
Crisis política en Guatemala: Un llamado a la decencia y defensa de la democracia
Poptun
En los últimos días, Guatemala ha sido testigo de una creciente crisis política que ha generado gran molestia en la población. No obstante, de la resolución de la Corte Suprema de Justicia emitida el día de ayer que suspendió las acciones para la debida ejecutoria del amparo provisional concedido por la Corte de Constitucionalidad, se puede establecer que los acontecimientos que rodean el trámite del amparo interpuesto por nueve partidos políticos han expuesto una serie de actos que riñen con la legalidad.
La indignación de la población guatemalteca es comprensible y justificada. Las acciones de los partidos políticos han socavado la confianza en el sistema democrático y han dejado al descubierto maquinaciones y manipulaciones con la probabilidad de perpetuarse en el poder, lo cual representaría una segunda violación al Estado Constitucional de Derecho, después de haberse logrado previamente en el Organismo Judicial con la prolongación del mandato constitucional de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia y Cortes de Apelaciones. Esto impondría una dictadura en el país al igual que ya vive Nicaragua, Venezuela o Cuba o a las que ha vivido Guatemala en el pasado.
El sistema democrático es una forma de gobierno en la cual el poder político emana del pueblo y se ejerce a través de la participación ciudadana. Es un sistema en el cual las decisiones políticas se toman de manera colectiva y se basan en principios de igualdad, libertad y respeto a los derechos humanos. En un sistema democrático, los ciudadanos tienen el derecho y la capacidad de elegir a sus representantes a través de elecciones libres y justas.
Sin embargo, es preocupante y lamentable que, en medio de la crisis política derivado de la falta de oficialización de los resultados de la primera vuelta electoral, tanto las autoridades del gobierno central u otras autoridades de los poderes del Estado, hayan mantenido un silencio total y no hayan realizado ningún pronunciamiento o comunicado para abordar la situación, calmar los ánimos de la población y garantizar el respeto a la voluntad del pueblo en las urnas.
En un sistema democrático, los líderes políticos tienen la responsabilidad de representar y velar por los intereses de la ciudadanía. El silencio de los líderes políticos en momentos de crisis, puede generar incertidumbre y desconfianza en la población. Es importante que los líderes en momentos como los actuales, sean proactivos, escuchen a la ciudadanía y tomen medidas para abordar las preocupaciones con el fin de restaurar la estabilidad y la confianza en el país.
Ante la actual crisis política en Guatemala, derivada de la interposición del amparo para frenar la oficialización de los resultados electorales y la adjudicación de cargos, es fundamental que todas las autoridades administrativas y jurisdiccionales comprometidas con el bienestar de Guatemala actúen en estricto apego a la ley. Su deber es garantizar la imparcialidad, la transparencia y la justicia y no pueden permitirse ser cómplices de actos ilícitos que perjudiquen a la sociedad guatemalteca en su conjunto.
Y en este punto es pertinente recordar el caso del exvipresidente de Estados Unidos, Mike Pence, que se negó a ceder a las presiones del presidente Trump y anular la voluntad del pueblo durante la certificación de los resultados electorales en el año 2021.
Ese acto fue de defensa de la democracia y de respeto a los principios constitucionales. Su decisión se basó en su deber de cumplir con la Constitución y garantizar la integridad del proceso electoral. Priorizó el cumplimiento de la ley y la protección de los derechos y la voluntad del pueblo por encima de los intereses partidistas o personales. En situaciones similares es fundamental que los líderes políticos y otras autoridades guatemaltecas actúen con la misma decencia y respeto a la Constitución.
Ante la falta de transparencia y el silencio por parte de las autoridades, resulta imperativo recordar que la democracia no es un privilegio otorgado, sino un derecho inalienable del pueblo. Hoy, más que nunca que los cimientos democráticos se enfrentan a desafíos sin precedentes, es vital que se tome conciencia de la responsabilidad ciudadana para defender la democracia y exigir justicia.
Es fundamental que la población guatemalteca se una en defensa de la democracia. Es necesario alzar las voces y exigir que se respete la voluntad popular expresada en las urnas.

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