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El fantasma de la invasión

Teorema

Hipótesis: Estados Unidos (en adelante EU) ha creado y mantenido vivo entre los europeos el temor a una invasión rusa. Camuflándose bajo el concepto de «aliando», EU ha ocupado militar, económica y políticamente a Europa durante más de ochenta años.

Por «fantasma» debe entenderse aquí, lo que en España llaman «el Coco» y aquí conocemos como «el Cuco»: una figura ficticia para asustar a los niños.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos se consolidó como la potencia dominante, conservando su poderío frente a otras naciones debilitadas por el conflicto. Europa, con excepción de Portugal y Suiza, estaba ocupada en trabajos de reconstrucción. Japón se encontraba destruido y bajo ocupación estadounidense. India enfrentaba problemas de sobrepoblación y pobreza; además atravesaba procesos de independencia y la partición de Pakistán. China estaba envuelta en guerras internas, principalmente entre el Partido Comunista (PCCh) y el nacionalista Kuomintang (KMT). Por su parte, la URSS fue el conglomerado que más vidas había perdido en la guerra; su aviación, marina y equipo bélico terrestre habían quedado diezmados. Aunque ostenta el orgullo de haber sido los primeros en lograr la rendición alemana en Berlín, militarmente ese honor servía de poco en el corto plazo.

El gobierno de Estados Unidos detectó la oportunidad de convertirse en el imperio dominante sobre la Tierra y decidió aceptarla. Los desafíos eran económicos, políticos y militares.

En el plano económico, convocó a las reuniones de Bretton Woods para sustituir el patrón oro por el «patrón dólar» con respaldo en oro, un compromiso que suprimieron unilateralmente en 1971, cuando la mayoría de los países ya lo había aceptado para sus transacciones internacionales. Hoy, cerca del 70% de los billetes de dólar circulan fuera de Estados Unidos, consolidándose como moneda de referencia global. Cuando emite moneda inorgánica —sin respaldo en un aumento de la producción—, solo una fracción de la inflación resultante afecta a su propia economía. El resto se distribuye entre los demás países, sumándose a sus propias presiones inflacionarias. Por ello, la inflación en otras naciones suele ser mayor a la estadounidense, incentivando el ahorro en dólares. Entre 1945 y 2025, la inflación acumulada en EU fue del 1,680%. Esto significa que lo que después de la guerra costaba $100, hoy cuesta $1,780. El crecimiento de los precios en EU habría sido mucho mayor de no haber exportado parte de ese efecto inflacionario al resto del mundo.

Grecia, Italia, España, Portugal, Francia, Reino Unido, Países Bajos, Alemania y Bélgica fueron, en algún momento, imperios coloniales. A mediados del siglo pasado, estos países crearon el mayor riesgo para el propósito imperialista estadounidense, lo que posiblemente motivó que la estrategia para neutralizar su resurgimiento fuera el miedo, quizá la herramienta más poderosa de control social, porque activa el instinto de supervivencia y anula el pensamiento crítico.

En lo político, Estados Unidos impulsó la creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como sucesora de la Sociedad de las Naciones. En la ONU, EU ocupa posiciones clave y aporta 22% del presupuesto ordinario y 28% del gasto en operaciones de paz. Como principal financista, posee, en la práctica, la facultad de ordenar y el derecho a ser obedecido.

En 1949, EU formó la OTAN para defender a los firmantes ante una posible invasión rusa. Como parte de esta estrategia, ocupó militarmente varios países europeos, logrando ser visto, no como un invasor, sino como un aliado estratégico y militar. Estableció bases en Alemania, Reino Unido, España, Bélgica, Países Bajos, Polonia, Grecia, Portugal, Noruega, Estonia, Bulgaria, Rumanía, Letonia y Lituania. En Francia también hubo presencia hasta 1966, cuando Charles de Gaulle, aunque mantuvo la alianza política, retiró a su país de la estructura militar de la OTAN.

Desde 1945, EU creó el fantasma de Rusia como la potencia que podría invadir Europa. Durante la época zarista, Rusia sí había expandido sus dominios hacia Polonia, Lituania, Suecia y Finlandia. Quizás el evento más espectacular fue la entrada del ejército ruso en París en 1814, después de que Napoleón invadiera Moscú en 1812. Pero aquello, más que una ocupación permanente, fue una demostración de poder. Mientras el zar Alejandro I residía en París, condicionó su retiro a que abdicara Napoleón. Seis días después, el exemperador partía hacia su asilo en la isla de Elba. El zar permaneció dos meses más en esa ciudad, que él admiraba, sin que se registraran destrucciones ni saqueos o violaciones por parte de su tropa.

EU fue muy hábil al mantener vivo el temor de que Rusia pudiera llegar a cualquier capital europea y tomarla. Los gobiernos europeos aceptaron esta narrativa y transmitieron ese miedo a sus ciudadanos durante las ocho décadas siguientes.

Rusia formó la URSS en 1922 con cuatro repúblicas, llegando a sumar quince y abarcando un territorio similar al del antiguo Imperio Ruso. En 1991, la Unión se disolvió, dando paso a la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Empero, en 1980, el sistema soviético ya mostraba graves dificultades de producción y un marcado retraso tecnológico. En 1985, Mijail Gorbachov reveló lo que sus antecesores ocultaban: la economía socialista había fracasado y no alcanzaba para cubrir los gastos de Rusia, mucho menos para asistir a las otras catorce repúblicas. Con una entereza política y su condición de hombre de bien, pocas veces reconocida, Gorbachov disolvió la URSS a finales de 1991 y dimitió.

Continuará…

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José Fernando García Molina

Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista.Tiene una licenciatura en ingeniería eléctrica de la Universidad de San Carlos, una licenciatura en ingeniería industrial de la Universidad Rafael Landívar –URL–, una maestría en economía en la Universidad Francisco Marroquín –UFM–-, estudios de especialización en ingeniería pentaconta en la ITTLS de España.

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