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La Tricentenaria en Trapos de Cucaracha

Barataria

La Universidad de San Carlos de Guatemala, llamada comúnmente USAC fue una de las primeras diez universidades que fundó el Reino de España en América en la época colonial.  Desde entonces fue alma mater de muchos guatemaltecos durante muchos años, hasta mediados  del siglo pasado, cuando empezaron a fundarse universidades privadas que dieron cabida a otros estudiantes que tenían mayor capacidad económica.

La USAC, como la única universidad del Estado, fue el medio para que muchos guatemaltecos cuyos ingresos económicos no les alcanzaba para pagar una universidad privada, pudieran coronar sus estudios para ser profesionales. Así, muchos médicos, abogados, ingenieros, químicos, filósofos y en fin muchos profesionales pueden dar fe y afirmar con toda certeza que trabajaron de día para poder estudiar por la noche y llegar a ser profesionales. Muchos de nosotros podemos decir claramente que le debemos al pueblo de Guatemala nuestra carrera puesto que pagamos “una nada” de matricula para estudiar en una universidad, la única lamentablemente, sostenida con fondos públicos.

Allí, en las aulas universitarias estudiaron ilustres guatemaltecos que han llegado muy lejos exaltando y honrando al país.  Es triste que no se puede decir que solo estos ilustres guatemaltecos hayan estudiado allí, porque ahora hay una sarta de sinvergüenzas que han salido de esa universidad y traicionado su juramento y la ética universitaria.

Desde hace ya muchos años un grupo de egresados de la USAC inició una serie de maromas, chanchullos y trinquetes para secuestrar la USAC, iniciaron en las unidades académicas, en las facultades hasta llegar a la rectoría. Entre sus planes fue quitar la oposición de la Asociación de Estudiantes Universitarios -AEU- consiguiendo controlar la secretaría general hasta hacerla una verdadera caricatura de lo que fue en los años más álgidos del conflicto armado.  Siempre me preguntaré ¿Qué diría de eso Oliverio Castañeda si estuviera vivo?  

Luego de apagar la oposición de la AEU y de las asociaciones de estudiantes de las facultades como la de derecho, medicina y otras que antes fueron combativas, nunca se vendían y consideraban traición y traidor a todo aquel que se plegara a los intereses que no representaban los ideales universitarios y que se vendiera por unas migajas. Este grupo consiguió dominar las elecciones a la rectoría empezando por algunos que, como Estuardo Galvez llegó a tener dos periodos universitarios en los cuales la USAC retrocedió.

Ahora mismo se esta gestando un nuevo asalto a la rectoría, como siempre habrá chanchullo, maromas y otras cosas para que Walter Mazariegos repita como rector. Así como en la Facultad de Derecho el impresentable decano se reeligió para otro periodo, así ha pasado en otras facultades y al final el control de toda la universidad está en manos de gente que no le gusta ni le importa la academia, sino que están mas metidos entre la política y los negocios sucios.

La USAC que anteriormente era un ejemplo de academia y de universidad ahora ha llegado a ser una universidad de quinta, lamentablemente quienes han sido electos como autoridades Decanos, miembros del Consejo Superior Universitarios y el Rector son personas corruptas, sin amor a la academia, ni al país. Personajes oscuros que jamás debieron de haberse graduado de la USAC, donde juraron y perjuraron que defenderían los ideales universitarios porque ahora sabemos que solo les importa sus propios negocios.

Lo más lamentable que sucede en Guatemala es que constitucionalmente estamos cerrados con una sola universidad nacional, la USAC y, así las cosas, todo el presupuesto del Estado destinado a educación universitaria llega a manos de los corruptos que se encuentran dirigiendo la universidad y con ello no hay visos de que la educación superior del Estado mejore, al contrario, empeora cada día más.

En un país como Guatemala, en donde muchos jóvenes tienen dificultades de acceder a educación superior por limitaciones económicas es una verdadera pena y vergüenza para el país que la USAC no pueda brindar estas oportunidades y no existan otras universidades estatales para cubrir esa demanda.

El horizonte no se ve halagador lamentablemente.  Esperamos que en Guatemala las cosas mejoren pero a donde miramos encontramos corrupción, corrupción y más corrupción. Lo vemos en el ejecutivo cuyo gobierno se premió de ser un adalid anticorrupción y vemos cómo cayo a niveles iguales o peores a los de sus antecesores.  En la Corte Suprema vemos cómo los trinquetes están a la orden del día y del Congreso de la República ni se diga. Todas las instituciones al parecer responden a intereses particulares y la otrora USAC gran universidad de respeto se encuentra en verdaderos trapos de cucaracha, ha caído en manos de un grupo corrupto que no se va a mover allí al menos por algunos años o si cambia la situación.  

En serio, debemos repensar en Guatemala cómo vamos construirla nuevamente, porque si a la corrupción sistemática en el Estado se le agrega la corrupción de la academia ¿Qué nos espera en el futuro?

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Emilio Estrada

El Doctor Emilio Estrada, es abogado egresado de la Universidad de San Carlos de Guatemala, obtuvo su PhD en Sociología en la Universidad de Salamanca, España, es abogado litigante.

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