
Esperanzas para el 2025
Tanmi Tnam
El tiempo corre, generaciones pasan y vienen y en cada inicio de año siempre se habla de esperanzas que todos desean alcanzar para la familia, la comunidad, los pueblos y toda Guatemala. Las esperanzas tienen un contenido interesante porque siempre indican un paso adelante, deseo por el bienestar de todos y que lleguen las transformaciones en el campo de la política y de la economía. Por un año que inicia hay optimismo, convivencia, confianza, alegría y revisión y actualización de planes de vida.
Para este 2025, la población espera que el Congreso de la República asuma el compromiso de responder a sus electores con la discusión y emisión de leyes que lleven respuestas concretas para la solución de los problemas que sufren los guatemaltecos como la pobreza, la falta de conservación de los elementos naturales y el problema de la transparencia. La corrupción es un mal que está en muchas partes y afecta a todos.
Las instituciones específicas del Estado que tienen responsabilidad con los compromisos asumidos en los Acuerdos de Paz, deben retomar el contenido de tales acuerdos que cuentan con respuestas para evitar la invisibilización de los pueblos indígenas y cuyos efectos inciden en la construcción de la democracia que tome en cuenta a los pueblos de Guatemala.
Ya es tiempo de que el país tome el rumbo que lleve el desarrollo humano integral a todos los rincones geográficos, a todos los sectores, a todos los pueblos, especialmente a los pueblos indígenas que viven la mayor parte de efectos de la pobreza y otros males que afectan a la plenitud de vida. Cualquier esfuerzo del Gobierno en turno y del Estado en general debe asumir el desarrollo cuyo enfoque tome en cuenta la salud de la Madre Tierra y el bienestar de cada persona y de cada pueblo. En algo tenemos que aportar a la vida y la paz en el mundo.
Esperamos que en el 2025 se sienten las bases, los procedimientos y los actores en distintos niveles para alcanzar el modelo educativo que apoye la construcción de la democracia, la justicia, la ciudadanía intercultural, el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente. Necesitamos la educación que ayude a contener la emigración de la juventud con alternativas que agreguen verdaderas habilidades para asumir oportunidades laborales que beneficien a la persona, a las familias y a los pueblos. Hay preocupación en actores locales porque cada año que pasa, en muchas partes, la juventud y sus familias disminuyen su confianza en la educación.
En el año 2025 también esperamos sean más visibles los pueblos indígenas en las políticas públicas de los ministerios, viceministerios y secretarías del Estado. Es importante tomar en cuenta las particularidades de los pueblos indígenas para la planificación y ejecución de estrategias y acciones para el desarrollo económico y político. También es tiempo para que las entidades creadas para atender las necesidades y problemas de los pueblos indígenas asuman el rol que les corresponde de manera responsable. Estas entidades deben presentar resultados concretos desde la visión de los pueblos indígenas en educación propia, salud, justicia y desarrollo. Toda política, estrategia y acción que trabaje adecuadamente elementos culturales de los pueblos indígenas garantizan la construcción de la democracia y el desarrollo que Guatemala necesita.
La comunicación en Guatemala debe hacer esfuerzos por visibilizar a los pueblos porque su contenido y su voz son necesarios para compartir el poder y apoyar la construcción de la justicia, la paz, la equidad, la convivencia armoniosa y el desarrollo para todos.

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