
Regulaciones amistosas
Teorema
El pasado mes de mayo publiqué dos artículos sobre las regulaciones del tránsito; uno sobre los túmulos y el otro sobre los vibradores. Subrayé que ambas regulaciones son agresivas contra los ciudadanos y atentan contra una de sus propiedades más valiosas: sus vehículos automotores. En el caso de los transportistas, agreden a casi todo su patrimonio. Tanto los túmulos como los vibradores dañan gravemente los vehículos. Soy contrario a la crítica o denuncia que no está acompañada de una propuesta de solución. Tuve que suspender la publicación de este artículo que es la conclusión propositiva y amistosa de los anteriores.
Multar a quien supera la velocidad permitida debiera ser la solución. Empero hacer cumplir la ley es complejo para los gobiernos clientelares, tanto para el nacional y como para los municipales. Ellos gobiernan para ganar la siguiente elección.
Además, hay reguladores privados que parecen disfrutar al poner túmulos, vibradores y boyas en las colonias. Para hacerlo, invierten las contribuciones que pagan los vecinos, haciendo que, con los gastos de reparación de sus vehículos, paguen doble, o más. Ellos, y los alcaldes auxiliares, carecen de autoridad para multar a los transgresores, lo que sería la regulación ideal.
Así, con un pensamiento primario (en materia de tránsito), recurren a túmulos, boyas y vibradores para conseguir que los conductores reduzcan la velocidad, causando daño a sus vehículos. Entre reguladores y regulados hay desconocimiento. No se puede explicar de otra forma, por ejemplo, que «Tu Muni» haya instalado, este mes, cerca de 60 m de vibradores en la rampa de acceso al carril auxiliar del bulevar Vista Hermosa frente a «La Estancia». Inexplicable, porque en la muni debiera haber un profesional con especialización en ingeniería vial.
Las autoridades municipales y privadas, incluso el mismo Ministerio de Comunicaciones agrede a los usuarios de las carreteras con vibradores y «túmulos» angostos, estrechos y agresivos. Generalmente no hay un rótulo anunciando su presencia; incluso hay túmulos camuflados con color de asfalto (sin pintar). En los Centros Comerciales, los desarrolladores ponen «topes» muchas veces altos que causan daño a los vehículos bajos.
Las «mesas de velocidad” como las que hay en el área hotelera de la zona 10 y en otros sitios, son una solución amistosa, pero dejan de ser efectivos si no están señalizados, o cuando tienen más de 10 cm de altura.
En países desarrollados, los túmulos, boyas y vibradores existen, pero están estrictamente regulados: sólo pueden instalarse en ciertas vías, tienen dimensiones normalizadas, requieren pintura, señalización previa y suelen formar parte de programas integrales de pacificación del tránsito.
En el Reino Unido hay regulaciones bastante detalladas. Los túmulos deben cumplir parámetros específicos de altura (entre 5 y 7.5 cm); 90 cm de ancho; material: asfalto o caucho reciclado. Se están adoptando nuevos túmulos que consisten en un par de rampas con acceso y salida inclinados 1:13, unos 60 cm de ancho, 5 cm de alto y 90 cm de largo total.
España está usando reductores de velocidad prefabricados de caucho vulcanizado. Además regula ubicación, visibilidad, dimensiones exactas, pintura reflectiva y velocidad objetivo. Los reductores agresivos (túmulos) o improvisados son ilegales.
Alemania es probablemente el país que más evita causar daño a los automóviles. Ha sustituido los túmulos abruptos. Ahora estrechan parte de las calles, usan mesas de velocidad, glorietas, rotondas o introducen curvas suaves dentro de las calles con aviso visual de velocidad reducida. La filosofía alemana tiende a evitar dispositivos que dañen los vehículos o dificulten el paso de ambulancias.
En varios países desarrollados, un túmulo fuera de normas podría considerarse sujeto a responsabilidad civil ya que pone en riesgo a los motociclistas, Es visto como un obstáculo ilegal, capaz de dañar a los vehículos y a los servicios de emergencia.
