
Nuevas alternativas para proteger a los lactantes frente al virus sincitial respiratorio en Guatemala
Caduceo
La vacunación durante el embarazo y los anticuerpos monoclonales de acción prolongada ofrecen nuevas posibilidades para prevenir la enfermedad grave por VSR durante los primeros meses de vida.
Durante los primeros meses de vida, una infección respiratoria puede evolucionar rápidamente y requerir hospitalización, oxígeno o cuidados intensivos. Entre los agentes que pueden ocasionar estos cuadros se encuentra el virus sincitial respiratorio (VSR), reconocido mundialmente como una de las causas más frecuentes de infección respiratoria aguda baja en la infancia.
El VSR puede afectar a personas de todas las edades, pero los lactantes, especialmente los menores de seis meses, presentan mayor riesgo de enfermedad grave debido a la inmadurez de sus vías respiratorias y de su sistema inmunitario. La infección puede producir bronquiolitis, neumonía, dificultad respiratoria e insuficiencia respiratoria y, en los casos más graves, requerir ventilación mecánica o provocar la muerte.
Se estima que el VSR ocasiona anualmente alrededor de 33 millones de infecciones respiratorias bajas, 3.6 millones de hospitalizaciones y aproximadamente 100,000 muertes en menores de cinco años. Una proporción considerable de estos desenlaces se concentra en los menores de seis meses y la mayoría de las muertes ocurre en países de ingresos bajos y medianos (1).
En los últimos años se han desarrollado nuevas alternativas para proteger a los lactantes durante este período de mayor vulnerabilidad. Estas incluyen una vacuna administrada durante el embarazo, que permite transferir anticuerpos de la madre al feto, y anticuerpos monoclonales de acción prolongada administrados directamente al recién nacido o al lactante.
La disponibilidad de estas intervenciones plantea para Guatemala la necesidad de valorar su pertinencia, factibilidad y posible incorporación al sistema nacional de salud.
En mayo de 2025, la Organización Mundial de la Salud recomendó que todos los países consideren la introducción de productos de inmunización para prevenir la enfermedad grave por VSR en lactantes. Las alternativas recomendadas son la vacunación materna con RSVpreF durante el tercer trimestre del embarazo o la administración de un anticuerpo monoclonal de acción prolongada al lactante. La selección debe considerar la epidemiología, la capacidad del sistema de salud, la factibilidad, la cobertura prevista y los recursos disponibles (2).
Para la Región de las Américas, la Organización Panamericana de la Salud publicó en 2026 una guía técnica que desarrolla las condiciones de uso de la vacuna materna y de los anticuerpos monoclonales de acción prolongada. La guía aborda la selección de la población, el momento de administración, la vigilancia de seguridad, los registros y otros aspectos necesarios para su incorporación a los programas nacionales de inmunización (3).
Nuevas formas de prevención
La vacunación materna con RSVpreF se administra durante el embarazo y estimula la producción de anticuerpos que posteriormente son transferidos al feto a través de la placenta. Su finalidad es proporcionar protección al recién nacido durante sus primeros meses de vida, cuando el riesgo de enfermedad grave es mayor.
En el ensayo clínico MATISSE, la vacuna mostró una eficacia de 81.8 % para prevenir enfermedad respiratoria grave atendida médicamente durante los primeros 90 días de vida y de 69.4 % hasta los seis meses. Los eventos adversos registrados fueron principalmente leves y no se encontraron diferencias significativas en los eventos adversos graves entre el grupo vacunado y el grupo que recibió placebo (4).
La oportunidad de aplicación es importante. La vacuna debe administrarse con suficiente anticipación al parto para permitir que la madre produzca anticuerpos y estos sean transferidos adecuadamente al feto.
La segunda alternativa son los anticuerpos monoclonales de acción prolongada, como nirsevimab. Estos productos no son vacunas, sino que proporcionan directamente al recién nacido o al lactante anticuerpos capaces de protegerlo durante varios meses.
Una revisión sistemática y metaanálisis de estudios realizados en condiciones reales de uso estimó que nirsevimab tuvo una efectividad de 83 % para prevenir hospitalizaciones por VSR y de 81 % para prevenir ingresos a cuidados intensivos en lactantes (5).
La vacunación materna y los anticuerpos monoclonales son intervenciones diferentes. La OMS recomienda que los países seleccionen una de estas alternativas como estrategia principal de acuerdo con sus condiciones epidemiológicas, programáticas y financieras, y no que ambas se administren rutinariamente al mismo binomio madre-hijo, salvo situaciones especiales (2).
Ambas intervenciones presentan perfiles favorables de seguridad. Sin embargo, su incorporación debe acompañarse de vigilancia de posibles eventos adversos, seguimiento de coberturas y evaluación continua de su efectividad en las condiciones reales del país.
Experiencias en otros países
Los países que han incorporado estas intervenciones no han adoptado necesariamente el mismo esquema. La selección ha respondido a la epidemiología, la organización de los servicios, las coberturas posibles y la disponibilidad de los productos.
Argentina incorporó en 2024 la vacunación contra el VSR para personas embarazadas entre las semanas 32 y 36 y 6 días de gestación. En su primer año se vacunaron 146,885 embarazadas y se alcanzó una cobertura de 62.5 %. La evaluación oficial informó una reducción cercana a 70 % en las hospitalizaciones asociadas al VSR y de 69.9 % en los ingresos de menores de seis meses a cuidados intensivos (6).
