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GUATEMALA, EL SISTEMA Y LA DECISIÓN 7

Zoon Politikón

La decisión

Esto no es un problema técnico. Es una decisión política.

Todo lo anterior converge en un punto.

El error de diagnóstico produce soluciones que atacan efectos en lugar de causas. El equilibrio funcional del sistema no es un accidente sino una arquitectura con beneficiarios concretos. Los actores con veto no se resisten al cambio por ideología sino porque el cambio amenaza las rentas que el statu quo les garantiza. Las soluciones aplicadas fallan porque responden al problema equivocado con herramientas diseñadas para sistemas que Guatemala no es. Las palancas existen, son pocas y precisas, y requieren simultaneidad para funcionar. Los escenarios son tres: uno ocurre solo, los otros dos requieren decisiones que hoy no se están tomando.

Seis artículos. Un argumento.

Y ese argumento tiene un límite que conviene nombrar antes de cerrar.

El límite es que el análisis no decide.

La realidad de Guatemala en 2026 no es un problema de información. Cualquier actor relevante dentro del sistema sabe con suficiente precisión lo que está pasando, por qué está pasando y cuánto costará seguir en esta trayectoria.

El problema no es que no sepan. Es que saben y calculan que el costo de no cambiar es menor que el costo de cambiar.

Ese cálculo es racional en el corto plazo. Y tiene un error que el corto plazo oculta.

El error es este: los actores que preservan el equilibrio están calculando sobre el sistema que hoy existe, no sobre el sistema que existirá si el equilibrio se consolida durante otro ciclo electoral completo.

El bloque legislativo que bloquea el antilavado está protegiendo una arquitectura financiera que hoy le produce beneficios concretos. Ese cálculo ignora que cada año de bloqueo consolida economías criminales que compiten con las economías formales que ese mismo bloque protege. El crimen organizado no es solo un problema de seguridad pública. Es un competidor económico que opera sin las restricciones que las economías formales enfrentan.

Las élites económicas que capturan la política fiscal para mantener la carga tributaria en 11.8% del PIB [1] están calculando el beneficio de no pagar lo que podrían pagar. Ese cálculo ignora que un Estado que recauda la mitad de su potencial no puede proveer la infraestructura, la seguridad y la institucionalidad que esas mismas élites necesitan para operar. El costo de la debilidad estatal lo terminan pagando en extorsión, en inseguridad y en la prima de riesgo que eleva el costo de cualquier inversión.

Los actores que controlan la selectividad dentro del aparato de justicia [2] están calculando el valor de ese instrumento como palanca de poder. Ese cálculo ignora que un sistema judicial que solo funciona cuando conviene a quien lo controla no protege a nadie cuando el poder cambia. La selectividad es una ventaja mientras se tiene el control. Es una vulnerabilidad estructural en cuanto ese control se pierde.

Cada actor, individualmente, está haciendo el cálculo más inteligente para sus intereses de corto plazo. El resultado colectivo es un sistema que deteriora las condiciones en las que todos operan, incluidos quienes lo preservan.

Están ganando la batalla. Están perdiendo el país. Y el país es donde operan sus negocios.

No hay un villano único. No hay una conspiración que resolver. Hay una arquitectura de incentivos que hace que actores perfectamente racionales, actuando dentro de su propia lógica, produzcan colectivamente el deterioro de un país. [3] El deterioro no es el objetivo de nadie. Es el resultado no deseado de que todos persigan el suyo.

Cambiar eso no requiere que los actores se vuelvan menos racionales. Requiere alterar los términos del cálculo. Requiere que el costo de mantener el bloqueo al antilavado supere el beneficio. Que el costo de archivar los casos de lavado supere la protección que esa inacción garantiza. Que el costo internacional de no producir resultados verificables supere el costo doméstico de producirlos.

Ninguna de esas alteraciones ocurre sola. Ninguna ocurre por análisis. Ninguna ocurre por buenas intenciones.

Ocurren cuando alguien con suficiente poder dentro del sistema, o suficiente capacidad de presión desde afuera, decide que el statu quo ya no es sostenible a ese precio. Cuando un ejecutivo que usa los instrumentos que sí tiene, una presión externa que traduce exigencias en recursos técnicos concretos, y actores con credibilidad suficiente para documentar el costo del bloqueo convergen en los mismos nodos al mismo tiempo.

Esa convergencia no existe hoy.

La pregunta que esta serie no puede responder es cuándo ocurre.

Puede ocurrir antes de 2027, si la coalición se construye y los nodos se intervienen con la simultaneidad que requieren. Puede ocurrir después, cuando el sucesor de Arévalo reciba un sistema más consolidado y calcule que ya no tiene otra opción. Puede no ocurrir en ningún horizonte previsible, si el equilibrio se consolida lo suficiente para neutralizar cualquier perturbación.

Lo que la serie sí puede decir es esto: el margen se estrecha con cada ciclo que pasa sin decisión. Lo que hoy requiere un nivel determinado de esfuerzo y coalición, en 2028 requerirá más. Y lo que en 2028 requerirá más, en 2031 puede estar fuera del alcance de cualquier actor que quiera intentarlo. [4]

El tiempo no es neutral en este análisis. Trabaja para quienes se benefician del equilibrio.

Guatemala no necesita un mejor diagnóstico.

Ya tiene suficiente diagnóstico.

Necesita actores que decidan hacer algo con él.

No actores que lo entiendan. Actores que lo enfrenten. Hay una diferencia entre los dos que ningún análisis puede salvar.

La realidad no cambia cuando se entiende.

Cambia cuando se enfrenta.

Eso incluye a quien está leyendo esto.

Notas

[1] 11.8% del PIB en carga tributaria · En este artículo el dato cumple una función distinta a los anteriores: no ilustra la debilidad estatal sino el error de cálculo de largo plazo de las élites económicas que se benefician de mantenerlo bajo. El costo que ese Estado débil les impone en seguridad, infraestructura y prima de riesgo supera el beneficio fiscal de corto plazo. Ver nota [5] del Artículo 1.

[2] Selectividad del aparato de justicia · El concepto de persecución selectiva como instrumento de poder está documentado en el contexto guatemalteco por el CICIG en su informe de cierre (2019) y por análisis posteriores de InSight Crime (2023). La selectividad permite al controlador de la institución decidir a quién perseguir, con qué intensidad y cuándo, convirtiendo la institución en palanca política.

[3] Paradoja de la acción colectiva · El argumento de que actores individualmente racionales producen colectivamente resultados que ninguno elegiría explícitamente sigue la lógica de Mancur Olson (The Logic of Collective Action, 1965) aplicada a la captura institucional. No requiere conspiración ni coordinación: basta con que cada actor optimice dentro de su espacio para que el resultado agregado sea el deterioro compartido.

[4] Horizonte 2028-2031 · Los plazos son estimaciones cualitativas basadas en la lógica de consolidación del equilibrio descrita en la serie, no proyecciones cuantificadas. Su función es instalar urgencia concreta sin catastrofismo. No constituyen predicciones.

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Edgar Wellmann

Profesional de las Ciencias Militares, de la Informática, de la Administración y de las Ciencias Políticas; Analista, Asesor, Consultor y Catedrático universitario.

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