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Concluye el Ciclo Lectivo 2025 y todo sigue igual

Reflexiones

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Augusto Monterroso

Concluye un ciclo escolar más y no cambio nada. La indolencia de Bernardo Arévalo es asombrosa. El Ministerio de Educación dio seguimiento a su pregón del remozamiento de escuelas y la alimentación escolar caliente y nutritiva iniciado en 2024, aunque esto sea nada más que una entelequia. Solo el 10% de las escuelas cuentan con una cocina, la entrega de la bolsa de alimentos continuo con la consabida pérdida de tiempo para estudiantes, maestros y directores y el supernegocio para los intermediarios. La formación de los docentes (inicial y en servicio) continuo sin alteración, o sea, bajo los mismos parámetros de mediocridad. El CNB inmutable, todavía lejos de la praxis en el aula.

Las principales deficiencias del ciclo escolar 2025 en Guatemala incluyen problemas de infraestructura escolar. Los datos dicen más que mil palabras. Algunos de ellos: escuelas con baños en mal estado (58%), daños en los techos (40%), sin agua potable a través de tuberías (60%) sin electricidad (34%); la desigualdad educativa entre zonas urbanas y rurales, entre la educación privada y la pública; la desnutrición infantil, que en nuestro país afecta al 50% de niños y niñas de 0 a 5 años, incide en la concentración, retención y aprobación escolar. Los efectos en el rendimiento académico son devastadores. 

La interrupción de clases durante dos meses causada por el paro de maestros del (STEG), provocó un grave daño al proceso de aprendizaje de la población escolar en el sector público. Las protestas y el paro de labores, afectaron a cerca de 400 mil estudiantes y forzaron al Ministerio de Educación a plantear la posibilidad de extender el ciclo escolar público para recuperar el tiempo perdido (falacia), así como, a contratar a 3 mil tutores para la nivelación de los aprendizajes en jornada contraria. Ambas propuestas fuera de la realidad.

La educación en el gobierno de Bernardo Arévalo es más de lo mismo. Escasa cobertura (62% en preprimaria, 51% en el ciclo básico y 23% en el ciclo diversificado), pésima calidad (8 de 100 graduandos aprueban matemáticas, 29 de 100 aprueban lenguaje), entrega de textos a medio año, un currículo que no se ha evaluado, que no tiene vinculación con la realidad de este siglo 21 y una prolongada ausencia de procesos de mediación pedagógica en el hecho educativo.

De acuerdo a la estructura curricular de las diferentes modalidades y niveles educativos, se hace notoria la falta de maestros con diferentes especialidades. Entre los ejemplos más dramáticos: 2,500 maestros de educación física y 220 maestros de formación musical para 36,000 escuelas. Así también, la falta de maestros de inglés, tecnología de la información y comunicación, idiomas vernáculos, artes, etc. 

El problema de la supervisión educativa ha contribuido al debilitamiento de la calidad educativa en el país, se mantiene en el ejercicio de esta estratégica función a cinco figuras técnicas, (supervisores, capacitadores pedagógicos, coordinadores administrativos, sistema de acompañamiento y maestros comisionados), reduciéndola a una función meramente asistencial, según análisis realizados por expertos. Debe comprenderse que la función de supervisión educativa es de vital importancia para los procesos de gestión pedagógica y administrativa en el sistema educativo nacional.

A dos años de gobierno no se cambiado la temporalidad del ciclo lectivo heredada del gobierno de Giammattei. El sector privado y público siguen trabajando en tiempos diferentes lo que provoca disonancia administrativa al interior del modelo de gestión educativa. El ciclo inicia para el sector privado a inicios de enero y concluye en octubre y para el sector público inicia a mediados de febrero y concluye a mediados de noviembre.

Como ciudadanos comprometidos con la educación nacional nos preguntamos: ¿es posible que este gobierno cumpla con algunos de los ofrecimientos de campaña para la mejora cualitativa y de cobertura de la educación nacional? ¿tendrá la suficiente voluntad política y capacidad para realizar cambios sustantivos en la formación docente y la formación en servicio, el currículo nacional base, la implementación de tecnología en el aula, la carrera administrativa del director escolar, la supervisión educativa bajo una sola figura de acuerdo a los Decretos 1485 y 12-91? ¿podrá coordinar con las municipalidades y consejos de desarrollo urbano y rural para dotar a las escuelas de agua potable, electricidad, sanitarios y drenajes, así como cocinas para el programa de alimentación escolar? ¿podrá resolver el problema de la falta de maestros especializados?

Es pertinente recordar uno de los principales enunciados de la maestra Gabriela Mistral, que se adecua a este análisis: “El futuro de los niños es hoy, mañana será demasiado tarde”.

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