La disputa por las reformas
La entrega de la propuesta de reformas constitucionales, después de la consulta de entidades estatales a diversos sectores, ya empezó a generar reacciones de distinto tipo. Principalmente las de quienes se oponen en forma tajante a cualquier cambio con justificaciones técnicas, políticas o invocando miedos.
El contenido de las reformas persigue mejorar el acceso a la justicia y toma en cuenta, principalmente, a las personas y grupos que han tenido más dificultades al respecto, como los pueblos indígenas y las mujeres. En la exposición de motivos presentada, se hace hincapié en lo que representa una Constitución, en especial en cuanto a que no encierra problemas de derecho sino de poder, por lo que un proceso de la naturaleza que se plantea, tiene un nivel de dificultad alto por la multiplicidad de intereses que se conjugan y deben conciliarse o bien, presionarse para que sean aceptadas las modificaciones planteadas o su rechazo.
Hay disputa, antagonismo. Quienes están a favor o en contra, habrán de definir estrategias de abordaje y búsqueda de convencimiento en el pleno del Congreso en breve y en la consulta popular después. Las voces en contra están madrugando para hacerse escuchar, levantando miedos otra vez; convencer, manipular o ambas para obtener desaprobación por los diputados o el voto de la población en forma negativa.
Los cambios de la propuesta son aún insuficientes, pero representan espacios constitucionales importantes, avances en materia de administración de justicia e intentos del sistema de recoger porciones de la realidad; en especial, en cuanto a la existencia de prácticas cotidianas de justicia justa, pronta y cumplida en comunidades indígenas, de lo cual el sistema dominante tiene mucho que aprender y mejorar.
Un aspecto medular en la reforma constitucional propuesta, es que subyace en su contenido un golpe al centro mismo de los poderes ocultos, ilegítimos en su esencia, que convirtieron al Estado en corrupto y mafioso, los cuales fueron encarados por la fuerza moral de la indignación ciudadana durante el año 2015. Es momento de abrir paso a cambios en las concepciones coloniales, racistas y patriarcales.

