
General Benedicto Lucas Héroe Nacional (Tercera Parte)
La Otra Cara
Héroe: Persona que realiza acciones abnegadas en beneficio de una causa noble
En seguimiento a este resumen de vida del General Benedicto Lucas García, debo agregar que al ser nombrado para planificar y ejecutar, a orden, la recuperación por la vía militar de nuestro territorio de Belice, agradeció al Alto Mando su designación para efectuar la emblemática e histórica misión de la cual, el autor del compendio histórico “Las Batallas por Guatemala” hubiera sido otro actor más como muchos oficiales actualmente retirados pues me encontraba organizado como Comandante del Tercer Pelotón de la Tercera Compañía de Fusileros “Tigres” de la gloriosa Brigada Militar Mariscal José Víctor Zavala, una de las unidades fogueadas en la lucha anti guerrillera durante la campaña realizada por nuestros antiguos en el Nor oriente del país en donde fue derrotada la insurgencia marxista; y junto a otras muchas sería movilizada a orden.
Ello lo supimos desde que el General David Cancinos Barrios, Comandante de la Brigada -experimentado líder militar que años más tarde fue cobardemente asesinado por terroristas del EGP, y es un crimen a la espera de ser judicializado-ordenó arrancar con un entrenamiento especial de todas las unidades en forma aleatoria el cual abrazamos con mucho entusiasmo pues sabíamos que seriamos actores de una gesta histórica bajo el mando de excelentes y distinguidos soldados “troperos” como les llamábamos en aquel entonces a quienes se distinguían por su entrega y experiencia para convivir junto a su tropa en los cuarteles. Su liderazgo era incuestionable y el momento había llegado.

Nuestro héroe nacional, participo junto a otros oficiales en la tarea de hacer Inteligencia dentro del territorio beliceño de manera clandestina analizando posteriormente la información obtenida del reconocimiento de rutas, la ubicación y marcado de objetivos tácticos y estratégicos a ser destruidos y la forma más factible de contrarrestar las previsibles acciones del enemigo, en base a su histórica experiencia en combate, pues se sabía la ubicación, fuerza y perfiles de quienes comandaban las unidades británicas, tanto en nuestro territorio de Belice como las que seguramente serían movilizadas desde “La Pérfida Albión”, calculando los tiempos aproximados para dicho desplazamiento y las acciones de preparación que deberíamos realizar para una correcta y efectiva “recepción”, y conducir operaciones de desgaste, y defensa en profundidad, mediante acciones de guerra de guerrillas que conocíamos y dominábamos en base a la experiencia y éxitos obtenidos en la montaña, y selva, por nuestras unidades.
Tras cumplir con la primera fase de la operación vendría la batalla diplomática para consolidar los objetivos logrados, y el General era el líder indiscutible para comandar la operación pues era muy querido en el departamento de El Petén, por lo que el apoyo de la población estaba asegurado y conocía como pocos el territorio del Teatro de Operaciones, áreas limítrofes y hasta el último recodo del territorio a recuperar, incluidas las características de sus costas y cayos por donde se aproximarían seguramente los refuerzos británicos.
La Insurgencia marxista guatemalteca estaba en una fase de reflujo como ellos le denominaban pues había sido derrotada en el Oriente de la Nación y los pocos grupos remanentes se encontraban algunos en Cuba y otros muy debilitados, y su capacidad operativa era casi nula. Por lo que las condiciones del momento eran las idóneas. Pero Dios nuestro Señor no nos dio luz verde al haber tenido que direccionar todo el esfuerzo de nuestras unidades a apoyar a nuestros hermanos guatemaltecos tras el terremoto de febrero de 1976 año seleccionado para recuperar nuestro territorio beliceño. Nuestra lucha por la dignidad nacional debió seguir esperando a pesar del entusiasmo patriótico de los soldados que vivimos ese épico momento de nuestra historia.
Inmediatamente después de tomar posesión de la Brigada Militar de Poptún dio las órdenes para que se construyeran nuevos comedores de tropa, especialistas y oficiales, además de la Colonia Militar para los casados, equipando las casas de madera con estufas eléctricas y refrigeradoras, todo logrado mediante la correcta utilización de los recursos económicos y naturales disponibles, con la característica honradez y humildad que lo ha precedido toda su vida. Durante los seis años que permaneció como Comandante los peteneros estimulados por su credibilidad organizaron muchos grupos de ciudadanos de diferentes aldeas y comunidades que buscaban su mediación y apoyo. Varias escuelas públicas como las del Barrio Ixobel, y Barrio Las Delicias, además de caminos vecinales fueron construidas con apoyo de la Brigada.
Su lucha por el desarrollo del departamento trascendió en el tiempo e incluso fue arrolladora su victoria electoral cuando un grupo de vecinos lo propuso e impulso a la Alcaldía de Poptún ya estando retirado del Ejército. Dentro de sus obras impulsadas podemos recordar por ejemplo la construcción del Salón del Instituto de Educación Básica, el Complejo Deportivo, la Escuela de Comercio; se introdujo la red de distribución de energía eléctrica del Inde que actualmente utiliza Deorsa, se gestionó la agencia del Banco de Desarrollo Agrícola Bandesa, hoy Banrural; se logró introducir la telefonía domiciliar. Además se fundó la Extensión Universitaria de la Universidad de San Carlos, y posteriormente se logró que la extensión se convirtiera en la Licenciatura en Pedagogía y Ciencias de la Comunicación, dando oportunidad a que miles de estudiantes y docentes peteneros pusieran convertirse en profesionales, y multiplicar los efectos educativos; entre otros logros históricos a nivel departamental con incidencia nacional.
Cientos de comunidades beneficiadas a nivel departamental le hicieron reconocimientos y homenajes, habiendo sido nombrado “Ciudadano Distinguido de los 12 Municipios del Petén”, “recibió el reconocimiento de las Asociaciones de Estudiantes de la Extensión Universitaria de Poptún”, de la Asociación de Periodistas de Alta Verapáz”, en su residencia pueden observarse en un salón especial cientos de diplomas otorgados por sus obras sociales. Con fondos de la Brigada Militar conformó el “Conjunto Los Astros”, y la marimba de la Brigada Militar, grupos musicales que durante muchos años llevaron distracción y entretenimiento a todos los rincones de El Petén, y Las Verapaces.


Todas sus actuaciones y obras fueron apoyadas por la población, y su excelente perfil y capacidades militares lo llevaron a ser ascendido a General de Brigada en Junio de 1980. Tras la ceremonia de ascenso en la Brigada Militar José Víctor Zavala de la ciudad capital, regresó a su Brigada vía aérea y en la pista de aterrizaje de Poptún muchas delegaciones de diferentes grupos sociales y miles de ciudadanos de todos los sectores se congregaron para darle la bienvenida y felicitarlo. Su credibilidad y el cariño de la población se hicieron notar.
A inicios de agosto de 1981 le fue notificado que con fecha 15 recibiría el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército tras ser propuesto por su ejemplar labor y liderazgo por los Generales Ángel Aníbal Guevara Rodríguez, Ministro de la Defensa saliente, y René Mendoza Palomo, quien asumiría como Ministro.El General Benedicto se dirigió al Presidente para oponerse al cambio pues considero que despertaría suspicacias por su consanguinidad, sin embargo el Presidente le ordeno que cumpliera la orden pues era una decisión colegiada y ya tomada, en base a su historial de vida, que lo precedía.
Ya como Jefe del Estado Mayor del Ejército, visitó todos los destacamentos y áreas de operaciones a nivel nacional dejando instrucciones para efectuar cambios tácticos que privilegiaran la movilidad de las unidades y la correcta planificación de las operaciones y actividades en cumplimiento de las normas doctrinarias éticas y profesionales, haciendo uso máximo del liderazgo positivo. Inmediatamente ordeno la conformación de la Fuerza de Tarea Iximché, compuesta por unidades de la Brigada Militar Guardia de Honor, Brigada militar Mariscal Zavala, Zona Militar Aguilar Santa María de Jutiapa, Agrupamiento Táctico de Seguridad de la Fuerza Aérea Guatemalteca, y Base Militar de Tropas Paracaidistas General Felipe Cruz, los cuales se concentraron en el término de la distancia en la Aldea La Alameda, Chimaltenango.
Al iniciar operaciones la Fuerza de Tarea Iximché inmediatamente las patrullas militares principiaron a ser objeto de emboscadas, hostigamientos, fuego de francotiradores, y muchos Oficiales, especialistas, y tropas cayeron víctimas de trampas explosivas, detonación de minas Claymore en forma lineal a su paso por los caminos vecinales, y fosos con estacas de bambú impregnadas con excremento para provocar infecciones, quedaron evidenciadas en los medios periodísticos de la época aparecen en los diferentes tomos de mi compendio histórico “Las Batallas por Guatemala” y pueden ser consultados por los escépticos en la Hemeroteca Nacional; debido a que como testigos presenciales reporteros de diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales -en calidad de testigos- acompañaban a las patrullas, evidencia plena del profesional comportamiento militar. Como demuestro en mis libros las supuestas “evidencias” montadas por seudo “peritos” y testigos falsos aportados por la Fiscalía Roja del MP fundada por la marxista Claudia Paz y Paz Bailey y sus “compañeros”, son burdas e indefendibles.
Quienes tuvimos el honor de ver a nuestro Jefe del Estado Mayor supervisando el rancho (alimentación) de la tropa y verlo platicando con soldados y galonistas antes de salir a las operaciones, pudimos comprobar que nos encontrábamos ante un gran líder militar, que luego se dirigía hacia el helicóptero y acompañado de un piloto de la Fuerza Aérea Guatemalteca –FAG- pilotaban la nave que les servía para supervisar y abastecer a las unidades. (El General Benedicto Lucas también es piloto de helicópteros pues recibió el curso en la Fuerza Aérea Guatemalteca FAG). La popularidad del Jefe del Estado Mayor ante sus tropas fue garante del éxito de las operaciones ejecutadas con convicción, ahínco y sacrificio por sus orgullosos subalternos. Los terroristas del autodenominado Ejército Guerrillero de Los Pobres –EGP- y sus unidades regulares (entrenadas y pertrechadas por los cubanos) abandonaron a sus militantes y bases de apoyo y debieron de recurrir al terror para tratar de contener las masivas entregas que se produjeron tras decretar el Gobierno una completa amnistía para los involucrados. El fuerte ejemplo y liderazgo del General Benedicto Lucas nuevamente quedaba demostrado.
Continuará…

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