OpiniónColumnas

Balanza comercial: déficit, superávit y equilibrio

Logos

La denominada balanza comercial consiste en el valor de la exportación de bienes con respecto al valor de la importación; o inversamente, consiste en el valor de la importación de bienes con respecto al valor de la importación. El déficit de esa balanza consiste en que el valor de la importación es mayor que el valor de la exportación. El superávit consiste en que el valor de la exportación es mayor que el valor de la importación. El equilibrio consiste en que el valor de la exportación y el de la importación es igual. 

En el comercio entre las personas que residen en un determinado país y las que residen en otro determinado país, la balanza comercial no necesariamente tiene que estar equilibrada; pues las personas que residen en un determinado país pueden beneficiarse de un mayor valor de la importación, o pueden beneficiarse de un mayor valor de la exportación. Es decir, pueden beneficiarse del déficit o del superávit. Por ejemplo, el valor de la exportación de bienes producidos por personas que residen en Guatemala, no tiene que ser igual al valor de la importación de bienes producidos por personas que residen en México. 

En general, el comercio entre personas que residen en un determinado país y personas que residen en otro determinado país es beneficioso aunque el valor de las exportaciones sea mayor y la balanza comercial sea superavitaria, o el valor de las importaciones sea mayor y la balanza sea deficitaria. El comercio es beneficioso aun si las personas que residen en un determinado país solo exportan bienes a otro determinado país, y las personas que residen en este otro país solo importan bienes de ese país; pues exportar no necesariamente es mejor que importar, del mismo modo que vender no necesariamente es mejor que comprar. Precisamente exportar es un caso particular de la transacción que consiste en vender; e importar es un caso particular de la transacción que consiste en comprar.

Pretender que, en el comercio de personas que residen en un determinado país y personas que residen en otro determinado país, el valor de la exportación de bienes sea igual al valor de la importación, equivale a pretender que la persona que vende una casa tenga que comprar a la persona que la compra, bienes cuyo valor sea igual al valor de la casa vendida. Ni en el comercio entre personas que residen en determinado un país y personas que residen en otro determinado país, ni en el comercio entre una persona y otra, tiene que haber una balanza comercial equilibrada. 

No es el caso, entonces, que, en el comercio entre personas que residen en un determinado país y personas que residen en otro determinado país, el valor de la exportación de bienes de las personas que residen en uno de ambos países tenga que aumentar si su balanza comercial es deficitaria, hasta que la balanza comercial esté equilibrada. Tampoco es el caso que el valor de la exportación tenga que disminuir si su balanza comercial es superavitaria, hasta que la balanza comercial esté equilibrada. Ni es el caso que en el comercio entre dos personas que residen en un mismo país, el vendedor tiene que comprar al comprador un valor de bienes igual al valor de los bienes vendidos, o el comprador tiene que vender al vendedor un valor igual al de los bienes comprados, de modo que la balanza comercial entre ello esté equilibrada.

La balanza comercial de las personas que residen en un determinado país tiende finalmente a estar equilibrada; pero no necesariamente tiene que estar equilibrada en el comercio con personas que residen en otro determinado país, sino en el comercio con todas las personas que residen en todos los países, con las cuales comercian. Esa tendencia surge principalmente por dos causa. 

Primera. El déficit comercial entre personas que residen en un determinado país y personas que residen en otro determinado país se compensa con el superávit comercial con personas que residen en otro u otros determinados países. Precisamente por esa misma razón, la balanza comercial mundial, es decir, el valor de todas las importaciones y las exportaciones de todas las personas que comercian en el mundo, necesariamente está equilibrada, aunque la balanza comercial entre las personas que residen en un determinado país y las que residen en otro determinado país esté desequilibrada, ya por déficit, ya por superávit. 

Segunda. Una nación no puede importar ilimitadamente. Necesita tener divisas, o moneda extranjera; y las divisas se obtienen de la exportación. Por consiguiente, una nación tiende a importar un valor de bienes similar al valor de los bienes que exporta. Incidentalmente se colige que los tributos sobre la importación reducen la demanda de bienes importados y, por consiguiente, reducen la demanda de divisas y, por consiguiente, tiende a disminuir el valor de las divisas y, por consiguiente, tiende a ser menor el beneficio obtenido de la exportación de bienes. Es decir, los tributos sobre la importación de bienes perjudican la exportación. 

Post scriptum. Es absurdo que el propósito de un tratado comercial entre los gobernantes de un determinado país y los gobernantes de otro determinado país sea equilibrar la balanza comercial; pues sería un tratado en el que se convendría en que las personas de un país compren a las personas del otro país, tanto como le venden, de modo que el valor de la exportación de bienes sea igual al valor de la importación. El propósito de un tratado comercial entre países debe ser, no el equilibrio de la balanza comercial, sino la eliminación de todos los obstáculos que impiden que el comercio entre las personas que residen en distintos países sea tan libre como el comercio que podría haber entre personas que residen en un mismo país.

Area de Opinión
Libre emisión del pensamiento.

Le invitamos a leer más del autor: