
La deuda nacional y el desarrollo
Sueños…
En qué lugar del universo económico estamos
El Monitor Fiscal, oráculo del pasado del FMI, nos cuenta cómo estamos clasificados los países. De acuerdo a nuestras cualidades comerciales, políticas y fiscales. Ya sabemos que las finanzas públicas son el corazón del sistema económico-social-ambiental de un Estado. Miden el gasto, es decir como el país asigna sus recursos a promover el bienestar o la corrupción de pequeñas élites; miden los ingresos, es decir quienes aportan para financiar el gasto, o sea, los consumidores o los grupos de ingresos altos; y miden la deuda, es decir como el gobierno se entrega y entrega a sus ciudadanos a la voracidad de los financieros. La deuda puede servir para financiar infraestructura de calidad en educación, infraestructura, salud y protección ambiental, o para financiar el despilfarro de burocracias y corrupción.
Mientras se conformaban los Estados la deuda podía crecer sin inversión real, acumulando debilidades ante los grandes capitales, nacionales o extranjeros. Pero, a medida que avanza el siglo XXI, ha llegado el momento en que el Estado se ahoga con el pago de intereses y la deuda se hace impagable.
El FMI es todopoderoso en estas lides y controla a todos los países del mundo. Pues lleva al día datos históricos y las proyecciones de cada país del mundo. O sea nos tiene bien analizados a ticos, chapines, guanacos, etc. El método consiste en grupos de expertos, llamados mesas, que realizan misiones periódicas a cada país y se reúnen con los presidentes, directores de bancos centrales y ministros de hacienda y brindan y conocen la información estrategia de cada economía de cada paísito del universo.
La mayoría de países tienen malas estructuras estadísticas, buenas y malas estructuras en todo. Entonces las estimaciones del personal del FMI sirven como sustitutos cuando no se dispone de información completa.
En qué clasificación estamos mejor: la FIFA o el FMI
El Monitor Fiscal divide el mundo en tres grandes grupos: 43 economías avanzadas, 95 economías emergentes y de ingresos medios, y 58 países en desarrollo de bajos ingresos. Ya no es como antes países desarrollados, países en desarrollo y países pobres. Clasificación muy fea pues se parece a la visión marxista de primer mundo, segundo mundo y colonias.
La clasificación es por PIB y PIB per cápita. De allí que China, la segunda potencia en economía no aparezca entre los países “avanzados”.
Por supuesto no todos somos iguales. Hay siete mayores economías avanzadas medidas por PIB (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos) el Grupo de los Siete. Otros países de gran peso que no aparecen como desarrollados son México, Brasil, Colombia. “Los países en desarrollo de bajos ingresos son aquellos cuyos niveles de renta per cápita están por debajo de un determinado umbral (calculado aumentando el umbral de 2.700 dólares en 2017 por la tasa media de crecimiento del grupo), características estructurales consistentes con un desarrollo y transformación limitados, y relaciones financieras externas insuficientemente abiertas para que los países se consideren economías emergentes”. Las economías de mercados emergentes y de renta media incluyen aquellas que no se clasifican como economías avanzadas o países en desarrollo de bajos ingresos.
Ya se sabe que balance fiscal se refiere a la concesión neta de préstamos (+)/endeudamientos (-) del gobierno general. Veamos el caso de Guatemala. En los últimos quinquenios del siglo pasado el déficit del gobierno, o lo que el gobierno gasta más de lo que recauda era enorme. Pero desde el último años del siglo pasado en adelante es monstruoso.

De allí que una de las fuentes de confrontación social en este país centroamericano será el pago cada vez mayor de los intereses de la deuda y restricciones en gasto para educación, protección ambiental, seguridad e infraestructura.
La decisión fatal de destruir la sociedad iraní con el asesinato en masa de sus líderes ha creado un cuello de botella en la distribución mundial de recursos, con lo cual todos los países del mundo enfrentan desempleo, inflación y mayor destrucción de los bosques. El crecimiento mundial se debilita, mientras los gobiernos, en lugar de realizar reformas dolorosas pero necesarias aumentan el endeudamiento.
¿Qué hacer en estos pequeños países?
Aquí es fácil indicar que los países para avanzar tendrían que realizar una profunda reforma estructural. Reforma que incluya la protección de las especies que aún sobreviven y los bosques; el fortalecimiento de repúblicas democráticas, laicas, pluralistas y de variados partidos políticos; elevar la calidad de todos los miembros de la sociedad con educación, salud y trabajos de calidad; y un sistema económico sostenible, productivo y competitivo.
El énfasis recae en un gasto público eficiente y competitivo, con una reasignación estratégica y racional de los recursos naturales invirtiendo en infraestructuras de educación, salud, seguridad e investigación y desarrollo.
El FMI llama la atención en que “la masa salarial representa una parte importante del gasto, y los salarios del sector público suelen superar a los del sector privado, lo que distorsiona los mercados laborales”.
Por qué el Estado es fallido
No existe en el mundo un país que haya alcanzado el desarrollo sin el uso eficiente de las finanzas públicas, es decir, sin la orientación estratégica del gobierno de la nación en la búsqueda incansable de la construcción del Estado. El asunto se vuelve complejo cuando observamos a la mayoría de países del tercer mundo que funcionan como Estados por la inercia de las relaciones internacionales.
El Estado-nación ya no existe. Ningún Estado responde a una sola nación, raza, clase social, grupo cultural, grupos gremiales, o fanáticos del soccer. Los Estados en la actualidad se componen, como siempre, de un grupo hegemónico en lo militar, económico, político, religioso, cultura. Que es seguido por todo un proceso de integración de razas, culturas, sentimientos, que amalgaman muchedumbres de individuos bajo la bandera de Estado. Ya que bajo todos los Estados conviven múltiples naciones y grupos que se identifican con una marca a la que llaman “mi país”.
Aquí juegan su papel estratégico las finanzas públicas como diseño de cómo administrar los recursos del Estado. O de la nación dirían los más optimistas.
En esencia el concepto de desarrollo es fruto de la construcción de una nueva sociedad, la sociedad capitalista dominada por el pensamiento occidental. Se inicia con la conquista de América y la expansión de la cultura, el saqueo y la explotación europea del mundo. Utilizando como instrumento la colonización mundial, proceso maquillado como globalización. Transformación que tiene su origen en el mítico 1492, y se fortalece con el proceso de la revolución industrial que fue el resultado de la aplicación de los descubrimientos científicos a la producción masiva, así como la creación de Estados democráticos, en las sociedades más adelantadas, basados en los derechos iguales de todos los seres humanos, resultado de la revolución francesa.

