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La estupidez humana

Reflexiones

“Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo; y no estoy seguro de lo segundo”.
Albert Einstein

Ya nada nos causa asombro en Guatemala, pero en la última semana hemos visto como la estupidez humana nos sigue dando sorpresas. Hoy trataré de acercarlos a esta condición del homo sapiens que permanece en nuestros genes desgraciadamente y que se manifiesta en las conductas más absurdas. A continuación, presento tres casos que evidencian hasta dónde puede llegar la estupidez humana. 

Al decretarse la supresión del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) por el Congreso de la República, inmediatamente un alcalde del departamento de Guatemala sale anunciando que despedirá a 2,500 empleados como consecuencia de esta derogación. Es vox populi que en esa corporación municipal ese impuesto es utilizado para sus mega dietas, contratación de familiares y amigos con pago de honorarios inversamente proporcional a su preparación y a los resultados, pago de un equipo de futbol, pan y circo para las colonias y barrios ubicados en el cordón de pobreza del municipio. ¿Por qué la vendetta contra los 2,500 trabajadores?

La anciana Juana Santiago Chel, fue desalojada de su vivienda en la comunidad de Xecoxol, Nebaj, en un operativo solicitado por su propio hijo. De acuerdo con medios de comunicación del departamento del Quiché, la adulta mayor fue retirada del inmueble por 40 agentes de la PNC y 20 del Escuadrón Antimotines. Vecinos comentan que bajo argucias el hijo logró colocar la huella dactilar de su progenitora en documentos para el traslado de los bienes. ¿Jueces venales y prevaricadores?

El profesor Alberto Israel Jasso Cruz con más de 25 años de servicio, se quitó la vida el 21 de julio de 2026 tras ser denunciado formalmente por una alumna menor de edad por presunto abuso sexual. Antes de morir, el docente grabó un video donde negó los cargos y criticó los vicios del proceso legal. Posteriormente la alumna pidió disculpas por haber mentido, argumentando que lo había hecho como represalia porque el profesor Jasso Cruz no le había querido subir puntos en el examen y por eso no podría aprobar el curso. ¿Se debe juzgar por perjurio a un menor?

Pensamos que estas conductas están impregnadas de maldad, pero de acuerdo con varios pensadores que han observado y estudiado estas manifestaciones de la condición humana, nos describen que esto va más allá de la maldad y que encuadra con la estupidez.

En su famoso ensayo satírico: “Teoría de las leyes de la estupidez humana” (2013), el historiador económico Carlo María Cipolla, postula que la estupidez humana es una fuerza destructiva más peligrosa que el crimen o la maldad. La clasifica mediante un modelo de costes y beneficios y establece cinco leyes inmutables sobre el comportamiento humano. 

Para Hannah Arendt, en su libro “Los orígenes del totalitarismo” (1951), describe que la estupidez no es falta de inteligencia, sino una incapacidad para pensar y ponerse en el lugar del otro. Ella analizó esto al estudiar crímenes masivos, mostrando que el mayor peligro no nace de mentes malvadas, sino de personas comunes que no tiene la capacidad de reflexionar. 

Dietrich Bonhoeffer en su libro “El precio de la gracia” (1937), sostuvo que la estupidez es un enemigo del bien, más peligroso que la malicia, ya que no es un defecto intelectual sino un fenómeno moral donde las personas ceden su juicio crítico al poder grupal. Según Dietrich Bonhoeffer, la estupidez no se cura con educación, lógica o sermones morales, sino que requiere una transformación profunda. Para él, la liberación de esta condición es un proceso esencialmente político y espiritual, no intelectual.

Ricardo Moreno Castillo en su libro “Breve tratado sobre la estupidez humana” (2018), señala que la estupidez es más dañina que la maldad, porque es más fácil luchar contra la segunda (porque actúa con una cierta lógica) que contra la primera (que carece de ella). Si pudiéramos suprimir la maldad, el mundo sería un poco mejor. Pero si pudiéramos suprimir la estupidez, el mundo sería muchísimo mejor.

Carlo María Cipolla propone un modelo que evalúa el impacto de las acciones propias en uno mismo y en los demás. Este modelo tiene una relación directa con el modelo desarrollado por Eric Berne en su libro “Los juegos en que participamos” (1964), su modelo es denominado psiquiatría social, en este explica que el análisis transaccional es una teoría humanista de la personalidad, las relaciones humanas y la comunicación, que se aplica en psicoterapia, crecimiento personal, educación e incluso el ámbito de las organizaciones. Se centra en las relaciones, en todas sus formas, con uno mismo y con los demás.

Tratare de realizar una interfaz entre lo desarrollado por Cipolla y Berne.

  • Cipolla menciona que la acción del Inteligente beneficia tanto a los demás como a sí mismo. Berne lo llama: ganar-ganar.
  • Cipolla señala que el accionar del Desgraciado beneficia a los demás, pero se causa pérdidas a sí mismo. Berne lo llama: ganar-perder.
  • Para Cipolla el accionar del Malvado le beneficia a él, pero perjudica a los demás. Berne lo llama ganar-perder.
  • Según Cipolla el accionar del Estúpido causa pérdidas a otra persona o grupo, sin obtener ninguna ganancia para sí mismo. Berne le llama perder-perder.

Dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Esa esperanza por un mundo mejor nos debe orientar para trabajar por un ecosistema social donde la estupidez humana pierda espacio y vivamos con armonía y paz en una relación simbiótica de ganar-ganar. Recordemos las palabras de Mahatma Gandhi: «sé el cambio que quieres ver en el mundo».

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