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El avance en las negociaciones del T-MEC entre EE. UU. y México sugiere que se mantendrán las relaciones comerciales

Por: Christian Anguiano

La fase inicial de las negociaciones bilaterales entre EE. UU. (Aa1 estable) y México (Baa3 estable), vinculadas a la revisión conjunta del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), concluyó en mayo con un cronograma claro de tareas, lo que subraya los compromisos de los socios comerciales. Este acontecimiento confirma nuestra opinión de que México probablemente mantendrá un acceso preferencial al mercado estadounidense, lo que constituye nuestro escenario base. Nuestra opinión también está respaldada por la continuidad de las salvedades arancelarias para los productos que cumplen con el T-MEC, incluso en el contexto de la investigación recientemente anunciada sobre los efectos comerciales de las prácticas de trabajo forzoso, en virtud de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.

  • Continuará la exención para los productos que cumplen con el T-MEC. México ha estado en gran medida protegido de los recientes aranceles estadounidenses, ya que los productos que cumplen con el T-MEC están exentos del arancel global del 10% en virtud de la Sección 122 y de los aranceles impuestos en el marco de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés). La exención de los productos que cumplen con el T-MEC pone de manifiesto la continua disposición de EE. UU. a preservar el trato preferencial para una gran parte de las exportaciones de México, pese a una presión arancelaria generalizada. Esto es coherente con el grado de integración comercial bilateral, con volúmenes de comercio entre EE. UU. y México en máximos históricos y por encima de los volúmenes de comercio entre EE. UU. y China (A1 estable).
  • Un giro hacia acuerdos bilaterales es cada vez más probable. Esto se debe a que Canadá (Aaa estable) está notablemente ausente del cronograma de negociaciones del T-MEC y a que las negociaciones entre EE. UU. y México se extenderán más allá de la fecha de revisión del 1 de julio. El calendario prolongado y escalonado sugiere que las negociaciones probablemente serán más extensas y complejas, sobre todo a medida que se aproximan las elecciones de medio término en EE. UU., y podrían dar lugar a algunos acuerdos bilaterales. Canadá anunció por separado que espera acuerdos bilaterales con EE. UU., además del T-MEC.
  • Probablemente resultará difícil alcanzar un acuerdo en áreas críticas, incluyendo automóviles, acero, energía y reglas de origen. El enfoque transaccional de EE. UU. y la ampliación de la agenda comercial para incluir otros temas como los cruces fronterizos ilegales, el narcotráfico y la aplicación de la ley añaden fricción al proceso de revisión. Un endurecimiento de las normas, la imposición de aranceles y una mayor condicionalidad de políticas podrían retrasar un acuerdo y afectar la inversión, el comercio y el crecimiento de México a mediano plazo.
  • El panorama comercial seguirá siendo volátil independientemente del resultado de las negociaciones del T-MEC. Un resultado plausible son revisiones anuales del T-MEC. Los recursos judiciales en curso contra los aranceles estadounidenses y la anulación de los aranceles bajo la IEEPA por parte de la Corte Suprema de EE. UU. han aumentado la incertidumbre en torno a la política comercial. La administración de Trump está recurriendo a otras herramientas para llevar a cabo su agenda comercial, como investigaciones en virtud de la Sección 301 sobre varios socios comerciales, incluido México, que podrían retrasar la revisión del T-MEC. Los desafíos institucionales y legales internos también plantean riesgos para las perspectivas empresariales y el crecimiento económico derivados del T-MEC.

Redacción

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