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Los disímiles senderos del poder

Del escritorio del General

La batalla por el poder es sin duda la más cruda y determinante, contextualizada en la historia ha sido la cúspide de la lucha. Las formas de acceso al poder fueron múltiples y desemejantes, unas razonables otras más inocuas y violentas. Quizás el poder constituye el generador de violencia y de acuerdos implícitos en la historia humana. La determinación al igual que la soberbia se conjugan en el ejercicio del poder. El liderazgo social (escogido, elegido) se confronta en la gimnasia del poder estatal. Esgrimiendo sus antagonismos e intereses.  Esto suena a tema mundial, y efectivamente es la diatriba del conflicto mundial. Se configura en escenarios diferentes pero concomitantes, el poder se pelea, se lucha se guerrea, o bien se gana demócratamente. Esto suena a una antología del desarrollo político humano, quizás mejor configurado por el mundo griego.  Síndromes metaforices de la evolución social ciudadana, y de la simbiosis social de desarrollo seglar. Refiriéndonos a las conjunciones de orden social, las cuales inspiraban el poder social, entre unos y otros, titular, nobiliarios o potentado. El poder en ciernes es el ejercicio de autoridad, en tanto a la divinidad, el linaje, las posesiones y más modernamente al liderazgo social, político, económico y militar.

Y sin mas paso a lo contundente del poder, su ejercicio, que se configura como el campo de batalla, Morgenthau enunciaba que la importancia del poder era su ejercicio. Ya que su ostentación no implicaba acción ni dominio, y eso era craso error. Sin duda quien tiene el poder por ley no siempre lo ejerce por mandato, Maquiavelo lo conjugaba muy bien el poder no es de ley es de ejercicio. Cuando el Príncipe no lo ejerce otro secretario lo ejercerá, el decir maquiavélico. Y con firmeza me atrevo a enunciarlo, el poder no se obtiene en las urnas, se ejerce en el accionar. Solo con liderazgo y visión se ejerce el poder. Y hasta aquí de retórica.

Nos enfrentamos como sociedades a un singular pero no único momento, el “populismo” político, una consonancia diáfana y distorsionada de lo que es gobernar, las principales “democracias” están enfrentando sus debilidades y para otros sus fundamentales transformaciones. La sociedad dominada por las redes sociales, la civilización del espectáculo, se conjugan y forman opiniones, valores, criterios o razonamientos no forzosamente ciertos y con más expectativas dubitativas. El Poder. Cual es, busca nuevos caminos y vertientes de comunicación, no de razonamiento, nos embelesan con ideas anodinas y disruptivas. Que son estructuralismos, que inducen a un pensamiento, no real y no razonable, es simple neuromarketing. Todo por el poder, económico, político y social, el militar son sus empresas de consolidación y guerra, las que afianzan los mercados y sus objetivos.

Y donde estamos como país, en la incipiente democracia, que esta fracasando, en una lucha de poder sin recursos, de echo discutiendo la explotación de los recursos naturales disponibles y abundantes, cuando otros países están en ello. Pero sin duda en una lucha de poder, donde nadie sabe que quiere. Como pobres de todo se nos antoja, a unos dólares, unos dominios y los más abrevarse para su fututo, que por cierto es incertidumbre. De poder nada sustancial. La controversia social creada nos induce al fracaso, pobreza e incertidumbre.

¿Y entonces qué?

El poder inicia en los municipios, con sus recursos, su liderazgo y su gestión, la desconcentración administrativa es fundamental, los consejos de desarrollo invitan a la corrupción, son la fuente ella y niegan el acceso al poder de los municipales, hay que eliminar esa ley, los alcaldes son los llamados a dar respuestas, de bienestar y prosperidad. El poder de los alcaldes, hay que financiarlo y fortalecer y solo así, saldrán las comunidades de su ostracismo y pobreza.

El poder local es en cierne la opción mas viable al desarrollo. Nuestro esfuerzo de empoderamiento debe encaminarse a los alcaldes, para el futuro de libertad, educación, salud y prosperidad.

¡Congresistas al rescate ¡

El poder es ejercido desde la comunidad, eso lo fortalece y lo hace grande y vigoroso. Los Congresistas son los representantes legales de la voluntad popular. Sin duda lo marca el sistema republicano y constitucional. Niegan su poder institucional, ante la igualdad de estatus o sucumben ante la oferta inescrupulosa. Es su poder constitucional, que sin duda es transparente y diáfano. Lo que priva en sus decisiones y el interés natural de sus electores, el pueblo, guatemalteco. Esperamos esa confluencia de interés patrio para sus votos y designaciones. Fortaleza de ciudadanos y electos representantes.

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Francisco Bermudez Amado

General de División ex Ministro de la Defensa, Analista político.

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