Cultura

Javier Pacheco (1941-2016)

Los guatemaltecos son peculiares en muchos sentidos. Juegan en nuestro favor, por supuesto, los abundantes aspectos positivos que sumados nos convierten en una cultura rica y diversa. En el lado contrario, entre lo más negativo, hay una amnesia casi general que desestima muchos de esos valores para relegarlos a un olvido permanente. Casi como si este fuera una forma de venganza para sumir a sus grandes hombres y mujeres en un limbo en el que finalmente desaparecerán para siempre. Una sociedad que, fuera de unos cuantos interesados, va perdiendo su identidad en un proceso de desidia angustiante.

Los pocos registros de los artistas que parten en la barca de Caronte a la otra orilla se dispersan en el tiempo hasta quedar sepultados, igual que su cuerpo. Les ha pasado a todos los que ya se adelantaron; no importa qué tan grandes hayan sido.  Si los que generan memorias los desconocen es obvio que son incapaces de transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones, las que tienden a creer que en Guatemala nunca se ha producido arte porque jamás han sido sensibilizados en la materia.

Esta columna surge del más profundo deseo personal de llamar la atención hacia el legado que Javier Pacheco dejó dentro de la comunidad. El teatro, de todas las manifestaciones creativas, es el más efímero de los hechos. Pacheco pertenece por derecho propio a un puñado de profesionales verdaderamente especiales que, con su labor, crearon una verdadera dimensión estética que marcó la historia local con infinitos aportes. Es por ello el tributo. Porque varios aprendimos de sus consejos, de sus actuaciones y de su conocimiento. Genio y figura hasta la sepultura.

Los hombres trascendentes no merecen el olvido. Valen, y por ello es necesario que una entidad se interese en rescatar logros y efectuar ejercicios críticos que vayan más allá de la simple crónica mediática. Una carrera que empieza a los ocho años, como es el caso de Javier, cuyos albores se relacionan con la ruptura, en los años 40, hacia nuevas técnicas no practicadas en el país es vital.

Por mi parte, solo puedo anotar que se le va a extrañar. Que personajes como él no abundan y que su ausencia se va a sentir por mucho tiempo. Descansa en paz Javier.