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Autopsia a un editorial

Teorema

El pasado jueves 14 de mayo recibí copia del editorial de República sobre la finalización del mandato de la doctora Porras en el Ministerio Público. A diferencia de un artículo de opinión que presenta el pensamiento de su autor, el Editorial, que no identifica al autor, expresa la línea de pensamiento del medio en cuestión. Conozco, aprecio y valoro a Rodrigo Arenas, quien es el Presidente Editor de República y su fundador. Le pregunté al respecto y respondió que no estando en el país, había visto el Editorial y estaba de acuerdo con que, entre otras cosas que no mencionó, había sido un error meter a Consuelo Porras en la misma canasta con las otras dos señoras. Bromeando, le dije que parecía que hubiera contratado a Samuel Pérez para el Consejo Editorial de República. Siempre en broma Rodrigo respondió: No quiso Samuel, dice que soy muy de izquierda. Jajajaja. Ese mismo día recibí copia del mismo editorial, esta vez leído por su autor, el abogado y periodista Alejandro Palmieri Waelti.

Titula el Editorial, convertido en artículo de opinión, Oportunidad perdida, ¡Nunca más! Me hizo recordar el título del documento del que fuera coautor Ronalth Ochaeta y presentado por Monseñor Juan José Gerardi «Guatemala: Nunca Más». En adelante, en letras cursivas, el texto original del artículo.

Guatemala se encuentra en un momento crucial para su sistema de justicia. Tras ocho años al frente del Ministerio Público la Fiscal General Consuelo Porras dejará el cargo dando paso a Gabriel García Luna.

Así es, de acuerdo.

Este cambio no es administrativo representa una nueva oportunidad para romper un ciclo de instrumentalización política que ha erosionado la credibilidad de la institución durante al menos los últimos 16 años.

No estoy de acuerdo: En mi opinión, hace 8 años, con la llegada de la doctora Porras al MP se rompió ese ciclo de instrumentalización política al que se refiere el autor. De acuerdo, él puede tener su propia opinión y expresarla. Pero es muy atrevido exponerla como si se tratara de una verdad generalmente aceptada.

Desde la administración de Claudia paz y Paz, pasando por Thelma Aldana, y los dos períodos de Consuelo Porras, el MP ha pasado por distintas facciones e intereses políticos.

«Cada mico en su columpio», habría dicho Álvaro Arzú. La doctora Paz y Paz tenía vínculos familiares con la guerrilla del EGP. Recuerdo que en uno de sus polémicos artículos, Jorge Palmieri mencionó que el padre de Claudia, Enrique Paz y Paz, había formado parte del complot para asesinar a Karl von Spreti y Gordon Mein. Desde luego, lo anterior no me consta. Creo que refirió uno de los libros de Óscar Platero. Obviamente, cuando Claudia Paz y Paz fue Fiscal General, cargo que obtuvo con apoyo de la izquierda nacional e internacional así como del gobierno de Colom y la CC, el MP estuvo muy politizado hacia la izquierda.

No creo que Thelma Aldana haya tenido una filiación política importante. Pienso que la suya era una personalidad oportunista, que se trata de una mujer con poca preparación pero muy «lista». Ella vio una gran oportunidad de escalar posiciones dentro del gobierno subordinando el Ministerio Público a los propósitos de la CICIG. Toda la persecución penal de índole política fue decidida por Iván Velásquez en la zona 14. Además, Aldana tenía las manos largas, las uñas cortas y una estructura moral distraída.

Entonces sí, el Ministerio Público estuvo politizado por Claudia Paz y Paz y por Iván Velásquez. Aunque ponerlas juntas ya es una grosería. Paz y Paz es una mujer con una ideología definida, es parte de una familia que sustentaba esos criterios. Aldana, en cambio, es advenediza. Incluir a Consuelo Porras es ofensa insolente. Lo único que las tres tienen común es ser mujeres y haber ocupado el mismo cargo.

