
Polémica ceremonia de París 2024 (I)
Zoon Politikón
La reciente ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París 2024 ha desatado una tormenta de controversias, en particular entre líderes religiosos y creyentes de diversas confesiones. La representación de escenas que parecen burlarse de la fe cristiana y de las religiones en general ha despertado emociones y ha provocado indignación.
¿Eso no es el cuadro ‘La Última Cena’? ¿Qué es la representación grotesca y hasta demoníaca que se vio en los Juegos Olímpicos? es una pregunta que se están haciendo muchos. Pese a que los propios intérpretes ya lo admitieron, la mujer obesa de confesión judía que aparece en el centro, que algunos dicen que está con una mitra, otros que es la representación del Santísimo Sacramento (y menciono su denominación precisamente porque no es de confesión cristiana; al contrario, ella en sus redes sociales dijo que era una última cena gay), pero dato importante: la última cena o esta representación (el cuadro del pintor neerlandés que representa a Apolo en su momento ya fue cuestionado por su burla anticristiana) es solo la punta del iceberg.
En el centro de la controversia se encuentra una versión reinterpretada de la Última Cena, que incluye elementos inesperados como Drag Queens, una modelo transgénero y una cantante parcialmente desnuda con atributos de Dionisio. Esta representación se ha interpretado como una parodia irrespetuosa de los símbolos y temas religiosos sagrados, lo que ha llevado a líderes religiosos y seguidores de diversas confesiones a expresar su descontento.
La escena polémica, que algunos compararon con la Última Cena de Leonardo da Vinci, ha sido interpretada como una blasfemia y un acto de irrespeto hacia las creencias religiosas. A pesar de los intentos de los organizadores de negar cualquier intención ofensiva, la sensibilidad de los creyentes ha sido herida y la controversia persiste.
La controversia se extendió a la representación de deidades como Dionisio y Sécuana en la ceremonia inaugural, lo que encendió un acalorado debate sobre los límites de la libertad artística y el respeto por las creencias religiosas. Mientras que en la antigüedad Dionisio se asociaba con la civilización y el éxtasis, Sécuana era venerada como diosa curativa en la región de Borgoña, lo que revivió creencias antiguas y desafió las sensibilidades religiosas y culturales contemporáneas.
En respuesta a la reacción negativa, algunos organizadores y autoproclamados «historiadores del arte» intentaron defender la controversia afirmando que la representación no era de la Última Cena, sino una obra de Van Biljert. Sin embargo, esta defensa fue rápidamente desestimada. La «Fiesta de los dioses» de Van Biljert, al igual que obras anteriores de Bellini y Bartolomeo Di Giovanni, contiene alusiones directas y provocadoras a Jesucristo, siendo considerada blasfema en su época. La obra de Van Biljert coloca a Apolo en el centro de la mesa con un halo de santidad, aludiendo a Jesucristo y al ritual de devorar a Baco, una clara referencia al cuerpo y la sangre de Cristo.
Toda la ceremonia giró en torno a la Revolución Francesa, que fue un periodo histórico profundamente anticristiano. Tan anticristiano que eliminó el calendario, ya que nuestro calendario empieza antes y después de Cristo, pues Él es el Alfa y el Omega. Por eso, el año cero empezó en 1793 en la Revolución Francesa. Esto lo disputan los autores; sin embargo, fue en 1793 lo que se conoce como el Terror. Del 93 al 94 fue el año donde más se persiguió a los cristianos. Al punto de que incluso se prohibió el sonido de las campanas para que ya no haya una presencia cristiana en la sociedad.
Pero, no era una sociedad atea; muy por el contrario, estaba inspirada por un espíritu fariseo. De hecho, existía el culto a la diosa Razón en paralelo al culto al Ser Supremo. Bien dijo Chesterton: ‘El que no cree en Dios está dispuesto a creer en cualquier cosa’. Y estaba acompañado por el espíritu iluminista. Aquí cabe destacar que los enemigos de la fe pretenden antagonizar que la Edad Media era el oscurantismo y en contraposición luego vendría el iluminismo.
Para nosotros los americanos, queda claro que la Edad Moderna nace con la conquista de América, la llegada de la cristiandad al continente americano, y la Edad Contemporánea surge justamente en la Revolución Francesa. Así de importante fue en la historia. Tanto así que los términos izquierda y derecha en términos políticos surgen en la Revolución Francesa, justamente con lo que es la cuna del progresismo para muchos autores. Otros lo trazarán al siglo X, sin embargo, es la epítome en cuanto termina el antiguo régimen. Cabe destacar que la Revolución Francesa es la antesala a la Revolución Bolchevique, la marxista, la comunista, precisamente porque es profundamente igualitarista. Quiebra con la jerarquía, quiebra con la monarquía.
Sabemos que esta es una igualdad a expensas de nuestras diferencias: ostentan diversidad, pero quieren un pensamiento único, un pensamiento único sin el Dios verdadero y suplantado por la ciencia. Cabe destacar que el socialismo científico promovido por Karl Marx justamente tiene esta esencia. ¿Por qué? Porque antes de eso era el socialismo utópico, pero es científico en cuanto requiere de ingeniería social, no porque sea leal a la ciencia, porque justamente la ciencia como concepto aristotélico requiere de evidencia y la evidencia muestra que el socialismo no funciona.
Continuará…

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