
Puentes Emocionales
Anotaciones
Si Freud centró las cosas en la sexualidad es porque en la sexualidad, el ser parlante balbucea.
Jacques Lacan
Los vínculos de diferente orden nos reparan las heridas emocionales, sean éstas ocultas o visibles; las interacciones son inevitables y hoy, más que nunca en la autopista digital; aunque se tengan audífonos para evitar escuchar a las gentes de alrededor no se pueden, porque estamos conectados. No hay soledad, quizás evitación al contacto físico pero, los recuerdos y memorias nos acompañan
El estar en este mundo, ser en el mundo, es el Dasein, de Martin Heidegger, término alemán traducido´´Ser – ahí o estar siendo en el mundo que demandan acciones, motivos, deseos, propósitos en el contexto habitado, imaginado, simbólico personal y global; al interactuar, reinarán las múltiples interpretaciones al mismo hecho, que están sujetas a la historia personal, cultura.
La existencia en el tiempo cronológico es finita y son en tres momento únicos: “el por venir, el haber sido y el presente y comprender al ser”, implica el Dasein que nos sitúa en el mundo en el momento preciso para trascender, según Heidegger estar conscientes de la muerte propia, el morir.
El comprender y comprendernos para estar conscientes del autocrecimiento haría menor el sufrimiento, porque se van a tener dolores propios del proceso de crecimiento, desarrollo al fugaz tránsito por la vida. Hay mucha literatura de la psicología positiva, de autoayudas y más corrientes que tratan de vender la felicidad, pero, las investigaciones del estudio del comportamiento humano y la filosofía nos aportan y, ayudan algo, porque nada es concluyente en el ser humano, seguimos en eterno proceso con sus enigmas de ¿quién soy ? ¿qué es la vida? ¿el mundo? …
En las culturas milenarias el común denominador era el regreso después de la muerte, el sufrir por amor… y Freud y Lacan, nos dan algunas luces que generan más interrogantes al continente oscuro de la psiquis, alma.
“Lo que vemos en los demás nos revela información de lo que somos nosotros mismos”, eso de percibir y estar conscientes de que lo que nos irrita y molesta, nos refleja. El supuesto sufrimiento, base de muchas enfermedades psicosomáticas, del sangrar por la herida sin poder cicatrizar, supra sensibilidades, heridas, miedo al rechazo, abandono, imposibilidad de decir no, son algunas manifestaciones del habla inconsciente que no sabemos interpretar.
Las consultas frecuentes de mujeres en clínica terapéutica, son las constantes peleas de madres con sus hijas y, no pueden explicarlas que hasta se extrañan al estar tranquilas sin peleas. Se indaga el modo de crianza de la madre, la línea materna, abrir heridas no resueltas, con historias familiares disfrazadas de amor, miedo o haber naturalizado la violencia. Se dialoga al poner en el tapete de forma consciente las peleas de madres con sus hijas, lo que hay detrás de esas aparentes discusiones son en realidad, heridas emocionales no resueltas que se reactivan de generación en generación si no se demanda apoyo, cuido original trascendente del Sorgé que nos habla el filósofo existencialista Heidegger y, es cierto sin el cuido al ser humano, al recién nacido no habría humanidad.
El proceso de identificación y proyección lo notamos cuando la madre no soporta a su hija en algunas características personales o la excluye y, suele ser que es una parte de sí misma, que no ha integrado o aceptado. Por ejemplo, una paciente no quiere casarse con el padre de sus hijos, “no me gusta nada escrito para toda la vida” y la hija es vista como la oveja negra de la familia, avergüenza a su mamá y, es us espejo erróneo, negativo, que la frustra de lo que ella deseó o reprimió, de ser libre. Se siente disminuida la madre y, la hija comprende del modelo esperado de la abuela por ser hija mayor y la paciente en consulta es también hija mayor. Ella, luego procesa, está consciente del sufrimiento de su mamá y no quiere repetir ese patrón de la propia madre en sí misma, repite: “el divorcio es un duelo, que viví con mi mamá, tan enamorada que estuvo de mi padre y hasta ahora treinta después no le olvida ni perdona…» -teme repetir esa historia si ella se casa-
Ambas están heridas y, nunca se habían abierto al diálogo y casi era normal las peleas, esa herida se convierte en rivalidad y lo que ambas necesitan es reconocer su dolor, verse sin juicios, expectativas, en sanar, curar, zurcir y conversar con la abuela y bajarla del altar defensivo que construyeron con otras percepciones en torno al amor y crianza.
Lacan, nos dice que la vida se articula al cuerpo, como sustancia gozante vital “desde el estadio del espejo, cuerpo y organismo se diferencian: la forma total del cuerpo no le es dada sino como gestalt, es decir, una exterioridad donde sin duda esa forma es mas constituyente que constituida”.
La ley del espejo fue introducida por el psicoanalista Lacan, el cual defendía que la construcción de la personalidad se produce a partir de la captación de la imagen de uno mismo en los demás. Se sugiere, postula que lo que vemos, percibimos e interpretamos de fuera, en realidad reside en nuestro interior, el inconsciente. Así, el exterior actuaría como un espejo para nuestra mente. Un espejo global y personal donde se reflejan diferentes características, cualidades y aspectos personales de nuestra esencia, ser en este mundo.
Entonces, cuando algo nos incomoda o desagrada de los otros, lo acostumbramos a situar totalmente fuera de nosotros, sin reflexionar, ni responsabilidad; realmente, no se está consciente de que esto puede reflejar aspectos personales y asuntos inconclusos no procesados adecuadamente. De esta forma, nuestra inconsciencia, ayudada por el mecanismo de proyección psicológica (mecanismo de defensa descrito por el Psicoanálisis que consiste en atribuir a otros sentimientos, pensamientos o incluso acciones personales inaceptables), nos hace pensar que el defecto que percibimos en los demás solo está ahí fuera, y no en nosotros mismos.
La ley del espejo se basa en cuatro principios:
-cuando me molesta algo del otro, está dentro de mí. Por ejemplo: los tatuajes, los migrantes…
-lo que al otro le molesta de mí, si me afecta , está dentro de mí. Por ejemplo: bailar, el ser artista…
-lo que me gusta del otro, también esta dentro de mí. Como: dialogar, preguntar..
-lo que le molesta al otro de mí, si no me afecta, está dentro de él. Como estar alegre, no ir a misa…

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