
La nueva doctrina de seguridad nacional de Donald Trump
Reflexiones
«Los guerreros victoriosos ganan primero y luego van a la guerra, mientras que los guerreros derrotados van primero a la guerra y luego buscan la victoria.»
Sun Tzu
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE. UU. (publicada en 2025), representa un giro hacia el hemisferio occidental, priorizando el interés nacional mediante el control fronterizo, la seguridad económica, la reindustrialización y la contención de potencias como China y Rusia, reafirmando una visión más unilateral y «América Primero» como insignia, enfocada en la soberanía, entendida ésta, como la autoridad de Estados Unidos sobre toda la América.
Se trata de un documento de 33 páginas que potencia su doctrina de “America First” y establece un ajuste de la política exterior estadounidense por parte del gobierno, que va desde la redistribución de recursos militares en el hemisferio occidental hasta la adopción de una postura de confrontación sin precedentes.
La estrategia se centra en el llamado de Trump a una rectificación, de la presencia militar estadounidense en el hemisferio occidental para contrarrestar la inmigración en la frontera con México, el narcotráfico que procede de América del Sur y transita por Centro América y México y lo que describe como el auge de potencias adversarias en la región, principalmente las relaciones comerciales con China.
El documento abandona la narrativa del liderazgo de socio estratégico y adopta un marco realista centrado en la defensa estricta del interés nacional, bajo el principio rector “America First” (el Complejo Militar Industrial, la Reserva Federal, Wall Street y el Deep State). El documento representa la expresión más clara del imperio aderezada de un cinismo sin parangón en las relaciones multilaterales.
La intervención militar en Caracas es la materialización de una nueva visión de EEUU que prioriza las fronteras, la apropiación de los commodities (insumos fundamentales para producir otros bienes y servicios) y considera a América Latina un teatro directo de su seguridad nacional.
La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos redefine su política exterior con un enfoque centrado en el ejercicio del poder militar y la defensa estricta de los intereses económicos y financieros, basados en el dólar como moneda de referencia internacional, funcionando como moneda de reserva global, unidad de cotización en mercados de materias primas como el petróleo. Dentro de sus directrices, que regirán la política general del gobierno norteamericano en el mundo, América Latina se convierte en terreno de competencia estratégica.
El documento es explícito en la contención de potencias extra hemisféricas como China y Rusia, refuerza el control comercial y apuesta por la reconfiguración de cadenas de suministro mediante nearshoring (estrategia empresarial donde una compañía traslada sus procesos de producción o servicios a países cercanos geográficamente), lo que tiene que ser aprovechado por Guatemala.
Este giro en la Doctrina de Seguridad Nacional, revive la lógica de la Doctrina Monroe, así mismo, plantea oportunidades económicas para América Latina, pero también reaviva debates en relación a la soberanía en los Estados Nacionales desde el Rio Grande hasta la Patagonia. La reinterpretación de la Doctrina Monroe plantea tensiones sobre las relaciones multilaterales y la vigencia del Derecho Internacional en la región latinoamericana.
El uso de la fuerza como dominio militar (despliegue de la Cuarta Flota de la Armada de los Estados Unidos, responsable de todas las operaciones en el Caribe, América Central y América del Sur, la que ha realizado más de 20 ataques contra lanchas en aguas internacionales, que han causado la muerte de más de 90 personas bajo sospecha de ser narcotraficantes y la piratería practicada a buques petroleros), el chantaje político, las sanciones comerciales y las nuevas condiciones económicas pueden generar fricciones diplomáticas y debate sobre la injerencia en asuntos internos de los países de la región.
Los Países latinoamericanos enfrentan un escenario crítico, donde EEUU condiciona la cooperación económica y de seguridad a la alineación con su agenda hemisférica. Esto conlleva restricciones a inversiones chinas en telecomunicaciones, puertos y minería. El documento presenta con crudeza el unilateralismo pragmático de EE UU, cuando sus intereses lo demanden puede incluso realizar intervenciones militares.
En esencia, es un documento que redefine la política exterior estadounidense hacia una postura más nacionalista y centrada en su vecindad geográfica incluyendo a Groenlandia, buscando asegurar su posición hegemónica frente a nuevos desafíos geopolíticos, geoestratégico y geoeconómicos.

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