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Anécdota

Ventana Cultural

Quiero contar esto más como anécdota. ¿Qué espero de esto? Dar una enseñanza como las muchas que he recibido y la influencia que he tenido. Vamos a ver si me sale bien contar esto como relato personal y, después, brindar contexto de esto. Para eso me voy a basar en las enseñanzas de la cultura maya, ya que es una de las más estudiadas aparte de la cultura azteca, olmeca, tolteca y la inca.

En el 2001, el 13 de enero, El Salvador sufrió uno de los terremotos más fuertes de su historia, de acuerdo a los geólogos, era de subducción, con amenaza de tsunami que no ocurrió. El Salvador es un país altamente sísmico, no por gusto tiene el apelativo de “El Valle de las Hamacas”. Cuatro de mis alumnos fallecieron en ese terremoto con el deslave de la colonia La Colina. No voy a hablar de todos los detalles porque se me haría demasiado largo.

En ese año empezaba a darse a conocer las profecías mayas. Fueron “famosas” en cierto sentido, ya que, grupos de investigadores, antropólogos, y otros, empezaron a dar forma a lo que conocemos como las profecías mayas. Uno de estos investigadores es el epígrafe Antonio Cuxil, investigador originario de los quichés de Guatemala, ha estudiado por más de veinte años los petro grabados que quedaron registrados en los diferentes sitios arqueológicos donde la civilización maya se estableció.

Al hablar de la civilización maya, no solo hablamos de una cultura mágica o estudiosa. Ellos, a través de sus estudios de los astros y la naturaleza, sabían los ciclos que debían pasar, y, por ende, se prepararon para ello, así como empezaron a preparar a la población.

Los dos libros que tenemos de referencia de ellos: el Popol Wuh y el Chilam Balam, hacen mención de su vasta sabiduría. Aunque todos los pueblos que habitaron toda Mesoamérica, que abarca desde México hasta Costa Rica, tienen una historia y tradición que se resiste a morir, luchando por mantenerse vivas. Pueblos como lo son los de El Salvador, por ejemplo. Su espíritu guerrero los hace resistir a las adversidades que viven y que esperan pacientemente poder resurgir.

La civilización maya ha sido de esos pueblos, como los quechua y Aimara del Perú entre otros, o la Mexica y Tolteca de México, las grandes culturas que sobresalen, no solo por su legado ancestral, histórico y cultural, sino también, sus enseñanzas y sabiduría.

Pero ¿Qué ha pasado con los otros pueblos “pequeños” que habitaron los otros países? Incluso ¿Qué ha pasado con los otros pueblos que habitaron estos países Perú, México o Guatemala? Muchas de ellas fueron absorbidas por los pueblos más grandes y fuertes que formaron los imperios. De ellos hablaremos en una próxima entrega.

En ese año 2001, habían pasado apenas tres años de lo que los mayas habían pronosticado. Entrábamos en la etapa que ellos llamaron “el tiempo del no tiempo”, un periodo de transición. Los mayas dicen que este es un tiempo donde la humanidad entra en una especie de cambio, el momento más oscuro antes del amanecer del universo, luego de un ciclo de cinco mil doscientos años. La humanidad tiene dos salidas: o evolucionar, elevar su vibración hacia esferas más altas o destruirse como animales.

Aunque las profecías pueden sonar lóbregas o inquietantes, los mayas no estaban con tientos para decir las cosas, son advertencias de nuestra vida. Si no hacemos cambios profundos, no veremos otros resultados. Veamos algunos puntos importantes a destacar.

Entre sus enseñanzas y sus visiones, ellos dicen que el hombre tiene que renovar su sistema vibratorio para entrar al sexto sol, tomar conciencia de si mismo, analizar y cambiar su conducta. Del hombre depende si vivir aletargados con miedo o elevarse a las alturas y canalizar la luz solar divina. Tenemos que enfrentarnos a nuestros miedos para sanarlos, cambiar para evolucionar, abrir la conciencia para ver las cosas, situaciones y circunstancias tal y como son, convertirnos en cristales que reflejen la luz del amor.

Las enseñanzas del pueblo maya son innumerables, así como las enseñanzas de todos los pueblos antiguos del continente, pero las iremos resumiendo para ir comprendiendo qué está pasando en nuestro entorno y para saber qué podemos hacer en nuestro círculo y en nuestro metro cuadrado.

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Claudia Alexandra Figueroa Oberlin

El arte siempre lo llevé de la mano con la literatura, me dediqué al teatro, a la danza por más de quince años, y a las artes marciales, ahora soy miembro de diferentes asociaciones y academias de poesía: Asociación Actuales Voces de la Poesía Latinoamericana, donde participo con crítica literaria, Academia Nacional e Internacional de Poesía de la Benemérita Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística, América Madre, Unidos por las Artes, Movimiento Literario de Centroamérica, y locutora de la radio el barco del romance con el programa Una Ventana al Mundo, donde hablo de los viajes, la historia y la cultura, recito poemas y leo cuentos o fragmentos de otros autores y propios.

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