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Sumándole votos al fascista

Idealis Mundi

Lo primero que quiero dejar claro es que, no solo que no estoy llamando a votar a otro, sino que sé que le estoy sumando votos. Por aquella frase atribuida a Salvador Dalí -y que aprendí de destacadísimos jefes de campaña en EE.UU.- “lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien”. Es decir, toda publicidad suma votos aunque sea “negativa”.

Milei es un excelente propagandista. Es impresionante la publicidad que ha generado, y así creo que ganará las elecciones. Solo por nombrar un ejemplo, Tucker Carlson vino hasta Buenos Aires para entrevistarlo y obtuvo más de 320 millones de reproducciones en menos de 24 horas, y hasta Elon Musk la reposteó al menos dos veces en la ex Twitter y hasta la usó para promocionar X.

Entrevista mediocre e incluso incoherente, pero llena de frases encantadoras e impactantes para la derecha y para el publico global general harta de los políticos, de los burócratas, de su corrupción evidente y de su alta arbitrariedad. Pero la mediocridad intelectual del “peluca” -permítanme que lo llame así dado que a él mismo le gustan las frases fuertes y llamativas- no termina aquí, “habla en difícil” y repite frases de buenos autores para parecer muy inteligente, pero las pocas veces que le escuché ideas propias fueron malas e, incluso, contradictorias con los autores que cita.

Por caso, su propuesta de dolarizar es un parche a un problema que debe resolverse eliminando el curso forzoso del peso, pero claro que eso implicaría un altísimo costo para el Estado que, en el fondo, Milei quiere sostener (como que es parte del mismo). También dice que mantendrá el “cepo cambiario”, por al menos un año, basado en falacias. El “peluca”, a pesar de su discurso, no entiende a la libertad. No solo no es fiel a la frase que enuncia que “los problemas de la libertad se solucionan siempre con más libertad” sino que en varias cuestiones propone más represión estatal.

La Metafísica (cfr. Aristóteles) es la ciencia primera ya que desvela cómo y por qué se mueve el cosmos, la naturaleza, ergo, cómo se desarrollan las demás ciencias. El principio de “acción y reacción”, por caso, es un principio metafísico que se aplica a todas las ciencias. La Metafísica ha sido exitosamente desprestigiada por el Racionalismo -hoy imperante- porque lo contradice. De haber respetado y conocido la ciencia primera el mundo se habría ahorrado enormes problemas como las “pandemias” y las cuarentenas.

Y Milei entendería que los problemas de la libertad se solucionan con más libertad, porque el fundamento metafísico de esta afirmación es el de que, liberar un ser es suprimir la coacción violenta sobre él. Y la violencia -dice Aristóteles- es contraria al orden natural, al orden espontáneo del cosmos, a la naturaleza y, por tanto es siempre destructiva. Ergo, liberar supone suprimir una causa destructiva de modo que el ser evolucione de acuerdo a su naturaleza, a la Naturaleza. Así, el Estado es destructivo, porque se arroga el monopolio de la violencia con el que impone “orden” que, por cierto, es desorden, caos y destrucción.

De modo que cualquier persona, que razona científicamente, debe preguntarse ¿donde puedo liberar para solucionar este problema o conflicto? Es decir, dónde debo suprimir la violencia que está provocando este problema, que está impidiendo que la naturaleza evolucione como corresponde (“con justicia”). El “peluca” no solo que no tiene idea de este principio sino que ha llegado a pedir “código penal” para los “infractores” del evento más totalitario de la historia global, las cuarentenas.

Sin dudas es un conservador de derecha. Ahora, ¿es fascista? No creo que sea comparable a Mussolini, no entraría en guerra contra los aliados -eso espero- pero dice que no desarmará la columna vertebral del fascismo argentino: el monopolio sindical, militante y politizado, entre otras cosas. Por supuesto que dará mil excusas, y dirá que no se puede cuando sí se puede liberar el corporativismo sindical y empresario.

Conclusión: técnicamente Milei encaja en la definición de neo fascista. Lo que no es novedad ya que Argentina está “organizada” en base a un esquema fascista desde hace décadas. Por cierto, el neo fascismo es «pro mercado» en tanto favorezca a la corporación empresaria y no es antisemita, y cree en un Estado relativamente chico pero muy fuerte.

No lo traería a colación sino fuera sintomático. Recuerdo cuando me criticó una ponencia -en la Universidad Católica Argentina- dónde trataba el tema de la autoridad descalificando a toda aquella que fuera coactiva. Hay que sumar su personalidad autoritaria, prepotente, por momentos descontrolada, y su mesianismo no tanto por sus citas bíblicas, fuera de lugar, sino por dichos sintomáticos como cuando en la entrevista de Carson dijo que Milton Friedman afirmó que la función del empresario era ganar dinero pero, según el “peluca“, eso no es suficiente sino que deben dedicar parte de su fortuna a “promover las ideas de la libertad”, léase, sus ideas.

En cualquier caso, y para terminar, como calculo que será presidente, le deseo la mayor de las suertes al pueblo argentino y que sepan reconocer -aunque sea históricamente insólito- que el Estado argentino (propietario de casi infinitas propiedades como todo el subsuelo, toda la costa, etc.) está literalmente quebrado y que debe actuar en consecuencia, como cualquier organización fallida y quebrada.

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Alejandro A. Tagliavini

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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