
El Anti-Candidato
Evolución
Por: Alejandro Baldizón
Trato de suponer cuáles serían sus ofrecimientos de campaña e imagino que haría pronunciamientos como los siguientes:
“Todos los demás presumen ser omniscientes y tener las soluciones y respuestas a todos los problemas, así como la disposición y capacidad para implementarlas, incluida la de sobreponerse a todo obstáculo sectorial, político e institucional para hacer su voluntad. Parto del hecho que las carencias que tiene la población para satisfacer necesidades básicas y relevantes son, en última instancia, un problema económico, por lo cual las soluciones pasan por incrementar los ingresos reales de la población para que puedan mejorar su nivel de vida, en todos los aspectos, incluidos nutrición, salud, educación y vivienda; y no por una miríada de programas de “asistencia” como otros ofrecen. Por lo tanto, en el fondo, no se trata de que el gobierno “regale” “ayudas” para paliar necesidades básicas, sino que la gente genere suficientes recursos como para procurárselas a sí mismos, y de buena calidad. En tanto llegan esos beneficios del desarrollo, habrá una mínima y esencial labor subsidiaria, muy focalizada. Así que se prescindirá de aquellos programas que desvían recursos de actividades productivas a gastos innecesarios y que sacrifican crecimiento económico. Dado que no es realista pretender que se puede “arreglar todo”, habrá que enfocarse y concentrarse en atender la seguridad y la justicia, estrictamente, y sin dilapidar recursos en tantas otras actividades que no son prioritarias y en las cuales se consumen recursos que debieron quedarse en manos de la población productiva para generar más crecimiento económico, lo cual, insisto, va a la raíz del problema. Así que se impulsarán reformas económicas radicales, las cuales la población comprenderá que son necesarias y las apoyará para generar la suficiente fuerza política para poder implementarlas.
Dentro de esas políticas se incluirán una reducción drástica de impuestos, lo cual incentivará las inversiones y, por ende, la generación de empleos y mejora de los ingresos de la población en términos reales. Se eliminarán impuestos que hoy rayan la doble tributación. Se implementará un impuesto único a una tasa flat donde se optimice la recaudación en función del crecimiento económico que se generará gracias a haber creado la certeza necesaria para atraer inversiones. Seguramente se reduzca la recaudación, pero ello no importa porque, como se ha dicho, habrá recortes significativos en el gasto público ya que sólo se atenderán las funciones primigenias del gobierno. Se eliminarán las barreras al comercio y los proteccionismos lo cual abaratará los costos de materias primas, insumos y bienes de consumo, lo cual, sumado a la reducción de impuestos, hará aún más competitivas a las industrias nacionales y generará mayor bienestar para los consumidores. Y para sumar a ese esfuerzo, se agilizarán los mercados, eliminando toda regulación ineficiente, sobre todo en el ámbito laboral, a manera de que, gracias a los incrementos de su productividad como resultado de todo lo anterior, los trabajadores aumenten notablemente sus ingresos reales y no tengan que huir a otro país. Y, por último, para no mermar el nuevo poder adquisitivo de la población, la política monetaria, sumada a la política fiscal y de gasto público ya expuesta, se enfocará en mantener estable el valor de la moneda y que ésta no se deprecie, evitando políticas que creen distorsiones en los mercados crediticios, cambiarios y en la oferta de dinero. Después de todo, la historia es incontestable en demostrar las claves del desarrollo económico, así como las causas de su debacle, lo cual cualquiera debería entender.”
Imagino al anti-candidato pronunciando semejante discurso, seguido del rechazo rotundo de un electorado que insiste en las exigencias, e ilusiones, de siempre.

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