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El viacrucis de  retorno para los prófugos

Kidon

Hace unos días se llevó a cabo una pequeña reunión de algunos panelistas de izquierda radical, que expusieron la necesidad de que los fugitivos de la ley cuenten con las condiciones necesarias para retornar al país, incluyendo el cierre de sus casos, pedirles perdón, retomar sus antiguos puestos públicos, recibir tratamiento psicológico y otorgarles un resarcimiento o compensación por el daño que según ellos se les causó. 

A la reunión, se hizo presente el socialista Bernardo Arévalo, quien, como buen mentiroso, les siguió el guion de victimización, y jugándoles la vuelta muy políticamente, pronunció un discurso vacío, ilegal e imposible de cumplir, igual al que dio cuando tomó posesión, pero que al día de hoy no ha sido capaz de lograr ejecutar.

El retorno de los prófugos no depende un acto político, ni de la inspiración internacional, tampoco de la presión mediática y mucho menos de apoyo popular, es un acto jurídico de naturaleza procesal que está taxativamente regulado en la ley para aplicarse en caso de que un delincuente abandone cobardemente el país pretendiendo evadir la justicia.  

Me extraña, que los prófugos y varios de sus porristas, siendo abogados e incluso responsables de haber perseguido y procesado a varios ciudadanos inocentes con casos prefabricados, no recuerden como varias de sus víctimas que se encontraban fuera del país, se llenaron del valor que a ustedes les falta y siguiendo el debido proceso regresaron a ponerse a disposición de los tribunales de justicia, aunque ello implicó que tuvieran que irse detenidos por algunos meses o años, tal y como pasó por ejemplo con el hijo del expresidente Jimmy Morales, entre otros.

Por ello, resulta una cobardía pretender ahora crear nuevas reglas o procedimientos ilegales para que tranquilamente puedan volver al país, si como personas versadas en derecho saben perfectamente que la única vía posible es aquella que tanto pregonó el español desviado de la derrotada CICIG, de nombre Carlos Castresana, quien en un video indicó: “los prófugos de la justicia no tienen derechos. Primero deben venir al país, someterse a la justicia, comparecer ante el juez, irse detenidos y luego podrán hacer uso de sus derechos procesales… ¡antes no!…”

Así que en vez de seguir victimizándose o creyendo en promesas falsas de funcionarios de gobierno que ya van de salida y poco les importan, o incluso de autoridades Ministerio Público o del Organismo Judicial, quienes no se arriesgaran ni un milímetro por ustedes, para buscarles un beneficio procesal indebido, pues saben que de hacerlo quedaran sujetos a la responsabilidad penal, civil y administrativa, por todo ese largo período de tiempo que regula el artículo 155 de la Constitución, y que obviamente nosotros nos encargaremos de denunciar y perseguir.

Por ello, como abogado con casi treinta de años de ejercicio profesional, les sugiero que si quieren retornar al país realicen los siguientes pasos: encomienden sus tiliches a un fugitivo de su confianza, luego compren un boleto de avión con destino a Guatemala, si no cuentan con los recursos para ello, salgan a la calle y pídanles un aventón a los valientes agentes de ICE, quienes pie con geta gustosamente los custodiaran de una manera muy placentera hasta el aeropuerto.  

Previo a abordar, no olviden notificar al abogado de su confianza el día en que llegaran, preparen sus cartas de recomendación y los medios de convicción que seguramente no les servirán por estar declarados rebeldes, coméntenle a un familiar cercano, quien será el encargado de llevarles un tortrix o una tortilla con pollo, mientras esperaran a ser indagados, y si quieren a la prensa y toda la comunidad internacional, tomen bastante agua para evitar la deshidratación, recuerden vestir ropa cómoda y de ser posible utilizar crocs, esto para facilitar el quita y pone de zapatos a los reclusos. 

Aterrizando en el país, hagan uso del servicio sanitario, aproxímense a la puerta del avión preparen las muñecas y tobillos para la imposición de los grilletes y traten de no soltar la botella de agua pura, aborden la patrulla policial que con sirena abierta anunciará su traslado hacia la torre de tribunales, para ser fichados previo a sentarlos en el banquillo de los acusados. ¿Cómo cambian las cosas verdad? 

Prepárense para escuchar únicamente el motivo de su detención, para luego ser enviados a “prisión provisional”, sí, esa misma que legisló y aplicó el exjuez Miguel Ángel Gálvez, unas sus diez semanas, y de una vez vayan tomando en consideración que la declaratoria de rebeldía impedirá la obtención de cualquier medida sustitutiva por existir riesgo procesal, y por favor, no vayan a olvidar agradecer a Todd Robinson, a los demócratas, a Iván Veláquez Gómez y su clan de la CICIG, y demás embajadores entrometidos y a la corrupta ONU, por haberlos dejado olvidados. 

Meses después, al  acudir a su primera declaración, analicen con su abogado la procedencia de la aceptación de cargos, por aquello de la reducción de la pena y en busca de una salida de prisión anticipada, si no lo consideran prepárense para quedar ligados a proceso por el cúmulo de delitos cometidos y pasar unas placenteras vacaciones de retorno en uno de los centros carcelarios VIP que los acomodará por algunos años, en lo que se sustentan las apelaciones, amparos, casaciones, y todas esas argucias que ustedes mismos promovieron para evitar la excarcelación de muchos inocentes, varios de los cuales debido a su mala práctica fallecieron injustamente detenidos.

Enjaulados en el centro de detención, no olviden contar con el monto de la talacha, para evitar hacer las tareas de limpieza, y si quieren un espacio para atender a sus familias cómodamente, les sugiero alquilar un toldo, mesa y sillas, así como el servicio all inclusive, el que les garantizará la provisión de gaseosas y snacks, o el servicio plus con piscina incluida para los peques. 

Además, como reclusos podrán recibir de manera gratuita de parte del Estado, a través del Federico Mora, la atención psicológica que solicitan, alimentación, agua caliente y otras comodidades, tal vez atención médica, y prepárense para pagar esa cuenta de honorarios profesionales de abogado, a menos que designen a un exconvicto o a uno sujeto a proceso penal o pendiente de llevar a cabo su propio debate, lo cual también les sugiero, pues así seguirán construyendo la animadversión correspondiente. 

A la fiscalía, un consejo de alguien que además de guardarle cariño a la institución, desea que en el país se aplique la ley y por ello les pido que vean el caso de Colombia, donde recientemente se conoció la noticia de que la fiscal general Luz Adriana Camargo, le ordenó a una fiscal otorgarle al hijo del expresidente Petro, un beneficio ilegal, consistente en no investigarlo y por ende imputarle el delito de lavado de dinero y por ello deberá tarde o temprano enfrentar a la justicia. 

Al final, es posible que terminen aceptando cargos, pues muy lejos estará el debate, y para todo ello, Bernardo estará a días de dejar el poder para entregarlo a uno de derecha, la embajada continuará con su política America First, donde no figuran prófugos, y el fiscal general muy seguramente buscará sobrevivir ajustando su gestión a la investigación de los hechos delictivos que afectan la seguridad regional, mientras ustedes los fugitivos de la ley, quedarán como el perro de las dos tortas: sin nada. 

El poder es efímero y la responsabilidad penal personalísima. 

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Raúl Falla

Abogado y notario

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