
Buffon, Paw y Hegel: la inferioridad de América y la superioridad de Europa
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Arribo de Colón a tierras de un nuevo continente.
El 12 de octubre del año 1492 Cristóbal Colón (1451-1506) arribó a tierras que eran parte de un nuevo continente, aunque él creyó que eran parte del continente asiático. El cartógrafo Martin Waldseemüller (1470-1520), en un mapa mundial del año 1507, llamó América a ese continente. Este nombre aludía al navegante, explorador, cosmógrafo y comerciante Américo Vespucio (1454-1512), quien, en el año 1501, afirmó que aquellas tierras eran parte de un continente. Eran un Mundus Novus, o un Novum Mundum o Nuevo Mundo.
Comienzo de proceso de exploración, conquista y colonización
Aproximadamente en el año 1500 comenzó un vasto proceso europeo de exploración, conquista y colonización de América.
Algunos de los primeros exploradores fueron el italiano Juan Caboto (1450-1499), que arribó a costas de América del Norte; el portugués Pedro Álvarez Cabral (1467-1520), que arribó a tierras de Brasil; y el español Vasco Núñez de Balboa (1475-1519), quien, desde la cumbre de una cordillera de Panamá, contempló un nuevo océano: el océano Pacífico. Nuevo, para los europeos.
Algunos de los primeros conquistadores fueron los españoles Hernán Cortés de Monroy y Pizarro Altamirano (1485-1547), conquistador de México; Pedro de Alvarado y Contreras (1485-1541), conquistador de Guatemala; y Francisco Pizarro González (1478-1541), conquistador de Perú.
Algunas de las primeras colonias fueron fundadas en Bahamas, en el año 1492; en Haití y República Dominicana, en el año 1496; en Puerto Rico, en el año 1508; en México, en el año 1521; en Guatemala, en el año 1524; en Colombia, en el año 1525; y en Bolivia, en el año 1538.
Importancia política y económica del nuevo continente
Cuando ya habían transcurrido aproximadamente dos siglos después del arribo de Colón a tierras de América. este continente había adquirido notable importancia política y económica en Europa.
Políticamente, en América del Norte, en el año 1701, había cuatro colonias de Francia; y en el año 1732, trece colonias de Inglaterra. En el año 1717 había tres virreinatos de España: Virreinato de Nueva España, Virreinato del Perú y Virreinato de Nueva Granada (reformado en el año 1739). El Virreinato del Río de la Plata fue creado en el año 1776.
Económicamente, la plata y el oro que, desde América, se exportaba a Europa, había provocado un impacto extraordinario en la economía de este continente. Adam Smith (1723-1790) trató sobre ese impacto, en su obra Una Investigación sobre la Naturaleza y las Causas de la Riqueza de las Naciones, publicada en el año 1776. España brinda un ejemplo de la magnitud de la exportación de esos metales: entre los años 1500 y 1600, aproximadamente 7,400 toneladas de plata y 1,700 toneladas de oro habían sido exportadas a ese reino, que se convirtió en uno de los más ricos de Europa.
Presunta inferioridad de América
En los siglos XVI y XVII, algunos intelectuales europeos afirmaron que América, según criterios geológicos, geográficos, antropológicos, botánicos, zoológicos o climatológicos, era inferior a Europa. El poeta e historiador Samuel Daniel (1562–1619) dijo que América era “Occidente todavía no formado”. El poeta y clérigo John Donne (1571- 1631) dijo que era un “inmaduro lado de la Tierra”. Empero, tales juicios realmente fueron meras alusiones, que no influyeron en la opinión de los europeos sobre aquella presumida inferioridad de América.
El historiador Antonello Gerbi (1904-1976), en su obra La Disputa sobre el Nuevo Mundo. Historia de una Polémica. 1750-1900, publicada en el año 1955, afirmó: “Solamente a partir de Buffon hay una historia continua de la tesis sobre la inferioridad de América. Hay una trayectoria precisa que, por medio de Pauw, culmina con Hegel y luego se prolonga en su caída hasta desembocar en las recriminaciones recíprocas y en las jactancias pueriles; en las condenas sumarias y en las nebulosas exaltaciones tan frecuentes aun en el presente.” Me apresuro a reconocer la descomunal erudición de Gerbi sobre el tópico.
