Alfredo Reyes Calderón el libro Conciencia de la moral, del cual somos coautores Beatriz y mi persona.
Esta es nuestra vida, que traduzco como una historia de amor en la que dichosamente hemos visto crecer como persona con dignidad y sensibilidad a nuestro hijo querido. Es también nuestro por las aulas universitarias durante décadas y con los lectores de los trabajos publicados. Quedan en el tintero múltiples temas que cabria agregar. Sin embargo, la esencia de una historia de amor, cariño, respeto, sueños e ideales, son los que amarran este suceder, en el que cada día nos inventamos para no dormir, porque aún no nos pueden silenciar. La vida y su gozo de vivir, es lo que nos hace existir con vitalidad.

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