Editoriales

¿Dónde está el Gabinete Económico?

Estamos iniciando el último trimestre del año, y con ello prácticamente el cierre de un ciclo más de gestión pública y privada donde ha predominado la incertidumbre, la falta de nuevas y mejores oportunidades de trabajo y una queja generalizada de la población por la falta de dirección y liderazgo en iniciativas que recuperen la confianza del inversionista, tanto nacional como internacional, liderazgo que proponga, además, iniciativas contra cíclicas al desaceleramiento de la economía mundial que nos está impactando negativamente. Si a ello le sumamos los tres trimestres del año pasado de crisis política -provocada por la corrupción inescrupulosa del Gobierno del Partido Patriota-, el país ha venido sin un rumbo claro y estable por casi ya dos años. El factor tiempo, como se aseveró en un editorial anterior de Siglo.21, es una variable que no se recupera.

Un caso de inmediata atención es, por ejemplo, el futuro la de la industria minera en Guatemala a punto de colapsar. Esta industria tiene un peso en la economía nacional de un 0.9%, su contribución al crecimiento de la economía nacional fue del 6.5% en los últimos tres años. Además, es el sector de minas y canteras el que más inversión extranjera directa atrajo al país en los últimos años y, por otro lado, representa un 17% de las exportaciones totales anuales. Por si fuera poco, dependen de ella seis mil puestos de trabajo, ahora en juego, por la agonía que está atravesando la industria minera, tanto por la caída de los precios internacionales de las materias primas, como por las conflictivas condiciones en que se desempeña localmente.

¿Cómo es posible que un sector, como minas y canteras, que pagó en impuestos a la SAT cerca de Q5,400 millones en los últimos 10 años, siendo el sector con más crecimiento en la recaudación del país, así como, lo pagado en regalías y tributos a ministerios específicos y a municipalidades que representó alrededor de Q800 millones adicionales en los últimos diez años, no merezca la atención necesaria de las autoridades públicas para que esta industria no colapse? Y así podríamos hablar de otros ejemplos de sectores económicos que no están siendo apropiadamente atendidos por el ausente Gabinete Económico de Gobierno que tiene la obligación de asesorar al presidente de la República. Pareciera que la única industria que sí goza de un futuro halagador, es la “industria internacional del conflicto” que no respeta las reglas, y que más que generar beneficios a la población, le arrebata el pan a la familia guatemalteca con este galopante desempleo.

Si a esta falta de agenda pública del Gabinete Económico, le agregamos que el Gobierno mismo está acentuando la crisis de empleo y de crecimiento económico, al tener virtualmente estancada la ejecución presupuestaria por el miedo y la sicosis que tienen secuestrados a los funcionarios públicos, acrecentando innecesariamente las cuentas por pagar a proveedores de bienes y servicios del Estado -que por el efecto multiplicador en la economía está generando un daño sin precedente- al Gabinete Económico se le acabó el tiempo para reencausar el destino económico del corto y mediano plazo de este país.

Hacemos un llamado a la responsabilidad depositada por el pueblo a las autoridades electas a que no lleguemos, otra vez, a un abril negro que como el del año pasado, nos sumergió en una crisis que aún no salimos de ella, sino por el contrario, se está profundizando por la crisis económica que está atravesando el país. No podemos confiar en la inercia de pensar que algo va a pasar y que las cosas van a mejorar por sí solas, ese algo está en manos de las autoridades políticas de turno, que con carácter y determinación pueden usar las herramientas a su alcance para evitar caer en el caos que significa cuando el pueblo tiene hambre.

Redacción

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