La síntesis de estos acontecimientos históricos es la sociedad moderna. En su doble esencia o contradicción, la igualdad de los seres humanos ante el Estado, como ciudadanos y la desigualdad de los seres humanos ante el mercado, la propiedad privada. Quién recoge esta esencia es la propuesta del liberalismo. El sistema económico social más avanzado, o si se quiere el menos imperfecto que ha creado el ser humano para regir las relaciones de producción y convivencia político-social.
Un Estado fallido es aquel que no logra generar un mito fuerte de unidad nacional. Unos pocos grupos se benefician de la estructura económico-social, y las enormes minorías viven en la ignorancia, el analfabetismo, la desnutrición y el abandono. Los grupos de clase alta y clase media alta no sienten ningún remordimiento por la pobreza y miseria de la mayoría; la muchedumbre abandonada no siente ningún aprecio por un país que los discrimina.
Como funcionan las finanzas públicas
Las finanzas públicas son una fuente de acumulación de capital, tanto nacional como extranjero, que permite que el dinero productivo se acreciente con el tiempo, en el marco de una directriz de grupos hegemónicos o corporativos. Tres son los poderosos instrumentos que manejan las finanzas públicas: los ingresos que pueden permitir el financiamiento de la estructura administrativa del Estado y pueden fomentar inversiones en infraestructura, educación, salud y cultura para fortalecer la unidad de la república; el gasto público que es el diseño estratégico de como se gastan los recursos del país en funciones de bienestar o malestar social; y la deuda que es una fuente de recursos adicional que pueden permitir mejorar las condiciones de vida de la mayoría o concentrar la riqueza en pocas manos.
El siguiente gráfico nos muestra que una de las reformas necesarias es elevar el porcentaje de recaudación tributaria a niveles similares a los de la OCDE. Aumentar los ingresos y asignar los gastos en forma eficiente y competitiva son orientaciones implacables. Y no endeudarse si no es para inversión real.
Gráfico
Recaudación tributaria como porcentaje del PIB

La deuda pública es una forma de financiamiento para alcanzar los objetivos nacionales. Muchos países no se hubieran electrificado, no tuvieran un vasto sistema educativo, un amplio sistema de salud, sí no hubieran adquirido una deuda necesaria para financiar proyectos de gran envergadura. La deuda, en sí misma, no es buena ni mala. Es simplemente un instrumento que puede utilizarse en forma adecuada para promover la competitividad y la eficiencia nacional por medio de la inversión real en infraestructura económica, social o de seguridad. Construcción de puertos, aeropuertos, escuelas, colegios, telecomunicaciones, servidos de agua potable, centros de informática en la comunidad, centros deportivos, cárceles, servicios de información, etc. O puede utilizarse en forma equivocada, conduciendo al país hacia el desastre, usando la deuda para pagar salarios de lujo, intereses de la deuda a capitalistas especuladores, hacer transferencias a grupos de presión (sindicatos, cámaras empresariales, cooperativas, partidos, asociaciones solidaristas, fundaciones, colegios profesionales, etc.), incluso financiar la corrupción. Como se utiliza la deuda, en forma positiva o en forma negativa depende de la madurez del país, el compromiso patriótico de los dirigentes y la claridad de la estrategia nacional de desarrollo.
Hacia dónde vamos
En general, las reformas son necesarias pero inviables. No existe en los países de la región ni la consciencia ni el liderazgo para efectuar las reformas necesarias. La realidad actual es amenazante o cambiamos y fortalecemos nuestros Estados o seremos reducidos de nuevo a colonias. Por otro lado, no existe unidad nacional para levantar banderas de reformas progresistas, seguir nadando en la mediocridad o que surjan de nuevo vientos de cambio democrático y protector del ambiente.




