
De regreso a la escuela
Tanmi Tnam
La población estudiantil guatemalteca de todos los niveles educativos está de regreso para disfrutar del ambiente agradable del aula y trabajar por los mejores aprendizajes en la escuela, en el instituto y en la universidad. La niñez y la juventud están con cierta alegría de volver al centro educativo para encontrarse con amigos y docentes. Tampoco se puede negar que hay niños y jóvenes que no sienten alegría por el regreso a la escuela. Hay familias en todo el país, que entre alegrías y tristezas encaminan a las hijas y a los hijos a los centros educativos, a las ciudades donde está la sede del instituto o de la universidad. Muchas gracias a estas familias que todavía consideran que la educación es uno de los medios que puede ayudar a lograr la superación personal que desean a las nuevas generaciones.
También causa alegría al observar que en los caminos sencillos y veredas polvorientas de las comunidades rurales ya se observan a madres y padres de familia acompañar a los hijos para que asistan a la escuela del lugar, también a estas familias se les agradece por considerar que la educación debería apoyar al buen vivir de las familias y comunidades. La buena educación, dicen muchos padres de familia, ayuda a demandar respuestas a la vigencia de los derechos humanos.
Fijando la vista y el oído en lo que acontece en las altas esferas de la educación del país, la mayoría de veces, el tiempo y el esfuerzo están centrados en asuntos administrativos nada más. Aún queda lejos superar el mínimo de 180 días de clases, hay falencias en el acompañamiento para el fortalecimiento de la docencia del magisterio en servicio y faltan mecanismos concretos de participación de madres y padres de familia en el mejoramiento de la formación escolar.
La comunidad educativa todavía poco o nada le interesa cuestionar los contenidos que se comparten en las aulas de todos los niveles educativos. Regresar a los centros educativos para vivir y escuchar los mismos contenidos de antes: la misma historia que miente, la repetición de contenidos poco aplicables a la realidad del contexto, contenidos que niegan características y hechos de la localidad, contenidos que predican e insisten en la superioridad del hombre en detrimento de la mujer. Hay muchos egresados del ciclo diversificado que están lejos de conseguir un trabajo en su propio contexto, tampoco saben apreciar y asumir los trabajos que hay en su comunidad y que han permitido la sobrevivencia de muchas familias y generaciones. Hay niños que entran a la escuela hablando alguno de los idiomas nativos del país, el resultado es que seis o 12 años después ya no quieren hablar su idioma materno y hacen el esfuerzo de hablar el idioma oficial que es el español. Hay jóvenes que inician la formación escolar con varios elementos de identidad personal y de pueblo con alta autoestima, pero que al culminar algún nivel sienten vergüenza de su identidad, de su familia y de su pueblo.
Padres y madres de familia y organizaciones que luchan por el desarrollo familiar y comunitario, deben volver la vista para cuestionar el currículo escolar de todos los niveles educativos. Es importante identificar las causas del por qué hay egresados de la educación escolar del nivel primario y del ciclo básico no logran salir de la pobreza y en muchos casos años después pierden las pocas habilidades de lectura y escritura en el idioma español. La educación escolar todavía no tiene respuestas concretas a las aspiraciones de padres de familia que desean a las hijas e hijos un futuro con mejores condiciones de vida.
Continuará…

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