
Proteccionismo e inmigración de Trump
Dos grandes peligros amenazan a los americanos y el resto de habitantes del mundo si las promesas de campaña de Donald Trump se llegan a cumplir: proteccionismo y mayores restricciones a la inmigración. Los habitantes de Estados Unidos estarán mucho mejor con más libre comercio e inmigración.
¿Por qué suena tan atractivo lo que Trump dice de cerrar fronteras para productos industriales de ciertos países como México y China? ¿Por qué la gente cree que al haber menos inmigrantes Estados Unidos estará mejor? Yo creo que se debe al mensaje equivocado y parcializado que Trump ha trasmitido en el sentido que el proteccionismo daña empleos americanos y que los inmigrantes roban empleos a los americanos. Ese mensaje solo se fija en un aspecto que afecta a un grupo pequeño en relación a la totalidad de habitantes del país y es cortoplacista.
El libre comercio siempre beneficia a todas las partes involucradas. Ya el padre de la economía moderna, Adam Smith, había escrito con claridad en favor del libre comercio. En su libro publicado en 1776, “Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las Naciones”, destaca las grandes ventajas del intercambio libre, la cooperación social y la división del trabajo. Pero justamente, fue David Ricardo, otro gran economista, en 1814, quien va más allá descubriendo lo que hoy conocemos como las Ley de Costos Comparativos.
Esta ley denominada “De Asociación” por otro gran economista, Ludwig von Mises, nos indica cómo la división del trabajo y el consecuente intercambio es más productivo que la producción sin intercambio, aún si una de las partes es menos productiva en todo con respecto a los demás. En pocas palabras, la productividad del conjunto, es decir, con división de trabajo e intercambio, es mayor que la productividad individual autártica (aislada). Los menos capaces o más ineficientes siempre se benefician y benefician a los demás en este proceso de división de trabajo y consecuente intercambio.
El mundo ha mejorado mucho en la medida en que mayor ha sido la división de trabajo e intercambio. Lamentablemente todavía existen proteccionismos en la mayoría de países porque hay aún demasiados intereses de buscadores de rentas que hacen cabildeo para que exista esa protección a través de prohibiciones, permisos, licencias, aranceles y toda clase de barreras no arancelarias. Esto es un “mercantilismo” empobrecedor de la mayoría pero que beneficia a los pocos que trabajan en esas industrias protegidas.
Creo que Trump en este sentido es mercantilista. En cuanto a la Inmigración, más le convendría a los Estados Unidos de América incrementar el número de permisos legales para que disminuya la inmigración ilegal. El inmigrante es productivo y genera un beneficio en el país a donde va. Trabaja duro, disminuye los costos de las empresas que le contratan e incrementa la producción de la misma.
Los trabajadores americanos no los quieren porque consideran que les quitan empleo pero hay muchos empleos que ya no quieren hacer y otros para los que están mejor capacitados los inmigrantes. Inmigrantes hay de todo tipo, desde los que trabajan la tierra u operan máquinas en algunas fábricas hasta científicos y empresarios que aportan conocimientos y empresas. Sea como sea, espero que la división de poderes en Estados Unidos frene las iniciativas empobrecedoras de Trump en cuanto al proteccionismo y la inmigración. De no hacerlo, pronto los americanos experimentarán un alza en los precios de los productos que consumen y que hoy son más baratos gracias al comercio libre y a los inmigrantes.



