Columnas

Fuentes del saqueo del Estado

Hay dinámicas y principios que rigen la relación entre la esfera política y la acción pública, lo cual encuentra su fundamento en el régimen político y el ámbito en que se desenvuelven las políticas públicas. De esa cuenta, es necesario pensar y discutir por qué ciertas decisiones, acciones e inversiones públicas se implementan desde el aparato del Estado y las razones para que otras no. Es generalizada la percepción de una tendencia a que las cosas sean definidas por simples deseos de quien gobierna, pero al margen de que sea así, el asunto es más complejo. En el fondo, de cualquier manera, lo que subyace son intereses que disputan el Estado, el cual bien puede entenderse como el poder de decidir sobre la economía, como diría un reconocido académico latinoamericano. Estos intereses están en movimiento constante, entran en contradicción y se disputan porciones de poder.

La cuestión es más grave en países como Guatemala que afrontan una seria precariedad política y una enorme informalidad institucional. Las distorsiones conllevan extremos y los hechos de los últimos meses en los tribunales de Justicia, hablan por sí mismos. Es incuestionable la franca descomposición y captura del aparato estatal por grupos interesados que operan en una zona gris, entre la legalidad y la ilegalidad. Los actores son variados: políticos de profesión, empresarios, banqueros, funcionarios, militares y hasta religiosos. Son estructuras delictivas de diferentes niveles que se movilizan con cierta autonomía, pues van creando nuevos nichos de intereses al margen de las actividades criminales principales. Es la fuente del Estado cooptado.

La Dirección de Incidencia Pública de la Universidad Rafael Landívar, en su Análisis de Coyuntura, Segundo Semestre 2016 (disponible en Internet), dice que la cooptación tiene varias características: el uso permanente de las instituciones del Estado para beneficio personal de funcionarios y particulares, que no es ocasional sino recurrente y continuado, además de intencional y no casual. También que es una dinámica que vincula lo público y lo privado para garantizar los resultados esperados. Otra característica es la búsqueda, promoción y explotación de las debilidades institucionales, financieras, funcionales, políticas y hasta simbólicas del Estado, lo que explica la intención de mantener la fragilidad endémica del aparato público.

La cooptación y el saqueo del Estado tienen raíces en el tiempo. Sus formas conocidas actualmente se extienden a la contrainsurgencia de los tiempos de la guerra, a los gobiernos autoritarios y la militarización del Estado y la sociedad. Es uno de los motivos por el que los Acuerdos de Paz previeron la importancia del fortalecimiento del poder civil a través de las instituciones y asignarle un papel distinto al ejército en una sociedad democrática. De esa cuenta, es necesario un nuevo Estado, un nuevo régimen político y una nueva institucionalidad para una acción pública renovada.

Sus formas conocidas actualmente se extienden a la contrainsurgencia de tiempos de la guerra, a los gobiernos autoritarios y la militarización del Estado y la sociedad.