
La Verdadera Historia del 20 de octubre de 1,944 (3a. Parte)
La Otra Cara
Mientras se generalizaba el combate la resistencia del personal militar del Castillo de San José se mantenía firme a las 10.30 horas, momento en que uno de los almacenes de las unidades de infantería sufrió un impacto directo provocando una fuerte explosión e incendio del almacén detonar las municiones allí custodiadas. Dos de los muchos héroes de ese combate, el cabo Timoteo Cruz y el enfermero Miguel Ramos se dedicaron a transportar en sus hombros a numerosos heridos trasladándolos al hospitalito del Cuartel, alojado a la vecindad del almacén impactado.
Antes que el incendio alcanzara el hospitalito lograron contar aproximadamente 75 heridos graves, pero irremediablemente los heridos murieron quemados en el interior cuando el fuego se extendió hacia este y otras instalaciones. Luego, ante la amenaza de que se incendiara todo el cuartel y encontrándose bajo fuego graneado los oficiales que dirigían la defensa evaluaron la posibilidad de una tragedia mayor cuando el fuego alcanzara los depósitos en donde se encontraban gran cantidad de granadas de artillería y sus cargas de proyección almacenadas en un túnel al que se acercaba el fuego.
La amarga decisión de rendirse fue tomada ante lo insostenible de la situación. Debían de hacerlo para salvar las vidas de su tropa. Los Capitanes Ortiz y Mayen se dirigieron hacia el portón y ordenaron romperlo haciendo las señales correspondientes a su rendición en dirección a sus atacantes. ¡EL CASTILLO DE SAN JOSÉ SE HABÍA RENDIDO!
Simultáneamente a pesar de la valerosa resistencia ofrecida por el personal del Fuerte de Matamoros, los numerosos muertos y heridos que el intenso intercambio de artillería y el ataque de la infantería habían producido los había llevado también a una situación sumamente difícil, por lo que a las 4 de la tarde luego de conocer la noticia de que Ponce Vaídes se había rendido y solicitado la mediación de cuerpo diplomático para obtener un salvoconducto para él y sus allegados; los oficiales de Matamoros que habían dirigido la resistencia decidieron rendirse.
Dejando su legado para la Historia Militar de Guatemala, ambos bandos lucharon con bravura, tanto el Castillo de San José, como el Fuerte de Matamoros libraron un combate intenso, sufriendo muchas bajas. Dirigidos por sus oficiales, la tropa de ambas guarniciones militares luchó con lealtad y valor. ¡Fueron semidestruidos, pero no fueron tomados! Guatemaltecos de un lado, guatemaltecos del otro, estuvieron a la altura del momento histórico. Unos luchando en contra del continuismo y otros actuando en función de su deber militar y profesional. Hubo sí, una gigantesca columna de humo que se levantó desde el Castillo de San José, ese humo ERA DE GUERRA Y NO DE ENTREGA.
El Cuartel de Matamoros combatió hasta que se supo que el Presidente Provisorio, presionado por la intervención diplomática acepto la rendición negociada. ¡QUE SIRVAN ESTAS NOTAS COMO UN POSTRER HOMENAJE A LOS CAÍDOS DE AMBOS BANDOS QUE LUCHARON VALIENTEMENTE EN ESTA BATALLA!
LA JUNTA REVOLUCIONARIA DE GOBIERNO
Pasada la euforia de los días que siguieron al viernes 20 de octubre, los recién nombrados integrantes de la Junta Revolucionaria de Gobierno procedieron a emitir varios Decretos Ley que borraban de tajo lo actuado por los gobiernos anteriores y procedían a asentar su transitorio poder. El primero y quizá el más polémico fue emitido el 25 de octubre. Por medio de este se disolvía la Asamblea Legislativa y simultáneamente se realizaba la convocatoria para elegir a los diputados de la nueva Asamblea Revolucionaria.
A pesar de ser necesaria la existencia de un nuevo cuerpo legislativo la prisa y la forma con que se convocó desataron fuertes suspicacias, pero se anunciaron para los días 3, 4, y 5 de noviembre y con esta planificación los partidos políticos que se encontraban vigentes únicamente contaban con una semana para seleccionar sus candidatos y promoverlos en todo el país en una época en que la movilidad terrestre era muy limitada. Igualmente se convocaba a elecciones presidenciales para el 17, 18 y 19 de diciembre de 1944. La Junta Revolucionaria al aceptar la realización de elecciones generales en fechas tan tempranas había cedido ante las presiones de los dos partidos de Arévalo, el Frente Popular Libertador (FPL) y la Renovación Nacional (RN).
Al efectuarse las elecciones legislativas los Arevalistas obtuvieron la victoria y el ala izquierda de ambos partidos se hizo con el control de la Asamblea Revolucionaria. El 11 de Noviembre se otorgó la autonomía a la Universidad de San Carlos cumpliendo con las demandas de los estudiantes y docentes. A través de los decretos 17 y 18 la Junta Revolucionaria exponía los principios fundamentales de la revolución, derogaba la constitución vigente, y designaba el 15 de marzo de 1945 como fecha en la cual le entregarían el poder al Presidente que fuera electo y la elaboración de una nueva Constitución de la República que debería de promulgarse a más tardar el 5 de marzo de 1945, o sea en tan solo tres meses.