El objetivo de los reductores de velocidad debería ser modificar el comportamiento del conductor, causando el menor daño posible a los vehículos, pasajeros y servicios de emergencia. Es un propósito ilegítimo y condenable castigar al vehículo.
El mayor daño lo causan los vibradores.
Las carreteras modernas de países civilizados emplean bandas sonoras en sustitución de los vibradores. Estos son propios de países que tienen autoridades viales primitivas. Las bandas sonoras son ranuras poco profundas (1 a 1.5 cm) fresadas en el pavimento.
Estas producen ruido y vibración para alertar al conductor distraído o somnoliento. Prácticamente no dañan la suspensión ni obligan a frenar bruscamente. Funcionan aprovechando la sensibilidad natural del oído y del tacto del conductor. Cuando las ruedas pasan sobre una serie de ranuras o relieves, el neumático sube y baja ligeramente generando pequeñas vibraciones en la suspensión y el volante. Además, el aire dentro del neumático vibra y produce un sonido característico haciendo que el conductor perciba simultáneamente el ruido y la vibración.
Se instalan como bandas longitudinales en el borde o en el centro de la carretera. Su función es advertir que el vehículo se está saliendo del carril.
También hay bandas transversales que se colocan atravesando la vía y sirven para advertir la proximidad de una intersección, una curva peligrosa, una zona escolar o una garita. A veces se instalan varias bandas consecutivas para que el efecto aumente gradualmente.
Estas no dañan el vehículo porque las deformaciones son muy pequeñas (10 a 15 mm), la longitud de cada ranura es de varios centímetros, con bordes redondeados. Así, la rueda puede seguir el perfil sin recibir impactos bruscos. Se usan de manera intensiva en Estados Unidos, Canadá, Suecia, Alemania y muchos otros países. Los manuales modernos de ingeniería vial en esos países evitan diseños que generen saltos periódicos fuertes.
La tendencia en países con ingeniería vial avanzada consiste en instalar señalización con aviso de curvas, bajadas, etc. Después instalar bandas sonoras y _mesas de velocidad_ largas. Los túmulos agresivos pero con poca altura, van quedando solo para estacionamientos, condominios o áreas donde la velocidad deseada sea muy baja (10–15 km/h).
Muchos ingenieros viales aseguran que los túmulos cortos y abruptos, instalados sin diseño técnico, son una de las medidas de control de velocidad más primitivas y propensas a generar molestias y daños innecesarios.
Numerosos estudios en países como Estados Unidos, Canadá y Suecia encontraron que el uso de señalización, bandas y mesas de velocidad causa reducciones importantes en accidentes por salida de carril y choques debidos a distracción o fatiga. Son medidas de seguridad vial con mejor relación costo-beneficio.
Lo interesante es que no se intenta detener al vehículo mediante golpes, sino transmitir información al conductor por medio de vibración y sonido sin dañar los vehículos. Es una filosofía muy distinta a la de los vibradores y túmulos tradicionales.
Una reflexión final. Circulando por TikTok e Instagram, hay vídeos hechos por turistas que se quedaron asombrados con el CC Oakland Mall en la zona 10. Alguno llegó a afirmar que su belleza y concepción arquitectónica superaba incluso al mejor de Estados Unidos. También hay elogios muy altos para Ciudad Cayalá. En Quetzaltenango inauguraron otro CC superior a los anteriores y dispuesto a competir. Aún en ciudades pequeñas y alejadas la llamada «Arquitectura de las remesas» muestra un espíritu de progreso. Son motivos para sentir orgullo, tanto por nuestro presente como por nuestro pasado o la belleza natural de nuestro país. La iniciativa privada se esfuerza, exitosamente en llevarnos hacia la condición de país desarrollado.
¿Por qué, entonces, los gobiernos municipales y el gobierno central se esfuerzan tanto en mantener a Guatemala encadenada al subdesarrollo?