Chile optó por la inmunización directa de recién nacidos y lactantes mediante nirsevimab. Durante 2025 alcanzó coberturas de 97.7 % en recién nacidos y 93 % en lactantes. El Ministerio de Salud informó que la estrategia previno aproximadamente 76 % de las hospitalizaciones por infecciones respiratorias asociadas al VSR y 85 % de las hospitalizaciones en unidades críticas (7).
Estas experiencias muestran dos modalidades posibles: la vacunación materna como estrategia poblacional o la inmunización directa del lactante mediante un anticuerpo monoclonal de acción prolongada. También evidencian la importancia de definir una población objetivo, asegurar la oportunidad de administración y establecer sistemas de vigilancia que permitan medir la cobertura, la seguridad y el impacto.
Opciones que Guatemala deberá valorar
Las orientaciones de la OMS y la OPS, junto con las experiencias de Argentina y Chile, proporcionan un marco para que Guatemala valore qué alternativa se adapta mejor a su situación epidemiológica, capacidad operativa, cobertura de atención prenatal, atención del parto y disponibilidad de recursos (2,3,6,7).
La decisión nacional deberá definir si se adopta la vacunación materna, la administración de anticuerpos monoclonales a los lactantes o un esquema programático que asigne cada intervención a poblaciones claramente diferenciadas. Cualquier modalidad complementaria deberá evitar la administración rutinaria e innecesaria de ambos productos al mismo binomio madre-hijo y establecer expresamente las situaciones excepcionales en las que podría justificarse (2,3).
Entre los aspectos que deberían analizarse antes de la incorporación se encuentran:
- la carga y estacionalidad del VSR en el país;
- la cobertura y oportunidad de la atención prenatal y del parto;
- la capacidad de administrar la intervención antes del egreso del recién nacido;
- la disponibilidad, el precio y la sostenibilidad de los productos;
- las necesidades de los prematuros y otros grupos de alto riesgo; y
- los sistemas de registro, vigilancia de seguridad y evaluación del impacto.
La evaluación deberá considerar no solo la eficacia demostrada en estudios internacionales, sino también la posibilidad real de alcanzar a la población objetivo de manera oportuna y equitativa. La experiencia de otros países puede orientar la decisión, pero no sustituye el análisis específico del contexto guatemalteco.
De la evidencia a la decisión pública
La evidencia disponible muestra que existen intervenciones eficaces y seguras para reducir la enfermedad grave por VSR. El desafío para Guatemala consiste en definir cómo incorporarlas de manera gradual, equitativa y sostenible.
Una eventual introducción escalonada permitiría valorar la capacidad operativa, vigilar posibles eventos adversos, medir las coberturas y documentar el efecto de las intervenciones sobre las hospitalizaciones y los ingresos a cuidados intensivos. La información generada permitiría realizar ajustes de acuerdo con la experiencia nacional.
La implementación también requeriría fortalecer la atención prenatal, capacitar al personal sanitario, proporcionar información clara a las mujeres embarazadas y a las familias, mejorar el registro nominal y reforzar la vigilancia epidemiológica y de seguridad.
La posible incorporación de estas nuevas alternativas no consiste únicamente en disponer de una vacuna o de un anticuerpo. Implica transformar la evidencia disponible en una decisión de política pública accesible, equitativa, evaluable y adaptada a las condiciones del país.
Referencias
1. Li Y, Wang X, Blau DM, Caballero MT, Feikin DR, Gill CJ, et al. Global, regional, and national disease burden estimates of acute lower respiratory infections due to respiratory syncytial virus in children younger than 5 years in 2019: a systematic analysis. Lancet. 2022;399(10340):2047-64. doi:10.1016/S0140-6736(22)00478-0.
2. World Health Organization. WHO position paper on immunization to protect infants against respiratory syncytial virus disease, May 2025. Wkly Epidemiol Rec. 2025;100(22):193-218. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/who-wer-10022-193-218
3. Pan American Health Organization. Technical guide on the use of maternal vaccine and long-acting monoclonal antibodies against respiratory syncytial virus to protect infants. Washington, DC: PAHO; 2026. Disponible en: https://iris.paho.org/items/84f6c94b-4696-4623-9cc6-7be46d98b8d7
4. Kampmann B, Madhi SA, Munjal I, Simões EAF, Pahud BA, Llapur C, et al. Bivalent prefusion F vaccine in pregnancy to prevent RSV illness in infants. N Engl J Med. 2023;388(16):1451-64. doi:10.1056/NEJMoa2216480.
5. Sumsuzzman DM, Wang Z, Langley JM, Moghadas SM. Real-world effectiveness of nirsevimab against respiratory syncytial virus disease in infants: a systematic review and meta-analysis. Lancet Child Adolesc Health. 2025;9(6):393-403. doi:10.1016/S2352-4642(25)00048-9.
6. Ministerio de Salud de la Nación. La vacunación contra el virus sincicial respiratorio redujo un 70% la internación de menores de 6 meses [Internet]. Buenos Aires: Ministerio de Salud; 2024 [citado 18 Ago 2026]. Disponible en: https://www.argentina.gob.ar/noticias/la-vacunacion-contra-el-virus-sincicial-respiratorio-vsr-redujo-un-70-la-internacion-de
7. Ministerio de Salud de Chile. Campaña de inmunización 2026 contra virus respiratorio sincicial [Internet]. Santiago: Ministerio de Salud; 2026 [citado 18 Ago 2026]. Disponible en: https://www.minsal.cl/campana-de-inmunizacion-20



