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Víctor Corcoba Herrero

Toda una vida para regresar al verso

En nombre del verbo volvamos al verso, abracémonos y hagamos corrección, reconciliándonos corazón a corazón, aproximándonos al Creador de los días, reviviéndonos y transcendiendo, hacia esa paz fraterna que nos alienta y alimenta, basada en la ley del amor,

Siempre hay salida

Por muy dolorosas que sean las situaciones y por muy oscuro que se nos muestre el horizonte, siempre hay salida, es cuestión de repensar sobre lo vivido, de tomar fuerzas y querer comenzar de nuevo. Es evidente que nada es fácil de conseguir, máxime en un mundo oprimido por multitud de dominadores, sin escrúpulos, por gentes vacías de latidos, sin alma, viviendo doble vida y encerradas en su espíritu corrupto.

Con acento dramático

Somos una sociedad envuelta en nuestras miserias. Hacemos culto a una cultura de hipocresía permanente. Todo se conjuga arbitrariamente. La entrega, la acogida y la aproximación entre semejantes suele ser una adhesión interesada. Hay una aceptación global de los valores y principios democráticos, pero la realidad es muy diferente en muchos países.

Mejora la práctica de los poderes

Vivimos en un mundo con demasiadas cadenas, quizás porque nuestras políticas manejan unas prácticas egoístas e interesadas, para nada inclusivas, pues lo que se busca en la mayoría de las veces es el poder de algunos sectores privilegiados y poco más, lo que genera una atmósfera de abuso e injusticia que nos sobrecoge.

Una mentalidad ciega

Ojalá salgamos de esta alucinación de confundirlo todo, cuando en realidad hay que volver a ese espíritu auténtico, en un contexto de ecuanimidad, para que la entereza de la humanidad de hoy, de los pueblos y Estados, amanezca en la esperanza de interesamos los unos por los otros.

El poder del dinero como catástrofe

Por desgracia, esa igualdad de la prosperidad, que en su época propició el inolvidable filósofo francés Jean Jacques Rousseau (1712-1778), que consiste “en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, y ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse”, aún persiste en el tiempo con sus efectos catastróficos, avivado por el imperio de la fortuna, por ejemplo a través de la trata de personas, un delito serio y una violación grave de los derechos humanos, que continúa creciendo sobre todo en zonas de conflicto,

Sentido de urgencia y necesidad de cambio

Los tiempos actuales nos exigen de actuaciones concretas. Tenemos señales claras que nos indican un sentido de urgencia y obligación de cambio. La violencia y las violaciones no pueden campear a sus anchas como si no sucediese nada. A propósito, un dato recientísimo: El Fondo de la ONU para la Infancia acaba de informar que más de 1,9 millones de niños han sido forzados a abandonar la escuela debido a una ola de ataques y amenazas contra las instituciones educativas en los países de la región central y occidental de África.
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