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El gatopardismo

Reflexiones

El gatopardo (Il Gattopardo) es una novela escrita por Giuseppe Tomasi di Lampedusa, entre finales de 1954 y 1957.  El gatopardo narra las vivencias de Don Fabrizio Corbera, Príncipe de Salina, y su familia, entre 1860 y 1910, en Sicilia (Palermo y Palma di Montechiaro). El título se refiere al leopardo jaspeado o serval (en italiano, gattopardo) que aparece en el escudo de armas de la familia Salina.

El personaje de Tancredi declara a su tío Fabrizio la conocida frase «Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie» (en italiano: «Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi»). Esta frase simboliza la capacidad de los sicilianos para adaptarse a lo largo de la historia a los distintos gobernantes de la isla, pero también la intención de la aristocracia de aceptar la revolución unificadora para poder conservar su influencia y poder. El «gatopardismo» o lo «lampedusiano» es, en ciencias políticas, el «cambiar todo para que nada cambie».

Se basa en la cita de Alphonse Karr (1808-1890) «plus ça change, plus c’est la même chose» (‘cuanto más cambie, es más de lo mismo’), publicada en enero de 1849 en la revista Les Guêpes (‘las avispas’). Desde entonces, en ciencias políticas se suele llamar «gatopardista» o «lampedusiano» al político que inicia una transformación política revolucionaria pero que, en la práctica, solo altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionadamente el elemento esencial de estas estructuras.

El gatopardismo se origina al vender en la campaña electoral la idea de realizar un cambio sustancial en lo político, social y económico, pero al asumir el poder el núcleo del sistema permanece incólume e inalterado. En la Guatemala actual, este fenómeno está presente.

Nuestra población percibe que las elecciones de 2023 fueron únicamente un cambio de partido en el poder, tener en la presidencia un rostro diferente, pero la gestión sigue siendo la misma. ¿Cómo pretender conseguir resultados diferentes si en el nivel de Dirección Superior, de alta coordinación y ejecución, así como en el nivel de asesoría, planificación y apoyo de los ministerios y secretarias, las personas siguen siendo las mismas del gobierno anterior y en consecuencia continúan haciendo lo mismo? ¿Si el Movimiento Semilla no contaba con cuadros de tecnócratas, por qué no realizaron convocatorias externas en los 5 meses que se tuvo para la transición?

Esto ha generado desesperanza, frustración y enojo en la ciudadanía. El Movimiento Semilla en siete meses (desde el 20 de agosto pasado) no ha podido articular propuestas serias para los diferentes problemas sociales, económicos y políticos. La alianza por la gobernabilidad en el Congreso de la República se ha caracterizado por su falta de seriedad y compromiso. Los ciudadanos están cansados de los escándalos de corrupción, de la inseguridad, de la falta de empleo y del empobrecimiento vertiginoso.

La percepción es que de nada sirvió votar por “el menos peor”. Siguen pendientes las reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, lo relacionado a las Comisiones de Postulación, la Ley de Aguas, la Ley de Competencia y la Ley de Servicio Civil entre otras importantes.

El sistema actual no funciona, es necesario que los actores nacionales busquemos opciones de solución para evitar esa inercia perversa que nos conduce hacia la ruina como país. No podemos cifrar nuestro futuro en las políticas para Guatemala que genera Estados Unidos de América, la Unión Europea o los organismos supranacionales.

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