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Guatemala en el andén, Uruguay en la vía

Punto de Vista

En América Latina, el desarrollo ferroviario revela mucho más que avances en infraestructura: es una especie de termómetro de la capacidad de los países para transformar sus promesas en realidades. Mientras Uruguay ha logrado convertir sus planes en trenes que recorren el país y dinamizan la economía, Guatemala sigue esperando en el andén, atrapada por falta de gestión y, en muchos casos, la corrupción.

La diferencia no reside en los recursos disponibles, sino en la voluntad política y la transparencia. Uruguay apostó por el Ferrocarril Central y la modernización de su red, integrando la cooperación público-privada y la rendición de cuentas como pilares de su estrategia. El resultado: una logística más eficiente, costes de transporte reducidos y una competitividad que posiciona al país como referente regional.

No se trata de comparar desde la superioridad ni de juzgar con arrogancia. Más bien, la comparación invita a reflexionar y aprender: ¿qué hace posible que algunos países avancen y otros permanezcan estancados? Uruguay, con transparencia y cooperación, convierte los planes en realidades. Guatemala, en cambio, ve cómo sus proyectos ferroviarios (y otros estratégicos) se diluyen entre estudios interminables y fondos desviados, sin que el tren llegue nunca a la estación.

Ahora bien, es fundamental reconocer que cada país enfrenta desafíos propios y que las comparaciones deben hacerse con humildad y contexto. Las realidades económicas, históricas y sociales de Uruguay y Guatemala son distintas y el camino hacia el desarrollo ferroviario está marcado por circunstancias únicas en cada caso. Sin embargo, la experiencia uruguaya demuestra que la transparencia y la rendición de cuentas pueden marcar la diferencia.

Los datos hablan por sí solos: el Ferrocarril Central uruguayo transporta hasta 4 millones de toneladas de carga al año, lo que ha reducido el tráfico de camiones en las rutas nacionales. El coste por tonelada ronda los 12 USD, muy por debajo del transporte por carretera. Empresas como UPM (empresa finlandesa líder en la industria forestal y papelera) ya aprovechan esta infraestructura para movilizar grandes volúmenes de celulosa, optimizando tiempos y recursos.

La modernización ferroviaria no solo agiliza la logística, sino que también contribuye a la sostenibilidad, con trenes capaces de operar a 80 km/h y soportar 22,5 toneladas por eje. Además, la integración del tren con el puerto de Montevideo ha convertido a Uruguay en un hub logístico regional, potenciando la multimodalidad y descongestionando las carreteras principales.

Guatemala sigue dependiendo casi exclusivamente del transporte por carretera, enfrentando rutas saturadas y costes elevados. Cada tonelada que no se transporta por tren representa una oportunidad perdida y un coste adicional para la economía nacional.

Recordemos, el Ferrocarril del Bicentenario, reactivado en medio de dudas y auditorías, ilustra los riesgos de contratos opacos y la falta de supervisión. Otros proyectos, como la interconexión ferroviaria con México y el Tren Urbano, permanecen en fases de estudio, atrapados por la burocracia y la ausencia de voluntad política. 

En definitiva, el progreso ferroviario no depende únicamente de la inversión, sino de la capacidad de gestionarla con honestidad y visión. La evidencia es clara. El futuro del transporte y la economía depende de acciones concretas, no de discursos. El tren del progreso no espera: o se toma el control, o se sigue perdiendo el viaje. 

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Grisel Capó

Candidata al doctorado de Liderazgo Organizacional de la Universidad San Pablo de Guatemala. Licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad de la República Oriental del Uruguay. Magister en Relaciones Internacionales por la Universidad Rafael Landívar. Pos- Grado en Estrategia Nacional del Centro de Altos Estudios Nacionales de Uruguay y egresada del Centro de Estudios Hemisféricos de la Defensa, Estados Unidos. Diplomado en Antropología de las ciudades por la Universidad Rafael Landívar y el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social de México, entre otros cursos.

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