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El caos del déficit fiscal

Sueños… 

Ahorro e inversión nacional

El sueño de los ciudadanos es vivir en un país desarrollado. Es decir, un país en donde no exista discriminación social de ningún tipo, en que la educación y los servicios de salud sean de calidad para todos los habitantes, en donde la paz y la seguridad estén aseguradas, en que el trabajo sea de calidad y bien remunerado para todos, en que los avances de la tecnología se compartan, en donde exista libertad de pensamiento, en fin un país en donde todos vivamos con tranquilidad.

Ese sueño siempre se ha convertido en una pesadilla. La democracia en forma abstracta afirma que todos somos iguales, pero la realidad es que las desigualdades asoman por todos los rincones, todos tenemos la misma oportunidad de elegir, pero no de ser electos; el mercado asegura que todos somos iguales, podemos escoger nuestro trabajo, decidir como gastamos nuestros ingresos, que conocemos todos los productos y calidades.

Como sea la ilusión existe. Un pueblo puede luchar por construir una república democrática, por tener un Estado basado en leyes supuestamente iguales, y así construir una aproximación a ese ideal. Según órganos de Naciones Unidas, de cerca de 100 Estados que existen en el mundo, unos 35 son desarrollados, es decir, se acercan al ideal. Aunque la semana anterior se reunieron 7 de los que más influyen en el mundo, el G-7. Los otros 75 estamos muy lejos, nos llaman del tercer mundo.

El caso de Guatemala es desgarrador. El endeudamiento aumenta, la inversión en escuelas, colegios secundaria, infraestructura de salud se estancan.

Concentrándonos en los recursos del Estado, denominado finanzas públicas, o sea el gasto, los ingresos y la deuda del gobierno, podemos indicar que las oportunidades de desarrollo de los Estados pasan por el buen manejo de esos tres instrumentos de las finanzas públicas. Si un Estado tiene acceso a buenos ingresos, mejor si son equitativos, es decir, pagan más quienes tienen más, sin muchos rodeos impuestos a los ingresos y la riqueza; sí además diseña sus gastos pensando en brindar servicios de calidad a sus ciudadanos, es decir, un gasto eficiente y competitivo; y tercero, si se endeuda solo para inversión real, ese país avanza y se transforma de un Estado fallido en un Estado desarrollado.

Las finanzas centroamericanas muestran 7 países con enormes fallas en recaudación y asignación del gasto. Países propensos a endeudarse y ser eternos esclavos del capital financiero.

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Fuente: Consejo Monetario Centroamericano.

Uno de los componentes para alcanzar tan notable objetivo es la disposición de ahorro. Un gobierno, para cumplir sus loables funciones tiene que tener acceso al ahorro para poder invertir en calidad. El ahorro puede ser interno o externo. El ahorro interno es cuando los agentes internos ahorran y ese ahorro se acumula para invertir. ¿Quiénes son esos agentes? Las familias, que en nuestro caso no aportan mucho ya que la inmensa mayoría están endeudadas, consumen más allá de sus ingresos no ahorran y no aportan. Las empresas, medianamente ahorran, pero tienen acceso al capital bancario y público, aportan poco. El gobierno, nunca ahorra. Total Sf + Se + Sg = -Sn, ahorro nacional negativo, queda muy poco para la inversión.

La deuda bruta, o sea, la deuda anual acumulada en el tiempo es una señal del potencial de recuperación de las sociedades para iniciar el desarrollo. En el caso del istmo, solo Guatemala muestra una menor deuda acumulada, aunque 25% de lo que produce el país apenas alcanzaría para pagar la deuda total.

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Fuente: Consejo Monetario Centroamericano.

El ahorro público es una idea que parece una ilusión a los ojos de los ciudadanos. La gente comprende que las empresas pueden ahorrar, que las familias pueden ahorrar, pero que el gobierno pueda ahorrar parece ciencia-ficción. El concepto de ahorro público está relacionado con las decisiones del gobierno sobre el gasto, los impuestos y el equilibrio entre ingresos corrientes y gastos corrientes. En esencia se puede decir que el gobierno vive del financiamiento. El gobierno puede financiar la mayor parte de sus gastos en forma “sana” gravando a los sectores de la sociedad civil. En la región esta forma de “financiamiento sana” constituye solamente el 50%, o un poco menos, del total del financiamiento. Al no poder cubrir sus gastos con impuestos el gobierno busca otros medios de financiamiento, básicamente deuda (externa e interna) y emisión de dinero.

El gobierno debiera financiarse con la recaudación de impuestos, que el siguiente gráfico muestra que la región es la menos contundente en cobrar impuestos, muy lejos de los desarrollados que pueden cobrar hasta un 40-50%

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Cristobal Pérez-Jerez

Economista, con maestría en política económica y relaciones internacionales. Académico de la Universidad Nacional de Costa Rica. Analista de problemas estratégicos, con una visión liberal democrática.

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