
El asesinato del Coronel Arana, el gobierno de Árbenz y sus secuelas (Primera Parte)
La Otra Cara
Doy inicio a otra serie de artículos dedicada a los jóvenes guatemaltecos y la ciudadanía en general habida cuenta que no podemos seguir construyendo nuestro país sobre mentiras, manipulaciones o interpretaciones personales no sujetas a la verdad histórica debidamente documentada. Por la importancia del magnicidio cometido en contra del Coronel Francisco Javier Arana introduciré a mis lectores a la verdad sobre este alevoso crimen desconocido por la mayoría de los guatemaltecos; retomando la historia tras el Pacto del Barranco luego qué los acompañantes de Arévalo perdieran la vida por su irresponsabilidad, impericia, bebidas espirituosas y las graves consecuencias narradas en otro de mis artículos anteriores.
Al conocer lo acordado por Arévalo y Arana los comunistas que apoyaban la candidatura de Árbenz estallaron en insultos y rechazo a dicho acuerdo, presionándolo para que lo diera por terminado y, dejándose llevar por la ambición Árbenz comunicó a Arévalo que el pacto quedaba sin efecto luego de faltar a su palabra empeñada se lanzó de frente contra su contrincante. Mientras esto sucedía los avances de los comunistas eran palpables; habían fundado la Escuela Claridad como estructura de formación de cuadros (dirigentes) marxistas, y empezó a funcionar desde el primer aniversario de la revolución, el 21 de Octubre de 1945.
Ante el rechazo general al trascender el objetivo de la Escuela Claridad Arévalo tuvo que retroceder y oficialmente la clausuro en enero de 1946 deportando a varios de sus dirigentes extranjeros. Pero como buen demagogo permitió el retorno de los aparentemente expulsados y continuaron su trabajo de forma clandestina y en agosto de 1947 se incrustaron en el Partido de Acción Revolucionaria –PAR-, denominando al grupo “Vanguardia Democrática”; y declararon que eran parte del Movimiento Comunista Mundial. El secretario general del PAR José Manuel Fortuny Zea, Alfredo Guerra Borges, Mario Silva Jonama, y Bernardo Alvarado fueron parte de su dirigencia y pronto crearon su “frente de masas”, utilizando un relativo camuflaje para no ser tan descarados como al inicio con la Escuela Claridad.
La cúpula del PAR mantenía una estrecha relación con María Vilanova, la esposa de Árbenz, en especial Fortuny Zea quien ejercía una creciente influencia en el Ministro de la Defensa (Árbenz) quien se iba aproximando a las posiciones marxistas. Los comunistas veían en Árbenz su candidato natural y sabían que Arana era el enemigo para vencer para que nuestro país se convirtiera en una nación comunista. El Coronel Arana en mayo de 1949 era apoyado por todos los candidatos derrotados en las elecciones de 1944 y muchas personalidades y reunía a su alrededor a todas las fuerzas conservadoras de la derecha guatemalteca y sectores moderados, pero no contaba con el apoyo y simpatía de Arévalo, quien había impulsado como candidato al marxista Manuel Galich y luego pasó a apoyar a Jacobo Árbenz Guzmán.
Arana contaba con el apoyo de un fuerte sector del Ejército, que nacionalista como era rechazaba la posibilidad de que nuestro país fuera comunista. Arana era visto con recelo y desconfianza considerándolo un potencial golpista por ser el Jefe de las Fuerzas Armadas. Las elecciones para renovar al Consejo Superior de la Defensa vendrían a acelerar los trágicos acontecimientos que se acercaban; la tensión iba en aumento porque deberían efectuarse el 12 de julio de 1949 pero fueron postergadas para el domingo 17. Para Arana era muy importante mantener la mayoría de votos con que contaba dentro de las Fuerzas Armadas y sus representantes en el CSD ya que este propondría al Congreso la terna para designar el nuevo Jefe de las Fuerzas Armadas y era vital que fuera alguien de sus allegados quien lo sucediera. En los días previos a las elecciones Arana había recibido el malestar de los Comandantes de Zonas militares y del CSD, por el giro hacia el comunismo que estaba tomando el gobierno, exigiéndole en voz del Coronel Gabino Santizo que debía de pronunciarse sentando la posición del Ejército. Los acontecimientos se precipitarían a partir de ese momento.
EL ASESINATO DEL CORONEL FRANCISCO JAVIER ARANA.
El sábado 16 de Julio de 1949 Arana llego furioso al despacho de Arévalo a manifestarle que sin su conocimiento como Jefe de las Fuerzas Armadas, el Coronel Francisco Cosenza Comandante de la Fuerza Aérea en forma sospechosa había embodegado 400 fusiles con su correspondiente dotación de munición y este armamento José (Pepe) Figueres Presidente de Costa Rica lo había devuelto a Guatemala por la vía aérea luego de que le habían sido prestadas por orden de Arévalo para el Golpe de Estado dado en contra de las autoridades de Costa Rica en marzo del año anterior (1948) como parte del apoyo que Arévalo estaba dando al proyecto sedicioso denominado Legión del Caribe, liderado en la región por el Presidente cubano Juan Prío Socarras.
