Columnas

Nimaq´iij 2 (los ciclos de la celebración)

José Manuel Coloches Achí, nacido en Rabinal. Entre los Nimaq´iij que más recuerda están las conmemoraciones conectadas a la religión y a los acontecimientos más importantes del ciclo de la vida individual. A diferencia de las celebraciones de las clases medias en las ciudades movilizadas por la economía del mercado, el sincretismo es más relevante, transfiriendo los rituales a los orígenes que redireccionan los referentes a la cultura maya.

Las celebraciones de San Pablo (25 de enero) y San Pedro (29 de junio) se llevan a cabo en los espacios de la comunidad y se hacen en honor a los hermanos gemelos que derrotaron a los señores de Xibalba, hunahpú y Xbalamqué. La fiesta recorre las calles principales de la comunidad hasta la iglesia. Se crea un pasaje entre dos polos de significación, compartiendo temporalmente un ceremonial que muda y transforma las imágenes entre los personajes que vencen a la muerte para el mundo maya, con aquellos que esparcen la palabra y la verdad, según el cristianismo.

El trasfondo del incienso da cuenta de los altares coloridos y gigantescos en el espacio público y los altares internos en la casa de los patrones de las cofradías, las peregrinaciones, las marimbas, el aguardiente, los tamales, los atoles, y las danzas hasta trasladarse al otro espacio ceremonial de rezos, vino y hostias. Pero quizás una de las celebraciones más importantes en el pueblo Achí, son las bodas. Parte previa al ceremonial consiste en la pedida de la novia. El novio se hace acompañar de un anciano guía y una comitiva familiar llevando canastos de pan y suficiente aguardiente para pedir el consentimiento de los papás de la enamorada; quienes establecen cuántas visitas deben realizar para acceder.

En la boda civil se realiza una ceremonia llamada B´oqoj (arrancar), pues la esposa se va con el esposo. La familia del novio lleva gallinas preparadas y adornadas con flores para los padres de la novia, sus padrinos de bautizo y boda, como especie de dote. En este acto que es solemne, los guías espirituales hacen una oración extensa con cuestiones fundamentales para la vida conyugal. A los acompañantes del novio se les tiende un petate. Pero quizás el rito más hermoso es la unidad no solo de los novios, también de las familias, llamado “en paz”. Las familias se desplazan de rodillas en el lugar de la ceremonia hasta encontrarse, se abrazan primero por la derecha y luego por la izquierda. Se hablan y se dicen: Chuwa Dios anima la (Saludo tocándose el corazón y dando la mano). Ruma k´utrikirayib´aalriqalk´ualkek´ulikoq, kakilaq´ejkokib´(por la razón del casamiento de nuestros hijos) Ruma k´uririojkojkanajkanoqojkumpaleojkumale (por esa razón quedaremos como compadre o comadre).

Pak´ariqwiqib´. Pab´ejok. Churelebalq´iij; churokib´alaq´aab´. Kaqach´ab´ejkoqib´. (Donde nos encontremos, en el camino o en otro lugar; en el amanecer o anochecer, nos saludaremos). Rumalk´axnabalriqami´al, qalk´u´alkaqa ya wak´ambaalna´ojchike” (Por el amor de nuestros hijos les daremos este ejemplo). ChuwachQajawal, Uk´ajolQajawaljayriUxlab´ixel. (En el nombre del Padre, del hijo y del espíritu Santo). En la ceremonia los guías espirituales, padres paternos y maternos hacen recomendaciones a la pareja de modo que puedan tener una vida plena. Las celebraciones son múltiples y penetran nuestro mundo básico y simbólico. La vida que vence a la muerte y busca su renovación permanente.