
La cumbre por la democracia y el alejamiento guatemalteco
Barataria
La Cumbre por la Democracia, promovida por el Presidente Estadounidense Joe Biden, se constituye en un foro que tiene por objeto dos aspectos que le interesan a Los Estados Unidos: Por un lado, está reafirmar el liderazgo mundial característico de este país, en contraposición con otras potencias diametralmente opuestas como China Popular y Rusia y por otro lado, establecer los países cuyas acciones denotan que han tomado caminos distantes a la consolidación democrática o bien que se encuentran bajo la lupa estadounidense porque ya están lejos de la misma. De allí que se han invitado a un total de 110 países, entre los países latinoamericanos no invitados se encuentran Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Haití, El Salvador, Honduras y Guatemala.
El señor Juan Gonzalez, funcionario estadounidense reveló las razones por las cuales Guatemala no fue invitada y claramente afirmó que Guatemala, fue excluida por las acciones tomadas por la fiscal general, Consuelo Porras, contra el exfiscal Juan Francisco Sandoval y agregó, que Estados Unidos está preocupado sobre la corrupción en Guatemala y sobre las “instituciones judiciales que la están facilitando.
Aunque el Gobierno del señor Giammattei, no se manifestó al respecto de forma oficial ni el Presidente ni el Ministro de Relaciones exteriores se ha pronunciaron al respecto, lo cual es preocupante, el Ministerio Público a través de un comunicado busca restarle importancia a las declaraciones del gobierno norteamericano y además de ello reafirma un compromiso que a la vista de todos los guatemaltecos y la comunidad internacional ha roto en repetidas ocasiones, es decir la función constitucional de velar por el cumplimiento de la ley, con responsabilidad, ética, objetividad e imparcialidad; en realidad todo lo que no ha hecho a la luz de la forma en que el ente investigador del Estado a perseguido tenazmente a unos, en tanto que a otros ha protegido.
Inicialmente la visita a Guatemala de la Vicepresidenta Harris, reafirmó al país siempre como aliado de Estados Unidos y con ello, además de las promesas de programas para el mal llamado “triángulo norte” de Centroamérica, se veía un futuro promisorio de cooperación para el desarrollo y con ello la oportunidad de que se mitigara la migración a través de desarrollo en el interior del país. Además de ello, el Gobierno Estadounidense ha colaborado fuertemente con Guatemala a través de la donación de millones de dosis para la vacunación contra el Covid 19. Sin embargo, al parecer el desencanto estadounidense llegó muy pronto, las acciones gubernamentales que reafirmaron que el Presidente de la República en contubernio con los otros organismos del Estado que se encuentran literalmente cooptados, además de otras instituciones, han dado pasos gigantescos desviándose de la senda democrática: No se ha elegido magistrados de Corte Suprema y Corte de Apelaciones, se ha manipulado elecciones de magistrados a la Corte de Constitucionalidad, se ha cooptado al Congreso de la República, se destituye a un fiscal que ha encabezado acciones en contra de la corrupción y, por si fuera poco, la Fiscal General aparece en un listado (La Lista Engel) en donde aparecen una serie de personas cuestionadas. Ante este desencanto, el Presidente Estadounidense encabeza una cumbre para exponer aspectos sobre el avance democrático, pero Guatemala no es invitada a la fiesta. Si antes, la descertificación de un Estado como Guatemala en su lucha contra el narcotráfico, causó un revuelo en el cual muchos sectores de la sociedad pusieron el grito en el cielo, no entiendo por qué, la no invitación de Guatemala a una cumbre en donde se discutan aspectos democráticos, no levanta el más leve resquemor en el sector empresarial organizado, en los partidos políticos y otras organizaciones, cuyo silencio cómplice denota un acuerdo nocivo y la aprobación del Gobierno de Giammattei.
Lo cierto es que Estados Unidos nos ha incluido junto a Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Haití, El Salvador, Honduras y esto es preocupante, por varias razones. Nos ha colocado a la par de países con serios problemas democráticos. Cuba y Venezuela, encabezan el autoritarismo y la falta de democracia para sus pueblos, Nicaragua es un país que ha manipulado elecciones para que la pareja de Ortega – Murillo permanezcan ad eternum en el poder cual reyecitos de pacotilla; Haití es el ejemplo claro de la ausencia de Estado en un territorio marcado por la inestabilidad política de hace años, Bolivia es el ejemplo claro de la manipulación del sistema jurídico para tomar venganza de los opositores y perseguir bajo un supuesto manto de legalidad a quienes no permitieron que Evo Morales se eternizara en el poder; Honduras, lamentablemente el narcotráfico ha pervertido las instituciones y hasta el presidente saliente y El Salvador, va camino a la reelección y posiblemente el señor Bukele continue en el cargo al haber ya cooptado el sistema judicial. Y ahora nos encontramos con nuestra Guatemala, en pleno alejamiento de la democracia, ya no sabemos que acontecerá con Guatemala, pero las alarmas están encendidas, estamos a la par de países que se han alejado o se están alejando de la democracia y con ello el Presidente Biden al no invitar a Guatemala a una cumbre en la cual se pretende reforzar el compromiso de los países en pro del avance a la democracia, pone a nuestro país a la vista del mundo, como una nación cuyos actos realizados por los funcionarios no manifiestan un compromiso para asegurar la transición y consolidación democrática.
Lo dicho por el señor Gonzalez funcionario Estadounidense, que cito a continuación debe dejarnos un momento para la reflexión, el Estadounidense explicó: “ Algunos de los países que no fueron invitados son democráticos, pero han tenido algunas actividades muy preocupantes que nos llevaron a excluirlos”. La democracia no es acudir a las urnas cada cuatro años, para elegir presidente y demás funcionarios y que ellos hagan lo que quieran con el país durante un periodo y entreguen un país menos democrático, menos desarrollado y con muchos mas problemas, porque si la clase política en Guatemala cree que eso es ser democrático, entonces estamos lejos de serlo verdaderamente y más cerca del autoritarismo corrupto, que ha minado la esperanza de los pueblos. Democracia es más que solo votar cada cuatro años y la clase política guatemalteca debe entender que ganar las elecciones y ejercer el poder público no es un cheque en blanco, no es la forma de salir de la pobreza, ni enriquecerse desmedidamente considerando el país como su propia finca y las instituciones como sus propios negocios, porque si siguen así; en complacencia y silencio de los otros sectores de la sociedad, como el sector empresarial, el sector religioso, el sector académico y la complicidad servil de los sindicatos del Estado; al cabo de poco tiempo estaremos igual o peor que los demás países latinoamericanos excluidos, porque el camino que se está tomando es contrario a la senda democrática, es el camino del secuestro del Estado de Derecho a través de la cooptación, compra y manipulación de las instituciones que deberían ser eficientes para consolidar la democracia.

Lea más del autor:
Descubre más desde El Siglo
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



