
La política como motor del cambio
Reflexiones
«Sólo entre gente de bien puede existir la amistad, ya que la gente perversa sólo tiene cómplices; la gente interesada tiene socios; la gente política, tiene partidarios; la gente de la realeza tiene cortesanos; únicamente la gente buena, tiene amigos».
Voltaire
La actividad política en Guatemala inicia una nueva singladura, procelosa, por cierto, la mejor evidencia es la lucha por Junta Directiva (se definió esta semana) y la aprobación del presupuesto 2026 en el Congreso de la República y la actividad proselitista de adhesiones, afiliaciones, organización y capacitaciones de los partidos políticos. El año próximo estará lleno de sorpresas debido a las elecciones que se realizarán (TSE, CGC, MP, CC, USAC) eventos que marcarán la ruta de lo que acontecerá en la política nacional en los próximos 10 años.
Muchos guatemaltecos tienen aversión por la política partidista, en nuestro medio se ha tomado como arma de ataque, el desprestigio de los dirigentes políticos, embestida que ha elevado su nivel a través de las redes sociales, debido a que estas tienen una mayor cobertura. Lamentablemente se ha desterrado el debate de ideas y se utiliza en gran medida la desinformación y la descalificación por parte de grupos de fanáticos ideológicos. En estos tiempos todos opinan, pero pocos reflexionan, los más provocadores tratan de imponer su discurso mediante netcenter.
Ante esta complejidad existencial debemos de tener presente que la política es el conjunto de actividades que se asocian con la toma de decisiones en grupo (organizaciones privadas, públicas, supranacionales), u otras formas de relaciones de poder entre individuos, como la distribución de recursos o el estatus quo. También es el arte, doctrina o práctica referente al gobierno de los Estados, promoviendo la participación ciudadana al poseer la capacidad de delegar y ejecutar el poder según sea necesario para garantizar el bien común en la sociedad.
En la política se implementan una variedad de métodos, que incluyen promover las propias opiniones entre las personas (grupos sociales), negociar con otros sujetos políticos, hacer leyes y ejercer autoridad, resiliencia, fuerza o presión contra los adversarios. Hay que tener presente que en política no hay amigos, solo aliados, no hay enemigos solo contrarios.
La política como motor de cambio, es una perspectiva clave para entender cómo las decisiones y las acciones colectivas influyen en el desarrollo de una sociedad. A través de las políticas públicas, las instituciones gubernamentales tienen la capacidad de incidir directamente en la vida de las personas, abordando problemas sociales, económicos, culturales y ambientales, generando nuevas posibilidades para un desarrollo sostenido, es por ello de vital importancia la participación activa de los ciudadanos en la política nacional.
El cambio político no solo se refiere a la alternancia de gobiernos (régimen republicano), sino a transformaciones profundas en las estructuras sociales y económicas de un país. En este contexto, las políticas públicas como herramientas para la gobernanza, pueden transformar la educación, la salud, la justicia, la seguridad, el bienestar social, y la distribución de la riqueza. Por ejemplo, políticas de salud pública pueden disminuir las tasas de mortalidad infantil, la desnutrición y el consumo de alimentos perjudiciales, mientras que reformas laborales pueden mejorar las condiciones de vida (salarios decentes) de las clases trabajadoras.
En este contexto el Estado tiene un papel fundamental en la formulación e implementación de políticas públicas que puedan promover la equidad y la justicia social. A través de la legislación se puede incidir en la redistribución (presupuesto de egresos), el Estado puede intervenir para corregir desigualdades y promover un crecimiento más inclusivo.
Las políticas públicas de igualdad de género, el acceso a la educación de calidad y la implementación de derechos laborales (a igual trabajo, igual salario) son ejemplos claros de cómo la política puede transformar una sociedad, pero para ello reitero, hay que tener una ciudadanía activa. Las políticas públicas también son instrumentos a través de los cuales se pueden introducir innovaciones, no solo tecnológicas, científicas no solo económicas y sociales.
Las reformas políticas, como las leyes que fomentan la igualdad o las que buscan la sostenibilidad ambiental, son pasos importantes para la modernización y el progreso de una nación. En muchas ocasiones, estas reformas se originan en movimientos sociales que buscan transformar por diferentes vías, la estructura de poder y el sistema político.
La participación ciudadana es otro motor clave en la política como motor de cambio. Cuando los ciudadanos se involucran activamente en los procesos políticos, ya sea a través de la participación en las elecciones, el activismo ciudadano, la protesta social o la cooperación con los movimientos culturales, deportivos, religiosos y sociales, influyen directamente en la dinámica de desarrollo de la sociedad. La presión social puede forzar al gobierno a cambiar ciertas políticas públicas o a crear nuevas leyes o modificar las actuales para la satisfacción de las necesidades y demandas de la población.
Aunque la política tiene un enorme potencial como motor de cambio, existen varios desafíos. Entre ellos se destacan:
- La resistencia al cambio: Las estructuras de poder, ya sean políticas, económicas o sociales, tienden a resistir los cambios que puedan poner en riesgo su estabilidad (parálisis paradigmática).
- Corrupción y falta de transparencia: La corrupción puede desvirtuar las buenas intenciones plasmadas en la ley y en las políticas públicas, impidiendo que los recursos lleguen a quienes más los necesitan.
- Desigualdades en la participación: No todas las voces tienen el mismo peso en la toma de decisiones políticas, lo que puede generar políticas que no representan a toda la población (grupos de interés, grupos de presión).
En Guatemala somos apasionados seguidores de la ley del menor esfuerzo, queremos que el estado de las cosas cambie, que no haya corrupción e impunidad, pero no estamos dispuestos a participar activamente en política. Debemos de cambiar esa realidad. Es momento de dejar de buscar excusas para no hacerlo. El país necesita de la participación de hombres y mujeres que estén dispuestos a gestar una ciudadanía activa para darle a las nuevas generaciones una sociedad mejor. La política puede ser un excelente motor de cambio, pero con la conducción correcta.

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