Según Arana las armas las escondía Cosenza en la finca El Morlón y lo iba a destituir. Arévalo, quien conocía de la existencia de esas armas en dicho lugar, no dijo nada al respecto, autorizo la destitución y Arana nombro al Coronel Arturo Altolaguirre como nuevo Comandante de la Fuerza Aérea. Preocupado por la intención al esconder esas armas ya que era muy fuerte el rumor que Árbenz presionado por sus aliados comunistas conformaría milicias populares como contrapeso a Arana y las fuerzas militares regulares; Arana visito nuevamente el despacho presidencial y exigió a Arévalo que pidiera la renuncia de los miembros de su Gabinete inclinados hacia los comunistas y que fuera incluido en el mismo el dirigente político de derecha Mario Méndez Montenegro (asesinado en los años 60s para dejar el camino libre a su hermano Julio César Méndez Montenegro viejo aliado de las FAR) líder de las FPL leales a Arana y el pase a retiro de las filas del Ejército, de Árbenz, recordándole que las elecciones del CDS se realizarían la siguiente semana para nombrar a su sucesor.
Arana con esta acción selló su suerte, pues el choque contra Arévalo y Árbenz era inminente. Lo cierto es que desde el bando de Arévalo y Árbenz también se discutía la defenestración de Arana como Jefe de las Fuerzas Armadas. Esa noche se efectuó en la residencia de Árbenz ubicada en la Avenida de la Reforma una reunión urgente en donde participó el Mayor Carlos Paz Tejada Presidente del Consejo Superior de la Defensa, y todos los leales al Ministro de la Defensa, y Árbenz hablo sobre las elecciones para elegir a la terna de donde sería electo por el Congreso el nuevo Jefe de las Fuerzas Armadas; expuso lo grave del ultimátum presentado por Arana a Arévalo que significaba su salida como Ministro de la Defensa y la inminencia de un golpe de estado. También propuso específicamente a Paz Tejada adelantarse y analizar la toma de la Base Militar La Aurora con 500 o 600 hombres que serían seleccionados entre sindicalistas y policías, armándolos con las armas disponibles en la Finca El Morlón.
La conspiración y planificación para neutralizar a Arana se fraguó durante esa noche y el fin de semana. La mañana del lunes 18 de Julio de 1949 Arana visito en su despacho a Arévalo y le manifestó que recogería el armamento que se encontraba embodegado ilícitamente en El Morlón, y luego se dirigió hacia la Base Militar La Aurora en donde había ordenado al Coronel Arturo Altolaguirre que tuviera listo un camión militar para recoger las armas, y se movió en el automóvil oficial que el mismo conducía hacia el Parque Central para recoger al Coronel Girón Jefe del Estado Mayor Presidencial; quien había sido nombrado por Arévalo para acompañarlo a cumplir con esa misión.
Luego se enfilo hacia El Morlón acompañado del Coronel Girón, y su ayudante Mayor Absalón Peralta quienes se sentaron en el asiento trasero y su chofer el especialista del Ejército, Francisco (Chico) Palacios lo acompañaba en el asiento delantero. El trayecto se efectuó sin novedad, procediendo a cargar el camión con el armamento en el Morlón. Mientras tanto la conspiración en su contra avanzaba. Luego del asesinato se conoció públicamente que el día anterior domingo 17 la Comisión Permanente del Congreso se abría reunido de emergencia y decidido por unanimidad la destitución de Arana. Otra versión indicaba que tras conocer el supuesto ultimátum de Arana, Árbenz luego de la reunión con el Mayor Paz Tejada en coordinación con Arévalo y los líderes comunistas que le asesoraban habían llamado a los diputados afines a una reunión secreta del Congreso en donde sin presencia de los diputados de la oposición, taquígrafos, periodistas, ni testigo alguno; habían aprobado la destitución de Arana. Esta sesión fue ilegal, pues se hacía a espaldas de la oposición y además contravenía la ley del Consejo Superior de la Defensa Nacional único organismo que podía proponer al Congreso la remoción del Jefe de las Fuerzas Armadas.
Pero para la historia se debe anotar que no existe acta, registro, o testimonio documental alguno y no fue publicada en el Diario Oficial o en la Recopilación de Leyes de la época; por lo tanto, dicha reunión no se efectuó y solo fue una argucia posterior para tratar de dar imagen de legalidad a un hecho a todas luces punible. Lo cierto es que se trato de una conspiración para capturar o asesinar a quien se opuso hasta su muerte a la posibilidad de que los comunistas tomaran el poder en Guatemala. En ella intervinieron como quedará demostrado más adelante Arévalo Bermejo, Jacobo Árbenz y la mayoría de dirigentes del PAR. La decisión fue tomada por el gobierno y se decidió integrar una comisión que supuestamente capturaría al Coronel Arana, y luego de su captura (si se realizaba), enviarlo desterrado a Cuba en donde el Presidente Prío Socarras había autorizado a Arévalo para que fuera enviado por la vía aérea.
La comisión estaba integrada por el Capitán Alfonzo Martínez Estévez, Presidente de la Comisión de Defensa del Congreso y amigo personal de Árbenz; el Mayor Enrique Blanco subdirector de la Guardia Civil, Héctor Castañeda Jefe de Juventudes del PAR; el ex cadete Francisco Morazán, Julián Polanco dirigente de la Juventud Comunista; Luis Siekavizza de la Juventud Democrática Comunista; el periodista Carlos Palmieri y el Teniente Carlos Bracamonte ayudante del Estado Mayor Personal de Árbenz. El grupo estaba compuesto por 20 hombres armados, quienes se dirigieron desde la ciudad capital hacia Amatitlán en dos vehículos; el automóvil de María Vilanova y un vehículo de la Guardia Civil. El propio Árbenz viajo en su vehículo hacia el punto seleccionado para observar los hechos, el Cerró El Filón de Amatitlán.
REF. Las Batallas por Guatemala, tomo 1.
Continuará…

Le invitamos a leer más del autor:



