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Crueldades miméticas 

Anotaciones

¿Qué es vivir?  Vivir no es otra cosa que arder en preguntas.
Antonin Artaud.  
 

“Desde el punto de vista del espíritu, crueldad significa rigor, aplicación y decisión implacable, determinación irreversible, absoluta”
Antonin Artaud 

En el taller de lecturas seguimos con lecturas silenciosas, al unísono, intercaladas en forma individual, grupal, con libros  en físico o digital, audiolibros, con temas diferentes y unos ´´libros de cabecera´´ que se van leyendo en ritmos personales. Estas lecturas se derivan de los Talleres de Creación literaria que  se hacían en las escuelas, colegios, universidades y espacios no convencionales     en Venezuela.  

En este Mes de la Patria en Costa Rica, celebramos los 204 años de independencia, de Centroamérica y de México al grito de Dolores al mando de Claudia Sheinbaum Pardo.

Las casas respiran con sus ventanas adornadas de guirnaldas con los colores de la bandera azul, blanco y rojo, con trajes típicos en los jardines, mascaradas,  la música de las marimbas,  las marchas de faroles con niñas y niños, sus familiares y docentes; se visten todos los rincones de  las siete provincias. Siempre el fuego con la Antorcha de la Libertad, promueve la unión de los pueblos y, la luz es un grito de esperanza. Las heroínas,  Francisca Carrasco, Carmen Lyra, Héroes de Juan Santa María, Juanito Mora son motivos de inspiración y de  reflexión en los talleres.

Mientras, escuchamos las noticias de buques de guerra estadounidense en el Caribe, costas de Venezuela, reaparecen las amenazas, toda una pinta para meter miedo, harto conocidas, del cinismo puro, e inventan más sandeces y, que para  combatir el narcotráfico… sólo tienen el objetivo de invadir y saquear los recursos minerales; cuan certera la visión en 1829,  de Simón Bolívar: ´´Que los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad´´  Los manuales les funcionan mediáticamente, y sus efectos reales son las apropiaciones, desastres en las poblaciones civiles y, ahora en compañía asesina con Israel exterminan a Gaza, Palestina, siendo sitiada por los cuatro costados.  Notamos  imágenes de carretas, camiones destartalados, burros reventados que avanzan al fatum escrito, por el poder de la camarilla de psicópatas dirigido por el genocida Netanyahu; toda una crueldad del odio, mimesis cruda del odio (…)como del odio de Dios (…)   -han vuelto los Heraldos negros-.

Parece inevitable la coronación del odio, porque en lobbys planifican, “el día después”, ¿sí, y el final feliz, qué sigue?, ¿La reconstrucción de largas alamedas con boulevares de aceras con cafés con vistas de ensueños? Mientras las instituciones cómplices debaten, los pueblos del mundo marchan, artistas saltan con sus nanosegundos de fama, siguen asesinando, arrancan de raíz, limpian con sangre y, entonces, ¿qué hacemos con las gentes sobrevivientes?, las vemos vía on line, en directo por la televisión?, muertos en vida, madres dementes… En estas fechas de “Amor Patrio”, festejos de lo que sea, se prefiere estar    “ciego, sordo y mudo” con “la barriga llena y el corazón contento” y vamos anestesiados por el grito de gol, politiquerías, hibernando en alcohol y drogas. 

Matamos el tiempo o es al revés, con ramalazos de culpa o espectáculos ligeros, poetas mediáticos, lecturas efervescentes, sufrientes, algunas veces ni se les sienten y parecen disfraces crueles.

La infrarealidad e ignorancia hipnotizan y no dejan percibir el bosque planetario, y ese supuesto, mantra del “metro cuadrado”, del nicho happeness se defienden a capa y espada; repiten: “yo no tengo el poder para decidir” vive sin pensar en los otros y que se defiendan, “vive de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos”.

Creemos ser inmunes a las guerras y, será porque no tenemos ejército?, ¿acaso somos gente de paz? y entonces,¿qué pasa con el aumento del femicidio, suicidios, crisis educativa, parecería que nos hace falta recrear al Surrealismo, soñar, amar, imaginar, explorar el mundo interior inconsciente, onírico, observar la realidad circundante, salir de la lógica y censura.
Mantener las mentes ocupadas, sin vivir las propias vidas, nos enajenan con fanatismos, misoginias, caudillismos… las atracciones desalmadas se atraen como cualquier grupo, sean parecidos en gustos, ideologías, fisonomías que tienen en común buscar culpables fuera de la manada o un Salvador.

Las guerras personales “demonios internos”,  grupales, de países, son los fondos “detrás  del telón” del teatro global invisible, de un poderío mediático, de una crueldad finamente urdida que trabajan sobre el punto de crueldades miméticas o representaciones inspiradas en el miedo, psicoterror, espejos de “miedo, terror, pánico” que cumplen funciones subliminales o imágenes en ráfagas. Es  común escuchar “esas guerras están lejos, siempre pelean”, “son terroristas” o como dijo el presidente Rodrigo Chaves “Los delincuentes se las arreglan solos, que se maten entre ellos”… y, bien, era inevitable adentrarnos, en el  Surrealismo y tocar,  a uno de sus representantes, al creador, poeta del Teatro de la Crueldad  Antonin  Artaud, quien convivió con los indígenas Tarahumaras, “los de los  pies ligeros”, quien se inicia en ritos chamánicos con el peyote, (…) acostado a poca altura para que cayese sobre mi el río, para que el fuego, los cantos, los gritos, la danza y la propia noche, como una bóveda animada, humana, girara viva por encima de mí (…).

En esos tiempo de guerra mundial vividos por el poeta Artaud, gestó otras miradas, que nos pueden alumbrar en estos tiempos de incertezas, conmoción, guerras de cuarta generación, de cosificación al ser, de crueldades dosificadas que asesinan a personas que no comulguen con el poder, les excluyen, desaparecen en vida por el solo hecho de pensar distinto; las divergencias son las cruces de escarlatas en las frentes y, como nos enseñan los surrealistas, en especial Artaud, al eludir el manejo del lenguaje, la dirección del dramaturgo, al conjugar el cuerpo en acciones pensantes, un arte primigenio, originario antes del lenguaje, antes de la representación de las cosas por las palabras, parecería que esas concepciones dan más libertad  al exponer el cuerpo pensante, sintiente hablando desde la génesis del dolor, emociones; realmente nos inspiran sus películas, teatro al evitar parlamentos del actor o actriz, sin dirección del dramaturgo porque integra esa dualidad al estar  en escena con la comunión del público.

Todavía se cree  que el teatro de la crueldad, utiliza violencia y, es más bien la pureza de las emociones, visceral,  sin separación del alma, espíritu, cuerpo, pensamiento se accionan evitando el proceso del lenguaje, con respiraciones profundas.

Sabemos de las dislocaciones del lenguaje, del como la instrumentaliza el poder, al ocultar verdades, y las mimetizan de acuerdo a los intereses del poder,  sea este personal o grupal.  No es imposible mostrar y equiparar la verdad con la realidad, no son ajenas y; quizás por eso, se abandonaron las fuerzas filosóficas del Teatro de la Crueldad y sólo se centraron en la locura, enfermedad del poeta.

Las escenas se montan sin mediación del dramaturgo, director, ósea sin interferencias del lenguaje, solo se explora a si mismo el actor o actriz y, les nacen ensueños, ruidos guturales, gritos, gestos, sonidos, gruñidos, movimientos corporales… que confrontan al espectador para despertarles, conmoverles con verdades ocultas sobre la condición humana.

Poema Dios-Perro “Junto a mí, el dios-perro, y su lengua/atravesando como una flecha la costra/del doble cráneo abovedado/de la tierra que lo escuece”. Antonin Artaud 

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Ana Anka

Ana Anka (Lima, Perú, 1955), residente en Venezuela. Soy escritora, poeta, articulista, promotora cultural, editora, Psicóloga, locutora, he sido profesora de psicología de la Universidad de Oriente, Núcleo Monagas y Psicóloga en Educación Especial de la Zona Educativa del estado Monagas. Desde 1992 vivo en Maturín, Monagas, Venezuela. Entre mis libros publicados figuran: Ensayos y compilaciones (1987) Mimetismo Pendular. Huídos de Saturno, (1999). Eros y pedagogía (2005), Batería de poetas Avanzadoras (2014), Anacópula, (2017). Desde el mismo punto, (2018). Mis libros los he presentado en ferias internacionales de libros de Venezuela, Costa Rica, Panamá, Cuba y Perú.

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