Colombia, ¿paz a cualquier costo?
El plebiscito del domingo pasado en Colombia para determinar si el acuerdo de paz negociado entre el gobierno de Santos y los líderes de la guerrilla colombiana fue sorpresivo para mí debido a que las encuestas daban por ganador el “sí al acuerdo” con amplio margen. Quería y creía que no convenían estos acuerdos por la forma en la que fueron planteados y la cantidad de privilegios que se otorgaban a una de las partes, a los miembros de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).
Sentía que el pueblo colombiano perdería. Incluso, no estaba muy de acuerdo con que se tuviera que llevar a plebiscito algo que implica una exoneración de crímenes espantosos como asesinatos, secuestros y torturas, de cualesquiera de las partes, sin que quienes los cometieron fueran juzgados y en caso de ser encontrados culpables condenados y obligados a pagar por ello. También estaba claro que la paz es vital para que una sociedad pueda prosperar y vivir en armonía. Pero no a ese costo.
El resultado del plebiscito fue apretado y el pueblo colombiano ganó al rechazar este particular acuerdo de paz. La participación fue baja, no llegó al 38%. Sin embargo fue válida. Recuerdo que en Guatemala, la firma se firmó entre el gobierno de Álvaro Arzú y los líderes de la guerrilla de la URNG (Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca), y no tuvimos un plebiscito para votar si aceptábamos ese acuerdo de paz o no. Sí tuvimos luego un plebiscito para aprobar o no varios cambios a la Constitución que se habían negociado en ese acuerdo. El resultado fue que el pueblo de Guatemala votó negativamente. Apenas llegó un 18% de los que podían votar, pero el resultado era válido. Me pregunto ¿qué habría pasado si hubieran llevado a plebiscito la pregunta, como se hizo en Colombia, si aceptábamos o no el acuerdo de paz antes de que lo firmaran el gobierno y la guerrilla?
Otra de las preguntas que me hago es ¿por qué tantos guatemaltecos en ese año, 1999, y tantos colombianos el domingo pasado decidieron no ir a votar? ¿Por qué esa indiferencia? ¿No es un tema importante y trascendental para sus vidas? ¿Cómo se interpreta esa decisión de no ir a votar? Obviamente, el resultado es válido y quienes no votaron sabían que tendrían que aceptar el resultado de dicha votación. Pienso que consideraron que su voto no cambiaría el resultado y que están asqueados de la política. También pienso que consideraron que no les afectaba. Pero en realidad, deberían pensar en que sí les afecta. En fin, es algo que no me termino de explicar, aunque entiendo que muchos piensan que su voto no será decisivo y su costo de ir a votar es mayor que el de no ir. Están en su derecho.
Pero analicemos el resultado en Colombia. El rechazo a la propuesta de este acuerdo de paz significa insatisfacción con la forma en que se negoció y con los privilegios que implicaba. Pienso que una de las cosas que más rechazo causaron fue esa impunidad que se otorgaba a los guerrilleros de las FARC. También creo que la campaña por el no, liderada por Álvaro Uribe, causó temor en mucha gente. Fue masiva; se mandaron muchos mensajes que decían cosas que incluso no eran ciertas pero que podrían pasar si se firmaban esos acuerdos.
Lo positivo de todo esto es que los mensajes al final del proceso, tanto de Santos como de Uribe, parecen encaminarse hacia una revisión de las condiciones de los acuerdos, y eliminar aquellas cosas que el pueblo colombiano no está dispuesto a aceptar. Recordemos que no son los organismos internacionales, ni La Habana ni los países en favor del acuerdo quienes votan; son los colombianos.


