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Esas odiosas comparaciones

Barataria

El catorce de enero recién pasado, después de días y horas de incertidumbre, asumió como Presidente constitucional de Guatemala el señor Bernardo Arévalo.  Como es del conocimiento de todos, el proceso electoral se vio empañado por una intensa judicialización promovida por el Ministerio Público en contubernio con el Poder Judicial, cuyos actores se dieron a la tarea de promover toda una serie de acciones, bajo el amparo y protección de la Corte de Constitucionalidad cuyos magistrados hasta hoy en día siguen sin encontrar la senda de la justicia, porque continúan jugando a la política unas veces en un sentido, otras veces en otro sentido, lo cual sugiere que aún en medio de todo esto aún habrá más.  Toda esta judicialización del proceso electoral llegó al extremo de desmantelar el propio Tribunal Supremo Electoral, cuyos magistrados han tenido que salir para no ser apresados.

Cuando se dio la sorpresa de la victoria del señor Arévalo y de la señora Herrera, dado el trasfondo político de su partido, lo neófito de los dirigentes de tal organización política, se asumía que el señor Arevalo iba a tener muchas dificultades para concertar una alianza política en el Congreso, además de que se preveían dificultades para la conformación de los cuadros del Ejecutivo, especialmente en la designación de los Ministros y otros cargos.

Todo este análisis que se hace es precisamente porque el gobierno del señor Arévalo parece haber arrancado con el pie izquierdo y lamentablemente cometiendo errores tanto en lo personal como sus diputados en el Congreso de la República.  En efecto, entre las negociaciones nombró como Ministra de Comunicaciones a una persona cuestionada por su falta de ética y honorabilidad, se sabe que la designación de ministros es una tarea titánica, pero lo que es inconcebible es que el señor Arévalo siga al pie de la letra la receta de sus antecesores en nombrar personas señaladas y sin desvanecer los señalamientos en Ministerios claves, que manejan grandes cantidades de dinero.  Luego de ello, resultó inconcebible ver como en los diversos ministerios resultó ser una suerte de mezcla entre cuadros muy capaces y otros funcionarios nombrados que deberán de demostrar si están a la altura de las circunstancias o simplemente llegaran a seguir el juego de sus antecesores:  “Hacerse de la vista gorda y buscar enriquecerse”.

Se dice que “escoba nueva barre bien” este dicho es tan cierto en el mundo de la política, puesto que los recién estrenados funcionarios públicos ya han dado muestra de este adagio popular, al ordenar una serie de auditorias y revisiones sobre el accionar de sus antecesores.  Pero, hay que recordarle al señor Arévalo y sus ministros que en la vida real, en la política, no se puede pasar la vida señalando las atrocidades, la desvergüenza y el robo descarado de sus antecesores; porque esto es lo más fácil que se puede hacer y pasar cuatro años señalando por un lado la incapacidad del señor Giammattei en dirigir un gobierno y, por otro lado, la corrupción descarada de sus ministros.  Así lo han hecho desde 1986 todos los presidentes y sus ministros, señalando los desmanes del gobernante y funcionarios del periodo anterior para desviar la atención a la corrupción galopante del gobierno de turno.  Así, Serrano Elías señaló a Cerezo, De León Carpio señaló a Serrano Elías, Arzú señaló a De León Carpio, Portillo señaló a Arzú, Berger señaló a Portillo, Colom señaló a Berger, Pérez Molina señaló a Colom, Morales señaló a Pérez Molina, y Giammattei señaló a Morales… ¿Qué va a pasar? ¿Arévalo va a señalar a Gimmattei?  Todos se han señalado, pero ninguno ha cambiado la forma de hacer gobierno.  Es decir, el gobernante entrante, señala de corrupción al gobernante saliente, pero la corrupción sigue porque el gobernante la tolera de sus propios funcionarios y así no puede seguir el país.