La prisa con se efectuaron acciones de tanta trascendencia para el País fueron triquiñuelas políticas de los dos partidos dirigidos por Arévalo candidato oficial de la Junta Revolucionaria, que cometió excesos violando los principios democráticos al apoyar logísticamente la campaña de Arévalo al extremo de movilizar a votantes durante las elecciones en vehículos militares y enviar a las autoridades departamentales un mensaje circular en donde daba instrucciones para que se ordenara a los empleados públicos votar por él. Con lo anterior la Revolución de Octubre tenía su primera mancha política.
GOBIERNO DE JUAN JOSÉ ARÉVALO BERMEJO:
De vuelta con las actividades electorales programadas debemos indicar que en diciembre de 1944 se realizaron las elecciones generales para elegir al nuevo Presidente de la República. Participaron 17 candidatos dentro de los que destacaban Adrian Recinos, Manuel María Herrera, Ovidio Pivaral, Juan José Arévalo, y otros. Arévalo quien era visto como un candidato con tendencia de izquierda “humanista”, derroto a los candidatos conservadores. Al analizar los resultados reportados por el Gobierno se dijo que el 85 % del electorado había votado por él. Pronto trascendió el apoyo total dado por la Junta Revolucionaria a su candidatura y las condiciones en que se llevaron a cabo las elecciones en donde la Asamblea Revolucionaria creó las condiciones para su victoria electoral sin menoscabo desde luego de la simpatía que su candidatura despertaba en gran parte del electorado. Como una demostración de lo que sería su mandato, los candidatos conservadores ante evidencias de alguna manipulación electoral se negaron a aceptar los resultados y principiaron a conspirar, lo que sería una constante durante el Gobierno Arevalista.
Luego de la toma de posesión durante su mandato Arévalo impulso cambios en la línea de los derechos laborales, la seguridad social, la educación gratuita y laica, el desarrollo de vivienda popular, etc. Lamentablemente estos programas y leyes de beneficio social fueron rápidamente cooptados por las centrales obreras y campesinas dirigidas por los comunistas guatemaltecos como la Confederación de Trabajadores Guatemaltecos (CTG) y la Federación Sindical de Guatemala.
Estas dos agrupaciones sindicales pronto adquirieron fuerza y radicalizaron sus demandas conformando El Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS) cuyas mismas siglas e intenciones “casualmente” fueron utilizadas en los años 70s y 80s por los sindicalistas infiltrados por la URNG. En 1945 Arévalo definió su estrategia gubernamental para intervenir de lleno en la regulación del mercado y la economía nacional en su conjunto. El impulso que dio a la doctrina que denominó Socialismo Espiritual definía la dirección Ideológica de su administración. La nueva Constitución prohibía el latifundio y autorizaba a la vez al gobierno a expropiar propiedad privada.
La actitud de Arévalo hacia obreros y campesinos que poco a poco radicalizaban sus exigencias, alarmó a los empresarios iniciando una polarización peligrosa. En abril de 1945, el Gobierno decidió intervenir y controlar los precios de los productos. El 18 de Abril el Congreso aprobó la Ley de Emergencia Económica para poder regular precios y utilidades, intervenir el consorcio azucarero y asumir su administración fijando el precio de la libra de azúcar en cinco centavos de quetzal, con el natural descontento de los productores.
Posteriormente ordeno que los fabricantes de textiles quedaran limitados a una ganancia del 30%, provocando que comerciantes e industriales se sumaran a sus opositores políticos. Los seguidores de Arévalo crecían progresivamente con la movilización de los sindicatos obreros que se convertían rápidamente en sus principales aliados.
Por el contrario el sector privado se convertía rápidamente en un apasionado defensor de los principios de Libre Mercado agrupándose, al oponerse a la agenda de Arévalo a quien exigían que respetara sus puntos de vista. En noviembre de 1945 la Cámara de Industria y Comercio de Guatemala (CICG), argumentó que el gobierno debía estabilizar la economía dejando que las fuerzas y agentes económicos buscaran y encontraran su equilibrio natural. Al avanzar Arévalo con sus reformas económicas sus antiguos simpatizantes de clase alta se alejaban rápidamente de él. El gobierno decidió enfrentar a los empresarios al abolir la Ley Contra la Vagancia y en el área político social Arévalo decidió deshacerse de Jorge García Granados arquitecto de la reforma laboral que se había ganado la enemistad y repudio de las élites económico-industriales que lo consideraban un agitador, y aprovecho la oportunidad nombrándolo discretamente como embajador ante los Estados Unidos. Su tendencia permanente a deshacerse de sus contrincantes y detractores tomaba fuerza creciente ante los ojos de los que alguna vez lo alabaron. Los ex candidatos a la presidencia, y algunos de sus allegados fueron detenidos y enviados al exilio.
LA CONSTITUCIÓN DE 1945
La Junta Revolucionaria había convocado a los electores para que además de elegir Presidente en diciembre de 1944 también se eligiera a la Asamblea Nacional Constituyente, dicho organismo se instaló el 10 de Enero de 1945, y su primer Presidente fue el Licenciado Jorge García Granados. Cabe destacar que ya algunos juristas habían elaborado un proyecto constitucional y al nombrarse una comisión encargada para el efecto integrada por Francisco Villagrán de León, José Falla y José Röltz Bennett, estos entregaron el borrador al pleno apenas 5 días después de la entrada en funciones de la misma y el proyecto fue aprobado antes de que asumiera el Presidente Arévalo.
Continuará…
Fuente: Tomo 1 de Las Batallas por Guatemala

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