La Secretaria General del Ministerio Público durante la gestión de Thelma Aldana fue Mayra Johana Véliz López (2014 a 2018), los lectores posiblemente la recuerden. El Secretario General del Ministerio Publico entre junio de 2021 y mayo de 2026 fue Ángel Arnoldo Pineda Ávila, quien tiene una formación profesional, humana y administrativa de primer orden. Tres años antes Pineda había sido Secretario de Asuntos Internacionales. Sustituyó a Rony López, quien fue designado por la USAC como magistrado suplente de la CC.

Pineda Ávila ostenta el honor (porque es necesario reconocerlo de esa manera) de haber sido incluido en la infame «Lista Engel», que Biden le haya retirado la visa de Estados Unidos, que el Consejo Europeo y los gobiernos de Suiza, Reino Unido y Canadá hayan congelado activos que no tenía y prohibido ingresar al territorio de esos países. Desde luego, atrás de esas «sanciones» estuvo Antony Blinken, Secretario de Estado quien ordenaba a sus vasallos en Europa y Canadá, a nombre del Imperio, seguir su ejemplo.

Cada gestión ha demostrado una lección dolorosa pero clara: Si existe espacio para el abuso, se abusará. Si hay margen para la manipulación de procesos judiciales, estos serán manipulados.

Son dos frases hermosas, una buena adaptación del «Teorema de la burocracia de Parkinson». Creo que esta es la mejor parte del artículo.

Las gestiones de Paz y Paz y Aldana ya han sido ampliamente cuestionadas por su tendenciosidad y por convertir la fiscalía en un instrumento de persecución selectiva, pero no han respondido por sus abusos. Esos abusos debieran servir como ejemplo de lo que nunca se debe repetir desde el ente encargado de la persecución penal.

Estoy totalmente de acuerdo.

Sin embargo esas prácticas no se erradicaron, simplemente se redireccionaron durante los 8 años de Porras.

Totalmente en desacuerdo. Paz y Paz dirigió la persecución penal contra los militares. Aldana (Iván Velásquez) lo hizo contra los empresarios. Porras, en cambio limpió el MP y levantó cargos penales contra magistrados, fiscales y jueces acusándolos de haber actuado fuera de la ley bajo el poderoso paraguas de la CICIG. Muchos, los más mediáticos se fugaron. La misma Thelma Aldana, Juan Francisco Sandoval, Erika Aifán, Gloria Porras, Claudia Escobar, entre otros, se negaron a enfrentar la justicia que una vez juraron defender. ¿No resulta sospechoso que todos hayan ido a Estados Unidos y que por intermediación de Blinken hayan sido acogidos en ese país? Algunos llevan años allí y han ofrecido declaraciones públicas, además, crearon muchas campañas de desprestigio y falsas narrativas contra Porras.

Porras sí deja algunos logros: La presencia fiscal en la totalidad de los municipios del país constituye un hito importante en la descentralización de la justicia. No obstante este avance resulta insuficiente y tardío. Una gestión de 8 años debería haber permitido no sólo establecer oficinas sino nutrirlas de personal calificado recursos tecnológicos y presupuestos adecuados para enfrentar la demanda de la justicia en todo el territorio nacional.

Aquí veo muy mala leche. Es un comentario propio de Solórzano Foppa. Es un sí, que implica acuerdo, seguido de un «pero» que lo destruye. A mí me hizo sospechar que podría haber razones personales ocultas tras la supuesta intelectualidad del artículo.

Decidí copiar total y textualmente el artículo en cuestión. Esto hizo que el texto se volviera demasiado largo. Lo pienso dividir en dos partes y ofrecer la segunda parte en un par de días, confiando que el lector interesado le dé seguimiento.

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José Fernando García Molina

Guatemalteco, 67 años, casado, dos hijos, ingeniero, economista.Tiene una licenciatura en ingeniería eléctrica de la Universidad de San Carlos, una licenciatura en ingeniería industrial de la Universidad Rafael Landívar –URL–, una maestría en economía en la Universidad Francisco Marroquín –UFM–-, estudios de especialización en ingeniería pentaconta en la ITTLS de España.

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