En el caso del señor Arévalo, resulta claro que ha hablado de una lucha frontal en contra de la corrupción, esto significa que sus funcionarios ya tienen instrucciones claras y precisas de que no van a continuar con los vicios de los gobiernos anteriores puesto que de seguir de esta manera, nada habrá cambiado y el señor Arévalo será un verdadero charlatán, un engañador y un sinvergüenza peor que sus antecesores porque la única bandera que enarboló en su campaña en primera y segunda vuelta, y aún después de haber ganado cuando sentía que no lo iban a dejar tomar posesión es precisamente que se distanciaría de sus antecesores en el sentido de que lucharía contra la corrupción.  Ese enfrentamiento que tiene en contra de la Fiscal General y del Ministerio Público es precisamente porque la acusa de ser una actora corrupta al lado de los corruptos.

Ahora, en menos de un mes de haber tomado posesión, el gobierno del señor Arévalo debe tomar muy en serio el cargo, debe de dejar el intento estúpido de un enfrentamiento contra la Fiscal General, este desgaste innecesario no le ha hecho nada bien y ha resultado en una suerte de dimes y diretes en el cual todo el mundo se pregunta ¿Qué clase de asesores tiene el presidente que le hacen desgastarse innecesariamente solicitando la renuncia de la Fiscal, cuando todo el mundo sabe que ni va a renunciar, ni la puede destituir?  Eso, no es luchar contra la corrupción, eso es ser demasiado ingenuo.  Hablando de la lucha contra la corrupción hay cuestiones mas de fondo que todo el mundo quisiera que se resolvieran: ¿ Va a seguir la compra sobrevalorada de medicina en el Ministerio de Salud? ¿Van a mejorar la atención en los hospitales públicos o todavía van a mandar a comprar a los pacientes la medicina porque nunca hay? ¿Va a seguir el saqueo en los hospitales públicos en dónde los directores que llegan luego salen a poner su propio sanatorio porque han robado a manos llenas? ¿Qué va a hacer el Ministerio de Salud Pública para regular el precio sobrevalorado de las medicinas en las farmacias, en dónde un medicamento que en El Salvador y México cuesta menos de 100 quetzales en Guatemala cuesta 500 o 600 quetzales?  ¿Va a seguir el saqueo obsceno en el Ministerio de Comunicaciones? ¿Van a seguir siendo las mismas constructoras que han corrompido a tantos gobernantes las que reciban nuevos contratos? ¿ Se va a verificar la calidad de la infraestructura, las carreteras o van a ser de mala calidad y a precios astronómicos? ¿Va a seguir la corrupción en COVIAL? ¿Va a seguir la corrupción en el Ministerio de Educación?  ¿Tiene instrucciones precisas la señora Giracca de no negocias con Joviel Acevedo o va a seguir comprando a este sidicato con aumentos a granel? ¿ Va a seguir la corrupción en los libros de texto que se entregan hasta julio o agosto de cada año? ¿Qué va a pasar con la corrupción en la alimentación escolar?

En fin, tendríamos una y mil preguntas que realmente van ha ser la distinción entre el gobierno del señor Arévalo y sus ministros o va a ser más de lo mismo.  Porque los guatemaltecos no van a esperar cuatro años para darse cuenta de que este gobierno o es honesto o es corrupto. Porque si se quiere atacar frontalmente la corrupción, es ahora o nunca, o se empieza desde ahora o nunca se empezará y, si los ministros piensan que culpando de los desmanes de sus carteras al gobierno anterior creen que se van a justificar están muy equivocados, pronto el escrutinio público será el que los juzgue.

Así es pues, que los primeros frutos, se deberán rendir ya.  El presidente Arevalo y sus ministros y funcionarios deben demostrar que son honorables, éticos y honestos no deberán tolerar la corrupción y de tolerarla, el mismo Presidente Arévalo deberá de destituir a tal ministro o funcionario y plantear las denuncias, de otra manera no habrá nada de diferente entre este gobierno que ha enarbolado la bandera de la anticorrupción y todos los demás gobiernos.  En el Congreso, ya se han dado vistos de que los diputados de Semilla son iguales que el resto de los que han estado allí, saltándose la ley y queriendo ocupar cargos en Junta Directiva cuando la misma Ley lo prohíbe, afortunadamente el Corte de Constitucionalidad actuó de acuerdo a la ley, digo afortunadamente con sarcasmo porque deberían actuar siempre de acuerdo con la ley, pero a ellos no les importa esto sino solamente jugar a la política.  Se espera que el Presidente actúe conforme a su dicho, con ética, honorabilidad, honradez y sobre todo, con valentía.

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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