
Calentamiento Global: Mentira, dogmatismo y escepticismo
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Introducción
La superficie terráquea absorbe radiación solar, y se calienta y emite radiación infra roja hacia la atmósfera, en la cual una parte de esta radiación pasa al espacio exterior y una parte es retenida y dispersada por gases como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. El efecto es un mayor calentamiento de la capa atmosférica inferior, llamada tropósfera, la cual, a su vez, calienta más la superficie de la Tierra. Este calentamiento es llamado global, porque ocurre en toda la superficie del globo terráqueo. Es calentamiento natural.
Una pretensiosa pseudo ciencia del clima afirma que hay un calentamiento global no natural, que ocurre por un proceso que tiene estas etapas. Primera. El ser humano, mediante la actividad económica, produce una excesiva cantidad de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Segunda. Esos gases son vertidos en la atmósfera. Tercera. En la atmósfera, esos mismos gases aumentan la retención de la radiación infrarroja emitida por la superficie de la Tierra. Cuarta. La troposfera se calienta más. Quinta. También se calienta más la superficie terráquea. Es un inventado calentamiento, llamado antropogénico.
La pseudo ciencia del clima anuncia, con arrogancia profética e intención terrorista, que un incremento del calentamiento antropogénico provocará enormes catástrofes. Urge, entonces, según esa pseudo ciencia, eliminar toda actividad humana productora de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso. Es decir, urge abolir el régimen de libertad económica, e instituir un régimen político en el que los gobernantes puedan prohibir toda actividad humana productora de aquellos gases. O urge abolir actividades agrícolas, pecuarias, industriales y energéticas. El gobierno de Holanda brinda un ejemplo: intentó expropiar miles de granjas agrícolas y pecuarias que generan nitrógeno, con el fin de destruirlas. Hasta amenazó con expropiarlas violentamente.
Hay una legítima ciencia del clima que, creo yo, no puede afirmar que hay relación de causa y efecto entre la producción humana de aquellos gases y un incremento de la temperatura global. No puede afirmarlo porque no encuentro demostración científica de esa relación; y los hechos hasta pueden demostrar que no la hay. Tampoco encuentro demostración científica de que él ser humano puede alterar el clima global, ni de que este clima puede incrementarse catastróficamente solo por causas humanas, y no por causas naturales.
Corrupción de la ciencia del clima y el más grande engaño
En el año 2014 el climatólogo, geógrafo y experto en climatología histórica Timothy Francis Ball, publicó el libro La Deliberada Corrupción de la Ciencia del Clima. En el año 2016 publicó el libro Calentamiento Global Causado por el Ser Humano: el Más Grande Engaño en la Historia.
Ball afirma que la ciencia del clima se ha corrompido. Su finalidad ya no es conocer la verdad sobre el clima, sino ser servidora de propósitos ideológicos, políticos y económicos. La teoría de un calentamiento global antropogénico es un engendro de esa corrupción; y corruptos científicos del clima intentan que el mundo crea que esa teoría es verdadera, aunque realmente es falsa. Es un engaño descomunal. Es una mentira: intencionalmente se pretende que aquello que es falso parezca verdadero.
Afirma Ball: “La atmósfera es tridimensional y dinámica, de tal modo que construir un modelo computacional que por lo menos se aproxime a la realidad, requiere muchos más datos que los que están disponibles. Requiere también una mayor comprensión de un sistema sumamente turbulento y complejo.” No hay tal comprensión; y los modelos computacionales construidos por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático no son precisos. Son, opino yo, ficciones destinadas a servir a fines políticos, ideológicos y económicos de la Organización de las Naciones Unidas.
La mayoría de las investigaciones sobre el presente y el futuro de un presunto calentamiento global antropogénico es obra de científicos del Departamento de Investigación Climática, de la Universidad de East Anglia, en Norwich, Norfolk, Inglaterra, que pertenecen al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, patrocinado por la Organización de las Naciones Unidas. En el año 2009, fue revelada una conversación que Phil Jones, director de ese departamento, y Tom Wigley, exdirector, sostuvieron por medio de correo electrónico. En esa conversación admitieron que “mucha de la incertidumbre sobre la causa del cambio climático jamás será resuelta porque no se dispone de los datos necesarios.”
Ese suceso hubiera sido suficiente para abolir la teoría de un calentamiento global antropogénico; pero fue conservada. La verdad no importaba. Ese mismo suceso también hubiera sido suficiente para provocar un escándalo mundial y una desacreditación de esa teoría; pero no provocó escándalo ni desacreditación. Importaba la mentira.
Advierte Ball: “Más gente comienza a comprender que la información que la academia, los medios de comunicación masiva y el gobierno, han suministrado sobre cambio climático, es falsa, y principalmente es falsa la propaganda que proviene de la Organización de las Naciones Unidades y del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático.” Y “ridículas pretensiones, como aquella de que el debate está superado”, han suscitado la sospecha de que se intenta imponer, como si fuera un dogma, la teoría de un calentamiento antropogénico.
Ball opina que ese panel se beneficia de la carencia de conocimiento de la gente sobre la ciencia del clima. Y los medios de comunicación que aceptan una teoría no comprobada, y la difunden, contribuyen a fomentar la mentira de un calentamiento global antropogénico. Adicionalmente, los científicos que no creen en que hay tal calentamiento no obtienen recursos financieros para investigación climatológica.
Algunos científicos honestamente creen que la teoría de un calentamiento global antropogénico es verdadera; pero ignoran la epistemología, o teoría de la ciencia, parte de cuyo objeto es la naturaleza de la teoría científica. Por tal ignorancia, argumentan que hay consenso de los científicos sobre la verdad de la teoría de un calentamiento global antropogénico, o que la teoría es admitida por prestigiosos científicos.
