
El Rubicón necesario para la inteligencia de Estado
Punto de vista
Por todos es conocida la fuga de 20 integrantes de la pandilla “Barrio18” de la prisión de Fraijanes II. El momento exacto de la fuga, la logística y los recursos utilizados, continúan aún sin esclarecerse.
El escape de estos 20 líderes pandilleros se convirtió no solo en una grave situación coyuntural para el gobierno (por cierto muy mal gestionada desde cualquier ángulo que se analice, en especial, en la comunicación que debió tener el Ejecutivo con la ciudadanía), es, además, una crisis política y de seguridad que deja al descubierto la tremenda debilidad del sistema de inteligencia, cuya capacidad de prevención y anticipación como principios fundamentales, brillaron por su ausencia y si existió algún tipo de inteligencia, es evidente que se guardó bajo llave en un cajón o en la papelera de reciclaje de una computadora.
Sin entrar en detalles históricos y en procesos anteriores que plantearon profundas reformas a la inteligencia del país (acuerdos de paz, proyecto POLSEDE, ley marco del sistema nacional de seguridad, entre los más importantes) el Rubicón necesario para este ámbito no ha sucedido y no creo que suceda al menos durante esta administración.
El presidente de la República en su discurso tardío del 15 de octubre señaló cinco medidas para atender la crisis que tiene en su despacho:
1. Cambios en el equipo del Ministerio de Gobernación: acepta la renuncia de los más altos funcionarios de esta cartera.
2. Construcción de una nueva cárcel de máxima seguridad: proyecto que estará a cargo del Cuerpo de Ingenieros del Ejército y se prevé que esté finalizada en 12 meses.
3. Censo nacional de la población penitenciaria: proceso que contará con tecnología biométrica.
4. Creación de una Fuerza de Tarea anticorrupción: bajo la coordinación del Ministerio de Gobernación y la Comisión Nacional contra la Corrupción.
5. Cooperación internacional: solicitando el apoyo del FBI y de otras agencias de seguridad de Estados Unidos para la transferencia de conocimientos y capacidades en investigación e inteligencia.
En los 5 puntos planteados por el presidente no vislumbro ninguna propuesta/solución para resolver los fondos de los asuntos, ya sea para el sistema penitenciario, la cenicienta de la seguridad o para el sistema de inteligencia. Seguimos con la mente de apagafuegos. Reaccionar y reaccionar una y otra vez ante las crisis que se van presentando. Las oportunidades se pierden, el Rubicón no llega por ningún lado.
La renuncia de los funcionarios del Ministerio de Gobernación fue una medida política, sin embargo, no tenían los reemplazos de manera inmediata para esta cartera.
La construcción de una cárcel de máxima seguridad, si bien no niego que sea necesaria, lejos está de ser la solución a la paupérrima situación del sistema penitenciario. Seguimos como sociedad ajenos, indiferentes a lo que sucede en ese mundo (tal vez porque pensamos que nunca lo vamos a conocer), pero también, desde ese mundo se perturba la vida de los guatemaltecos. Se nos olvida que el fin de un sistema penitenciario es la rehabilitación de los que violaron la ley, pero en estos tiempos y con influencias externas, hay que encerrar a todos.
Un censo de la población penitenciaria es un anuncio que revela la falta de control y la ausencia de información sobre las personas privadas de libertad, que, dicho sea de paso, miles han cumplido con su sentencia, pero nadie habla de liberar a estas personas, medida que podría oxigenar algunas de las cárceles del país. Este último punto se relaciona directamente con el sistema de justicia, sistema que tampoco estamos dispuestos a reformar constitucionalmente (aunque aquí corren otros intereses que frenan o impiden dicha reforma). El sistema de justicia en lenguaje coloquial: no da para más.
La creación de una fuerza de tarea, término que me sigue resultando incómodo, de origen militar usado por primera vez por la Armada de Estados Unidos y aunque su uso se expandiera al ámbito civil y empresarial, es simple y llanamente coordinación, cooperación y colaboración institucional. Parece que las llamadas 3C no las teníamos.
La cooperación internacional siempre es bienvenida, pero en este punto desconozco exactamente qué es lo que puede aportar el Federal Bureau of Investigation -FBI- o las otras agencias que podrían ser la CIA (Central Intelligence Agency) o el INL, (International Narcotics and Law Enforcement) para resolver el fondo de esta crisis institucional, ¿nacional?
Mi duda parte de un pensamiento simple, si las autoridades y la ciudadanía no tenemos claro que amenazas reales enfrentamos, que paradigma de seguridad usaremos para guiar las estrategias y acciones destinadas al sistema de seguridad en general y para la inteligencia de Estado en específico, no vamos a salir del atolladero. Seguiremos navegando sin rumbo, o al menos, sin rumbo propio y al próximo cambio de autoridades volveremos a preguntarnos qué hacemos, cómo lo hacemos y tal vez cambie hasta con quién lo hacemos. Las crisis se sucederán una y otra vez con nula capacidad de anticipación estratégica.
Las reformas profundas de las instituciones nacen y se consolidan con liderazgos éticos y desde las propias instituciones, es también, una cuestión de consensos o acuerdos mínimos si prefieren, pero en esta polarización en la que vivimos, política y social lo veo sumamente difícil de lograr. Guatemala sigue marcada por la polarización y el Rubicón para la inteligencia de Estado quedará en suspenso, me temo que por largo tiempo.

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