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Juan Alberto Castaneda
OpiniónColumnas

Jürgen Habermas 

20 de marzo de 2026 Juan Alberto Castañeda Juárez El diálogo,  EL SIGLO,  Jürgen Habermas,  La educación

Reflexiones

“Es imposible decidir a priori quién aprenderá de quién”.
Jürgen Habermas

Jürgen Habermas, filósofo y sociólogo alemán, uno de los pensadores más influyentes del último siglo, falleció el 14 de marzo de 2026 a los 96 años.En 2001, cuando recibió el Premio de la Paz de la Asociación Alemana del Libro, fue presentado por la entonces alcaldesa de Frankfurt Petra Roth como un hombre de «pensamiento incansable» y «juicio incorruptible». Sin duda, Habermas contribuyó en gran medida a la reputación cultural alemana en todo el planeta (DW).

Tras estudiar filosofía, economía y literatura alemana (1949-1954), Habermas trabajó como periodista. Sus publicaciones despertaron el interés de Theodor Adorno, fundador junto a Max Horkheimer de la llamada «teoría crítica» de la Escuela de Frankfurt. Con este nombre era conocido un círculo de intelectuales en torno a Horkheimer, filósofo y director del Instituto de Investigación Social de Frankfurt (DW). 

Sus investigaciones se centraban en cómo el pensamiento ilustrado, que prometía a la humanidad la liberación de las fuerzas de la naturaleza y la superstición mediante la razón, pudo haber degenerado en la barbarie del nazismo. Adorno llevó a Habermas al instituto de Frankfurt y lo introdujo en su teoría del análisis social crítico. Esta teoría busca revelar los fundamentos ideológicos y los mecanismos del poder (DW).

La ética del discurso de Jürgen Habermas es una teoría moral y procedimental que busca fundamentar la validez de las normas a través del diálogo racional y el consenso intersubjetivo (que sucede en la comunicación intelectual o afectiva entre dos o más sujetos). Propone que una norma moral es válida si y solo si, debe ser aceptable para todos los participantes involucrados en un diálogo y aceptar sus consecuencias.

En el desarrollo de su teoría aparece la acción comunicativa, en la cual eldiálogo está orientado al entendimiento mutuo, no a la manipulación o a lograr objetivos personales (acción estratégica). Describe las condiciones contra fácticas del diálogo (igualdad de oportunidades, sinceridad y ausencia de coerción entre los sujetos). Así también, aparece la situación ideal de habla, en donde todos los participantes tienen igualdad de derechos para hablar, cuestionar y proponer, garantizando que el mejor argumento gane (la fuerza de la razón). La ética surge de la práctica cotidiana del entendimiento, no de principios abstractos.

Otro aspecto relevante en su teoría es la justificación basada en razones, donde lascuestiones morales se resuelven mediante argumentos y reflexión, no por imposición, lo que convierte a la moral en una cuestión cognitiva. Esta ética busca la democracia deliberativa, donde las decisiones morales se deciden mediante el debate público, promoviendo la igualdad y el reconocimiento del otro. Es una respuesta a la necesidad de fundamentar normas universales en sociedades pluriculturales, pluriétnicas y plurilingües.

Habermas conecta ética y política, legitima leyes y decisiones en la medida en que puedan surgir de la deliberación inclusiva y racional. Eso influye en teorías de la esfera pública, derechos humanos y el estado de derecho democrático. Su principal aporte es convertir la moral en un proceso de comunicación intelectual de argumentación libre y equitativa, ofreciendo un marco para resolver conflictos en sociedades pluriculturales sin apelar a la metafísica ni al relativismo. 

La teoría de Jürgen Habermas se inclina hacia una educación emancipadora basada en la acción comunicativa y el diálogo racional, oponiéndose a la mera racionalidad técnica o instrumental. Su enfoque busca formar ciudadanos críticos capaces de participar en una democracia deliberativa, transformando el ecosistema áulico en un espacio de entendimiento, argumentación libre de coacción y construcción conjunta del conocimiento.

La educación para Habermas, no debe limitarse a enseñar técnicas de aprendizaje para el éxito académico, lo que él llama racionalidad instrumental, sino promover el entendimiento mutuo entre educador y educando y el desarrollo del pensamiento crítico, en este punto Habermas hace énfasis en la racionalidad comunicativa.  

Para Habermas, el objetivo es liberar a los estudiantes de dogmas, permitiéndoles cuestionar normas y estructuras sociales, fomentando la participación activa y el debate. En este punto coincide con Paulo Freire en la importancia de una educación emancipadora (liberadora).

El ecosistema áulico debe funcionar como un escenario donde prime la epistemología, donde se practique la dialéctica (tesis, antítesis y síntesis), permitiendo a todos los estudiantes argumentar libremente, sin coerción, recordando el postulado de Freire, que los seres humanos aprenden en comunión dialógica.

Para Habermas la formación ética y política es esencial, buscando consensos en el disenso, privilegiando el diálogo no de la imposición, el análisis no el dogma, el pensamiento crítico no el pensamiento mágico. De la teoría de Habermas podemos extrapolar que el maestro deberá facilitar el diálogo y la reflexión crítica, en lugar de ser un simple transmisor de información. 

El legado de Habermas para la educación implica transformar las instituciones educativas en espacios públicos donde se aprenda a convivir en democracia, dialogar con libertad y construir una sociedad más justa. 

Area de Opinión
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Le invitamos a leer más del autor:

Desafíos para la educación al 2050
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