Empero, el consenso y el prestigio no son criterios de verdad de una teoría científica. Evidentemente, puede ser falsa una teoría que, según la mayoría de los científicos, y según los más prestigiosos científicos, es verdadera; e inversamente, puede ser verdadera una teoría que, según la mayoría de los científicos, y según los más prestigiosos científicos, es falsa.
Estafa y pretensión de pruebas incontrovertibles
En el año 2010 el físico Harold Warren Lewis, experto en física de alta energía, renunció de la American Physical Society, una de las sociedades de física más grandes del mundo. Renunció porque esa sociedad había abandonado su finalidad de “promover el conocimiento científico.” Su finalidad era, ahora, obtener dinero del gobierno para financiar la “estafa del calentamiento global”. Ese calentamiento era “el mayor y más exitoso fraude pseudocientífico” que él había presenciado en su “larga vida de físico.”
En septiembre del año 2011 el científico Ivar Giaever, que en el año 1973 había compartido el premio Nobel de física con los científicos Leo Esake y Brian David Josephson, por sus investigaciones sobre física de estado sólido, también renunció de la American Physical Society. Renunció porque esa sociedad declaró que las pruebas de un calentamiento global antropogénico eran incontrovertibles. Por supuesto, en la ciencia, ninguna prueba es incontrovertible.
La cuestión esencial, empero, es que no hay prueba alguna, ni controvertible ni incontrovertible, de calentamiento antropogénico. Hay licenciosa corrupción de la ciencia del clima. Hay subyacente propósito político, oculto interés ideológico y disfrute de privilegio económico. Hay punible deshonestidad académica. Hay interpretación anticientífica de fenómenos climáticos. Hay un negocio del que se benefician miles o decenas de miles de científicos, tecnócratas, burócratas, ecologistas, ambientalistas, conservacionistas y políticos, es decir, hay una lucrativa mentira de calentamiento global antropogénico.
Giaever declara: «La creencia en un calentamiento global antropogénico, o calentamiento causado por el ser humano, es una nueva religión… Se afirma frecuentemente que muchos científicos admiten tal calentamiento. Empero, el número no es importante. Únicamente importa la verdad… Es notable cuán estable ha sido la temperatura en los últimos 150 años.»
Escepticismo y enfriamiento global
La no demostración científica de un calentamiento global antropogénico, la absurda pretensión de pruebas incontrovertibles de ese calentamiento, y la corrupción de la ciencia del clima, han sido motivos de un aumento del número de científicos del clima, llamados escépticos y también herejes, que no admiten que ocurra tal calentamiento.
Uno de esos científicos es James Kamis, geólogo autor de la teoría de climatología de placas tectónicas. Afirma Kamis: “La temperatura del océano Pacífico está aumentando. La temperatura de la atmósfera ha permanecido constante, y la temperatura del océano Atlántico está disminuyendo.” Estas tendencias de la temperatura explican el clima global y disipan el mito de un calentamiento global antropogénico.
Afirma Kamis que «muchos notables y bien intencionados científicos del clima… ahora han comenzado a admitir públicamente que una abrumadora proporción de nueva investigación muestra que la teoría de un calentamiento global causado por el ser humano no explica muchas de las tendencias del clima.”
Algunos científicos no solo son escépticos, sino afirman que, a causa de una reducción de 60% de la actividad solar, comenzará una época de enfriamiento global, una “pequeña edad de hielo”, a partir del año 2030 hasta el año 2040,
Habibullo Abdussamatov, de la Academia Rusa de la Ciencia, afirma que, a causa de la reducción de la actividad solar, comenzó ya, en el año 2014, “un enfriamiento profundo”, que culminará con una pequeña edad de hielo en el año 2055.” Michael Lockwood, profesor de física de ambiente espacial, de la Universidad de Reading, de Reino Unido, afirma que el planeta tiende al enfriamiento global a causa de una acelerada reducción de la actividad solar.
Los científicos Horst-Joachim Luedecke y Carl-Otto Weiss, del Instituto Europeo del Clima y la Energía, afirman que nuestro planeta tiende a enfriarse, por dos causas: disminución de la actividad solar a partir del año 1998; y ciclo oscilatorio del océano Atlántico y del Pacífico. Ese ciclo consiste en una fluctuación periódica entre dos principales estados opuestos de temperatura. Valentina Zharkova, profesora de la Universidad de Northumbria (en el Norte de Inglaterra), afirma que habrá un clima frío causado por la variación cíclica de la actividad solar.
El número de científicos que profesan la teoría según la cual el clima global tiende al enfriamiento por causas naturales, es extraordinariamente menor que el número de aquellos que profesan la teoría de que el clima tiende a un excesivo calentamiento por causas humanas. No por ello su teoría es falsa. Hay que insistir mil o diez mil veces en que la verdad de una teoría científica no depende del número de quienes la profesan.
Post scriptum. El clima de la Tierra ha cambiado desde su mismo origen, hace por lo menos 4,500 millones de años, por causas naturales. El cambio no necesariamente tiene que detenerse. Puede proseguir indefinidamente, con tendencia al calentamiento o al enfriamiento, por causas naturales. Es el caso que la ciencia del clima debe investigar y demostrar inequívocamente cuál es la tendencia. No es, pues, el caso que deba inventar una teoría que satisface intereses políticos, ideológicos o económicos, y que, con el fin de que tal teoría sea admitida, invoque, no hechos que la demuestren, porque no hay tales hechos, sino consensos que la autorizan.

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