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Hoy: solución al gran dilema ¿Harris o Trump?

Sueños…

Guerra de alta intensidad o guerras regionales

Ya no dudaba.
Era realidad.
Había resucitado.
Después de recoger su lápida, la cual se puso bajo el brazo,
salió del cementerio con el ferviente anhelo de ver a la
familia.
Quería llegar al hogar,
abandonado por él no recordaba desde cuándo…
José María López Baldizón.

Un fantasma recorre América, el fantasma de que hará el que gane

Hoy martes 05 de noviembre, los muertos se levantan, las ánimas revolotean con sus sueños brillantes. Ya se sabe quién va a ganar las elecciones en Estados Unidos. Ya sea Kamala Harris o Donald Trump, el ganador será el populismo. Esa enfermedad que poseen todos los políticos ya sea de buena o de mala fe. Ya se autonombren de izquierda o derecha. Ya sean de cáncer o de capricornio. El populismo es la forma en que unos iluminados se consideran la voz de los sin voz, creen ser los únicos salvadores de las miserias de pobreza, hambre, analfabetismo, desnutrición y drogas a que se enfrentan las mayorías. Y solamente el mesías podrá salvarlos. Mejor sí es aniquilando al enemigo. Que no es otro que el mismo.

Sí gana Harris, continuará el gran proyecto sionista de construir un Israel desde el mediterráneo hasta la primigenia confluencia del Tigris y el Éufrates, y en el trayecto colonizar Líbano, Siria, partes de Arabia Saudita, Jordania, partes de Turquía, Irak, y algo más. Se daría apoyo a las industrias militar y financiera.

Si gana Trump, habría presión para reinvertir en los sectores económicos internos, generando empleo, promocionando la protección de la economía nacional frente a los poderes emergentes como China e India. La incertidumbre sería un acuerdo con Rusia para presionar el destete de la Unión Europea.

Gane quien gane el mundo seguirá igual o peor.

Como se prevé el voto hoy en USA

En general, se espera que esta elección despierte el interés de un mayor número de votantes. Althea Spinozzi, brillante analista del Saxo Bank ya presagiaba el fin del capitalismo en Estados Unidos. No es para tanto, pero no es para menos.

Según la profunda Spinozzi, en el marco de un monstruoso déficit fiscal, el gobierno de Estados Unidos se ha visto obligado a aumentar exponencialmente el gasto fiscal en medio de las elecciones de 2024 para mantener la economía en marcha y evitar el malestar social. El gasto en consumo, y no en inversión provoca intensas presiones inflacionarias, lo que provoca incertidumbre en amplios grupos de inversores extranjeros, dando lugar a la repatriación de capitales, mientras que la demanda de bonos del Tesoro estadounidense sigue siendo lenta, lo que provoca un aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense. Se menciona que, en un intento desesperado por normalizar los costos de endeudamiento, el gobierno estadounidense exime de impuestos los ingresos provenientes de los bonos del gobierno.

La situación extrema en los conflictos de Ucrania y oriente medio, además de conflictos potenciales en todo el mundo, obligan al gobierno a expandir su gasto en defensa y mejorar la capacidad tecnológica y de exportación de armas. El proyecto del gran sión es carísimo y puede generar la quiebra del gobierno USA, como le paso a la URSS.

En medio de una nación dividida, el déficit presupuestario sigue aumentando. Lo nefasto es que solo crece para apoyar los grandes negocios de armas, petróleo y guerra, y no quedan migajas para el gasto social, lo que genera insatisfacción entre la gran mayoría, compuesta, paradójicamente en una serie interminable de minorías. El déficit alcanza el 10% del PIB, y ya casi llega el momento del impago.

Los titanes de las inversiones financieras en Wall Street siguen aumentando sus ganancias en medio de la inflación y el desempleo que deterioran la base de la democracia, la clase media.

En ese sentido, Harris y Trump tendrán que reconocer el fracaso del gobierno en resolver la desigualdad, la tendencia será una mayor intervención del gobierno en fortalecer las empresas productivas nacionales, para evitar un enorme desempleo que destruya aún más la poca fe en el Estado.

Un proceso electoral alucinante

Por un lado, los intentos de asesinato de uno de los candidatos. Que ha dejado dudas en el ambiente: el sector sionista, la industria de armas, los del petróleo tendrán interés en intimidar o dejar a un lado de la cuneta al candidato que anuncia el fin de las guerras, y que quiere acercarse a Putin. O, serán autoatentados, que desde septiembre 2001 parecen ser la nueva norma del imperio.

Otro fenómeno fuera de serie. Pareciera que las mujeres entienden ahora más de política, pareciera que el 60% de votantes será femenino. Es un fenómeno que se intensifica en el mundo. La mujer está vuelta en las grandes decisiones. Y marcarán un nuevo mundo.

Los grupos étnicos también traen novedades. Los llamados latinos, los afroamericanos y otros similares se alinean alrededor de un proyecto más conservador y basado no en el poder internacional de Estados Unidos, sino en el necesario cambio interno de la economía y la política.

Durante décadas se nos convenció que el pueblo gringo estaba orgulloso de su país, de su historia y de su destino manifiesto. En la actualidad la población gringa está desilusionada, no ve rumbo en lo económico, la invasión del reguetón no genera ilusiones parecidas al viejo rock. Ni Holliwood, ni la música, ni el teatro levantan el ánimo del público. De la invasión británica del rock solo quedan rescoldos sin cenizas, como McCartney que no levanta vuelo.

Hoy es el día de solución del conflicto

Será que en las últimas horas algo o alguien incline la balanza. Lo que suena interesante es que las voluntades que se muevan a última hora no será por acciones positivas de los candidatos, sino por meteduras de pata. Humanidad, que bajo has caído. El mejor vocero de Trump es Biden, cada vez que el presidente habla dice alguna tontería que favorece al republicano. O cuando Trump hace un mitin, alguno de sus partidarios insulta a alguna minoría. Es una campaña en que cada grupo pareciera querer que gane el otro.

El fuerte apoyo de los demócratas a la limpieza de Gaza, ha generado un efecto inesperado. Votantes jóvenes opuestos al holocausto palestino, votantes de procedencia árabe y pacifistas pareciera que ven en Trump una alternativa menos feroz que lo que será Harris. Entre los árabes, en las encuestas, el apoyo paso de una ventaja real de 34% favorable a Hillary en el 2016, a una ventaja de Biden en el 2022 de 24%, a una ventaja hoy, en encuestas, de 2% para Trump.

El gran debate es. Cuál de los dos partidos mayoritarios virará más a la derecha

Con la caída del muro de Berlín la izquierda murió, se quedó sin discurso y se fraccionó en una miríada de minorías sin un proyecto alternativo. La derecha ganó, y se quedó en las tinieblas renegando de los derechos y los principios del progreso. La elección del 5 de noviembre marcará la más completa incertidumbre de esa nación. Y marcará el inicio de un mundo convulsionado a la mejor imagen del tercer Reich.

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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