Editoriales

Reformas no pasan en su totalidad

Ni la presencia de la fiscal Thelma Aldana, del comisionado de la CICIG, Iván Velásquez, grupos indígenas y jóvenes dentro del Congreso, impresionaron a los diputados que dejaron fuera de las Reformas Constitucionales lo referente al antejuicio. Fue improbada con 77 a favor y 43 en contra. Los asistentes a la sesión les gritaron a los legisladores que eran una vergüenza.

Los diputados no deben tener ningún privilegio o librarse de un antejuicio solo por ostentar ese cargo, en una justicia verdadera no debe haber privilegios, deben ser juzgados todos por igual. No haber aprobado este artículo indica que se salieron con la suya, y continuará un procedimiento que les favorecerá. Para nadie es un secreto que los diputados no gozan de simpatía en la población, empezando porque no promueven leyes de beneficio para el país, aunque habrá algunos que si quieren participar en proponer iniciativas de beneficio, pero hasta allí.

Lo que sucedió ayer, da motivo a pensar, que para cambiar a la clase política del Congreso, se deben actualizar las leyes vigentes por otras que permitan no solo la renovación de los congresistas sino llevar a personas capaces, idóneas y honradas. Desgraciadamente, en el Legislativo parece que todo se maneja con componendas de los grupos políticos que provienen de una formación insípida de poca organización. De partidos que sirven a intereses de personas que muchas veces están al margen de la ley.

Para tener a diputados diferentes y con otra visión se debe cambiar inicialmente la Ley Electoral y de Partidos Políticos, donde ya no sean las agrupaciones, las que los propongan, porque lo hacen por amistad o porque aportaron dinero para la campaña. En el sistema de elección actual son los partidos políticos los que hacen las propuestas y colocan más de 10 nombres de candidatos ubicándolos por listado nacional o por distrito.

Los diputados deben ser electos individualmente y con un sistema práctico donde sea la población, incluso, que los proponga y no que lleguen nombrados a dedo como lo hacen los partidos y en las primeras casillas donde es seguro van a llegar al Congreso. La ciudadanía es la que tiene la última palabra porque ellos son quienes votan y si estas personas que ahora ocupan los cargos no son honorables es porque quienes los llevaron no supieron escoger, aunque no hay mucho de dónde hacerlo.   Los diputados no deben tomarse el derecho de decidir por la población, ellos deben acatar lo que pide la ciudadanía. Tristemente, en este país, es difícil consensuar y ponerse de acuerdo, y pasa porque no nos interesamos realmente en lo que ocurre, sino dejamos que otros decidan por nosotros.

 

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