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El estoicismo y los políticos

Petardo

Ahora que se aproxima la facultad de los guatemaltecos de mayoría de edad, para ser electos y otros para elegir, se nota que los candidatos van sacando la cabeza como si fuera tortugas, ya asisten a reuniones para que los vean con sus mejores trajes salidos del armario, hay quienes ya tienen sus propios canales, donde exponen como debe gobernarse, oros explican como legislar y algunos critican sobre el trabajo deficiente de los que están dirigiendo el país. Debemos en Guatemala subir el nivel del pensum de estudios, para tener mejores candidatos y electores. Sí retrocedemos a la preparación antes de Cristo, encontramos grandes pensadores que en la actualidad aun sobresalen. 

Por ejemplo, hace muchos años surgió el Epicureísmo, reflexión que hace el estoicismo al respecto es que a las personas no las perturban las cosas que pasan sino las opiniones que tienen sobre esas cosas que pasan.  Por ello, se trata de enfrentar esas opiniones y antes de asumirlas, cuestionarlas como si se trataran de hipótesis y no de hechos firmes.

Los estoicos proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan solo siendo indiferente a las comodidades materiales, la fortuna externa y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud (tal es la idea de la imperturbabilidad o ataraxia). En términos bíblicos, el estoicismo se refiere a una corriente filosófica que enfatiza la importancia de la razón y la virtud para vivir una vida plena y armoniosa con la naturaleza. Los estoicos creían que la felicidad se alcanza a través del autocontrol, la aceptación del destino y la indiferencia ante las circunstancias externas. Aunque la Biblia no respalda explícitamente todas las enseñanzas estoicas, sí comparte algunos principios con esta filosofía, como la importancia de la virtud y la aceptación de la voluntad de Dios.  La persona estoica debe ser además resiliente, dispuesta a abrazar el cambio y la transformación como partes inherentes de su actividad y devenir.

El estoicismo es una corriente filosófica que ha tomado popularidad en los últimos años en el campo laboral y en el movimiento de la autoayuda en nuestra respectiva sociedad. Sin embargo, este concepto no es bien aceptado en el mundo judeocristiano, principalmente en los grupos eclesiásticos más conservadores.

Entre los pensadores estoicos más importantes estaban Epicteto, el filósofo esclavo, Marco Aurelio, el emperador, y Seneca, el dramaturgo. Muchos se refieren al estoicismo como la filosofía de los esclavos porque se centra en lo que se puede cambiar e ignora elementos que nos son independientes El padre del estoicismo es Zenón de Citio. Él fundó esta escuela filosófica en Atenas a principios del siglo III a.C. Zenón, nacido en Chipre, emigró a Atenas y comenzó a enseñar en un pórtico pintado llamado «Stoa Poikile», de donde deriva el nombre «estoicismo».  Su doctrina filosófica estaba basada en el dominio y control de los hechos, cosas y pasiones que perturban la vida, valiéndose de la valentía y la razón del carácter personal.

Como seres racionales, su objetivo era alcanzar, basándose en la tolerancia y autocontrol, la eudaimonía (felicidad o bienaventuranza) y la sabiduría en aceptar el momento tal como se presenta, al no dejarse dominar por el deseo de placer, la recompensa inmediata o el miedo al dolor; en definitiva, se trata de emplear la mente para comprender el mundo y acogerse al plan de la naturaleza prescindiendo de los bienes materiales, de trabajar juntos y tratar a los demás de manera justa y equitativa. Esto es parte de lo que estudie con el Dr. Armando de la Torre en mi maestría de filosofía, quien siempre nos recomendó, analizar, entender comprender y deducir nuestro criterio.

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Leonel Guerra Saravia

Médico y cirujano con maestrías de ciencias sociales, política, relaciones internacionales y filosofía.

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