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Catarsis preelectoral

Catarsis

A tan solo dos días de las elecciones generales la tensión se intensifica, las campañas negras y los rumores aumentan y por lo menos la mitad de la población, si creemos tan siquiera eso de los últimos sondeos y encuestas de opinión, aún no han decidido por cuál candidato votarán el domingo. ¡Fenomenal! Supongo que detectarán mi sarcasmo, por si las dudas mejor lo aclaro. De «fenomenal» no tiene nada, es preocupante, desgastante y desalentador.

Justo ayer vi dos vídeos de pseudo periodistas, analistas o comunicadores, o quién sabe cómo se autodenominan ellos, en dónde hacen campaña a favor y en contra de dos candidatos. En uno de ellos el “pseudo” todavía tiene el descaro de decirle a la gente que no vote por un candidato que no tiene oportunidad de ganar y abiertamente les dice, “en tono de consejo” claro está, por quién deberían de votar. ¡Háyase visto cosa igual! ¿Cómo pueden dormir de noche si son capaces de vender hasta a su madre? ¿Dónde queda la objetividad? Es más, ¿dónde queda la libertad de cada individuo de decidir libremente por quién votar?

Honestamente lo único que me provocaron ambos vídeos, además de repudio y desprecio, fue votar por los candidatos a quienes les están haciendo campaña negra. Obviamente no lo haré o tal vez sí, no lo sé, mi voto aún no lo he decidido, pero ese fue el sentimiento que evocaron en mí, hacer lo contrario a sus “bienintencionados” consejos. Una fue mucho más hábil y presentó sus argumentos como una denuncia moral, y me pregunto: ¿hace cuánto comenzó la campaña? La respuesta es 3 meses, ¿entonces por qué esperar hasta el final para hacer circular este vídeo con la “denuncia”? Digo, si yo poseo información crítica de un candidato, lo lógico, sobre todo teniendo la plataforma pública de esta persona es hacerlo inmediatamente y no esperar al último día, ¿no les parece?

Yo podré tener muchos defectos, pero si alguno no poseo es la arrogancia de creer que tengo la superioridad moral para influenciar a alguien y sugerirle por quien votar, ya lo dije en este espacio hace dos semanas y me cito a mi misma: «¿Saben qué? Ya me cansaron, hasta la coronilla me tienen con sus “bienintencionadas” manipulaciones. Votaré por el candidato que más se acerque a mis valores y forma de pensar, el que vea más preparado y cuyo plan de gobierno sea simple, concreto y responda ¿cómo? hará eso realidad, y me tiene sin cuidado que solo seamos un puñado quienes votemos por él.» Y les aconsejo a ustedes hacer lo mismo.

Les pido que asistan a las urnas y voten, analicen y razonen su voto, intenten descubrir la verdadera razón por la que desean votar por tal o cual candidato y voten por quien consideren que es la mejor opción para ustedes, para su familia, para nuestro país. No olviden que el voto es secreto y no le deben de rendir cuentas a nadie. Y por favor, no le traslademos la responsabilidad de decidir por nosotros a terceros que no tienen en mente nuestro bienestar.

¡Nos vemos en las urnas!

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más de la autora: https://elsiglo.com.gt/2019/05/31/apatia-y-decepcion/

Carmina Valdizán

Abogada y analista guatemalteca, presentadora de televisión y escritora.

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