Buffon. Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon (1707-1788), fue uno de los más célebres naturalistas europeos. En un discurso denominado Los Animales del Viejo Continente (incluido en su obra completa, publicada entre los años 1826 y 1828), afirmó que América era notablemente inferior según un criterio zoológico. Con respecto a los animales de Europa, los de América eran débiles y pequeños. Por ejemplo, el puma, o león americano, era “mucho más pequeño, más débil y más cobarde que el verdadero león.” Ningún animal del nuevo continente se podía comparar, “ni por el tamaño ni por la figura”, con el elefante; y aquel que podía pretender alguna comparación con él, que era el tapir de Brasil, tenía “el tamaño de un becerro de seis meses, o de una mula muy pequeña”, y no tenía trompa ni grandes colmillos defensivos.
También afirmó que, entre los animales comunes a ambos continentes, como lobos, zorros, ciervos, corzos y alces, los de América eran mucho más pequeños que los de Europa. Era así, decía Buffon, sans aucune exception, es decir, sin excepción alguna. Adicionalmente, los animales domésticos de Europa que habían sido transportados a América, se degeneraban. Por ejemplo, sufrían un ridículo encogimiento. Era el caso de caballos, asnos, bueyes, corderos, cabras, cerdos y perros.
Buffon fue autor de una extraordinaria obra denominada Historia Natural General y Particular, compuestas por 36 volúmenes, publicados entre los años 1749 y 1788.
Pauw. El abate, filósofo, geógrafo y diplomático Cornelius de Pauw (1739-1799) publicó, en el año 1771, una obra denominada Investigaciones Filosóficas sobre los Americanos, o Memorias Interesantes para Servir a la Historia de la Especie Humana, con una Disertación sobre América y los Americanos. En esa obra afirmó que los indígenas de América eran animales débiles y degenerados. Algunas causas de esa debilidad y degeneración eran el clima y la geografía.
He aquí algunas afirmaciones de Pauw:
“El nativo americano, en sentido estricto, no es virtuoso ni vicioso. No tiene motivo alguno para serlo. La timidez de su alma, la debilidad de sus facultades intelectuales, la necesidad de procurarse medios de subsistencia, los poderes de la superstición y la influencia del clima, limitan mucho la posibilidad de que pueda mejorar. Empero, no se percata de ello. Su felicidad consiste en no pensar, en permanecer totalmente inactivo, en dormir mucho, en no desear nada si su hambre ha sido saciada, y en tener interés solamente en los medios de obtener alimento cuando el hambre lo acosa. No construiría una cabaña si el frío y la hostilidad atmosférica no lo obligaran a construirla. Ni la abandonaría, si la necesidad no lo expulsara de ella. Su entendimiento no progresa gradualmente: continúa siendo niño hasta el último momento de su vida.”
Aparentemente Buffon debía compartir la tesis de Pauw sobre la debilidad y degeneración de los indígenas de América. Empero, no fue así. Buffon protestó: los indígenas de América no eran débiles ni degenerados, y hasta había indígenas más grandes y robustos que los europeos. Era el caso de los habitantes de Patagonia.
Hegel. El enciclopédico filósofo e historiador Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831), en sus Lecciones sobre Filosofía de la Historia Universal, impartidas en la Universidad de Berlín entre los años 1822 y 1831, afirmó que, geológicamente, el nuevo continente era inmaduro. Por ejemplo, las formaciones montañosas eran recientes. Antropológicamente, estaba habitado por seres humanos débiles y primitivos. Por ejemplo, no soportaban una carga muy pesada, ni podían servirse de las fuerzas naturales. Botánicamente, las plantas de América eran menos adaptables. Por ejemplo, no podían desarrollarse plenamente en tierra europea.
Hegel ignoró la protesta de Buffon y reiteró las tesis de Pauw, con estas palabras, que aludían a los indígenas de América del Sur: “Estos individuos son notoriamente inferiores en todo sentido, aún en la estatura.” Empero, Hegel, inspirado por América del Norte (de la cual él afirmaba que había sido colonizada y no conquistada, y que era más protestante que católica, y que era próspera), dijo: “América es la tierra del futuro…” Él mismo advirtió que no se ocuparía de ese futuro, porque “la historia solo tiene que ocuparse de sucesos pasados y presentes.”
Post scriptum. Thomas Jefferson (1743-1826), cuando fue embajador de Estados Unidos de América en Francia, desde el año 1785 hasta el año 1789, importó, con su propio dinero, animales del continente americano, para demostrar que no eran inferiores a los animales de especie similar, del continente europeo.

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